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Juana Rivas ingresa en una prisión de Granada para cumplir condena por la sustracción de sus hijos

Juana Rivas ha ingresado en el Centro de Inserción Social Matilde Cantos de Granada para cumplir la condena firme a dos años y medio de prisión por no haber entregado a sus hijos al padre en el verano de 2017, según ha informado este viernes su abogado, Carlos Aránguez. El letrado ya avanzó que esta vecina de Maracena (Granada) no iba a “eludir” el ingreso en la cárcel decretado por el Juzgado de lo Penal 1, aunque volvió acusar a este órgano de no “atender ninguno de los argumentos” que le ha comunicado como parte, entre otros los recursos de reforma y apelación que ha presentado contra su encarcelamiento.

El pasado mayo, el juez Manuel Piñar, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada, que en julio de 2018 condenó a Juana Rivas a cinco años de cárcel por dos delitos de sustracción de menores, ordenó la detención y el ingreso en prisión de la mujer. La pena original, no obstante, fue reducida a dos años y medio de prisión por el Tribunal Supremo el pasado 26 de abril. Pocos días después de la sentencia del Supremo, el abogado de Rivas presentó la petición de indulto ante el Gobierno por entender, según explicó entonces en un comunicado, que se cumplían todos los requisitos para que se le otorgara esa medida de gracia.

La última fase del caso Juana Rivas se inició en el verano de 2017, aunque los problemas judiciales empiezan en 2009, cuando Francesco Arcuri, su marido, fue condenado en España por un delito de violencia de género a tres meses de prisión y alejamiento de 200 metros de Juana Rivas durante 15 meses. Desde entonces, según el abogado de Arcuri, Rivas ha interpuesto tres denuncias más por violencia de género en España sin que ninguna haya terminado en ninguna otra condena para Arcuri. Tras la condena de 2009, la pareja se distanció unos años hasta que en 2013 volvieron a encontrarse y nació el segundo de los hijos. La familia vivía en Italia hasta que, en mayo de 2016, Rivas volvió a España con sus hijos. Denunció de nuevo a Arcuri por violencia de género y no le retornó a sus hijos, lo que provocó numerosas denuncias de este contra ella. El 26 de julio de 2017, Rivas debía entregar por orden judicial a sus hijos, dos niños que ahora tienen 15 y 8 años. Esta era la tercera vez que un tribunal le pedía a Rivas que se los diera al padre, en un auto que conminaba a las fuerzas del orden a asegurarse de que ella los entregaba. La madre desapareció con ellos hasta que, un mes después, los retornó al padre voluntariamente en una comisaría. Todo ello fue valorado por el juez Piñar como dos delitos de sustracción de menores que posteriormente el Supremo rebajó a uno, al entender que lo ocurrido era en realidad un único delito contra el derecho del padre de tener a sus hijos.

Los niños y el padre viven en Carloforte (Cerdeña, Italia) desde septiembre de 2017. La guardia y custodia recae en Arcuri por sentencia de un tribunal italiano que estableció un régimen de visitas que ha permitido a los niños viajar a España a pasar las vacaciones estivales y de Navidad con su madre y también a esta visitar a sus hijos en Italia. Estas visitas estuvieron en los primeros meses jalonadas de diferentes denuncias de la madre contra el padre por presunto maltrato a los niños, alrededor de 15, según el abogado de Arcuri. Los tribunales italianos no atendieron ninguna de ellas al no darles credibilidad.

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