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Joaquín emerge ante las sombras

El partido acabó en empate (2-2). Para quien viera sólo la primera parte, un resultado lógico. Quienes lo presenciaron de principio a fin se tuvieron que frotar los ojos para creérselo. Un Betis desaparecido durante 40 minutos, reapareció al final bajo la batuta del veteranísimo Joaquín, para rescatar un punto en Anoeta.

Son la Real y el Betis dos equipos a los que les gusta tener la pelota, así que se la repartieron casi a partes iguales en el primer acto. Más incisiva la Real, el Betis se movió a impulsos de Canales o Laínez, bajo la batuta de Fekir por dentro. Replicaban los donostiarras intentando no perder el control, con Portu incordiando como siempre y Oyarzabal manejando el cotarro.

Los porteros no intervinieron demasiado, porque la marea se estrellaba contra los rompeolas defensivos de los dos equipos. Tuvo una ocasión el Betis en un disparo de Fekir después de una jugada de Laínez. Otra la Real en un magnífico centro paralelo de Merino que Oyarzabal dejó pasar. El remate de Guridi lo desvió a córner a Joel. A los puntos, vascos y andaluces acabaron empatados la primera mitad, aunque fue el Betis el que se aproximó más al área de Remiro en los minutos finales.

Los equipos se marcharon a la caseta, pero un cuarto de hora más tarde, sólo la Real Sociedad salió al campo. Aparecieron once jugadores blanquiazules y once sombras moradas. Y las sombras no juegan al fútbol. Poderosos Merino y Guridi en el medio campo, robando balones como si les fuera la vida en ello, la Real tardó muy poco en desequilibrar. Fue en una acción en la que Merino pudo cometer falta sobre Paul en el salto. La pelota llegó a Isak, que remató desde la frontal para que la sombra de Joel no fuera capaz de detener el balón. Era la segunda opción realista en la misma jugada que el Betis no supo defender.

Poco después llegó el segundo, en otro robo del inmenso Merino, que metió hacia Isak, y este encontró el espacio preciso por donde Oyarzabal se coló para picar ante Joel. Las sombras del Betis perseguían sombras de los futbolistas donostiarras.

A la Real le faltó tino para marcar tres, o cuatro. Gorosabel tuvo dos remates claros en la misma jugada; Portu cabeceó demasiado alto un balón en el área pequeña. El Betis seguía sin comparecer en el césped, sólo estaban las sombras, cada vez más diluidas, que no atravesaron el medio campo hasta mucho después, cuando el partido ya parecía totalmente resuelto.

Pero entre las ruinas béticas apareció un futbolista, el eterno Joaquín. Mientras Imanol, pensando ya en otras cuestiones, mandó a descansar a sus mejores futbolistas, el Betis apuró sus opciones con un casi cuarentón. En un chispazo en el minuto 85, le puso un balón con diamantes a Canales; en el 92, empujó el centro de Tello, que progresó por la izquierda para empatar un partido que su equipo pudo perder por goleada. De entre las sombras apareció Joaquín para frustrar a la Real, que sigue sin dar con la clave a pesar de que le sobra fútbol.

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