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Jared Kushner, el yerno: así llegó al poder en Estados Unidos un ‘milenial’ rico que ha fracasado en todo

Jared Kushner se ve a si mismo como Edmond Dantès, el protagonista de su novela preferida, El conde de Montecristo, un marino mercante que consigue hacerse rico y utiliza su fortuna para vengarse de todos los que le perjudicaron y le metieron en la cárcel. Pero el yernísimo de Donald Trump suele inspirar otro tipo de comparaciones. Con un muñeco de ventrílocuo, con un niño de nueve años que se ha hecho Botox, con Jack Skellington de Pesadilla antes de Navidad, con Slenderman, con Pinocho, con el avatar que te sale por defecto en un videojuego, con un niño aristócrata en una película de época que se vuelve loco y mata a alguien con un palo de croquet, y por supuesto con Tom Wambsgans, el yerno del patriarca de Succession y principal víctima del escarnio de toda la familia.

Jared recibió como regalo de graduación de su padre una publicación histórica, el ‘New York Observer’ y actuó como su editor durante una década hasta que el periódico cerró, tras haber echado a seis directores y haber intentado utilizarlo para publicar artículos contra sus enemigos

Hay algo en Kushner, en su forma de hablar, de vestir y hasta de estar de pie que invita a la metáfora. Y eso es antes incluso de saber nada de él o de lo que hace, que no es poco. El marido de Ivanka Trump es el líder del comité en la sombra que coordina la respuesta estadounidense ante el coronavirus –y tiene que cumplir con esa misión en los ratos libres que le quedan entre arreglar el asuntillo entre Israel y Palestina, reformar el sistema penal, construir el muro con México, coordinar las relaciones diplomáticas con China, vender armas a Arabia Saudí, controlar la epidemia de los opiáceos y dinamizar el funcionamiento del gobierno desde un organismo llamado Oficina para la Innovación Americana. No está mal para un millennial que aun no ha cumplido los 40 y que consiguió entrar en Harvard gracias a que su padre multimillonario donó dos millones y medio de dólares a la universidad.

Charles Kushner terminó en la cárcel por impago de impuestos, donaciones ilegales a campañas electorales y obstrucción a la justicia (contrató una prostituta para que sedujese a su cuñado, que estaba cooperando con las autoridades) y de ahí le viene a su hijo la obsesión con la venganza de El conde de Montecristo, excepto que Dantès nace pobre y Jared ya llegó al mundo muy pero que muy rico. Y lo seguirá siendo a pesar de que su currículum como empresario es tan dudoso como el de su suegro. En 2007, justo antes de que explotara la burbuja inmobiliaria, pagó casi dos mil millones de dólares por un rascacielos situado en el número 666 de la Quinta Avenida, lo que expuso a su familia a la bancarrota y a firmar acuerdos con empresas chinas y qataríes que después le han pasado factura política.

Ivanka Trumo y Jared Kushner el día de su boda. El enlace se celebró en octubre de 2009.Ivanka Trumo y Jared Kushner el día de su boda. El enlace se celebró en octubre de 2009. Foto: Getty

Como señaló la columnista Arwa Mahdawi en The Guardian, Kushner desafía el principio de Peter, según el cual en una organización jerárquica todos los empleados ascienden hasta que alcanzan el nivel de su incompetencia. El yerno de Trump ha llegado a su actual posición, como el asesor más influyente del presidente de Estados Unidos, habiendo fallado en todos sus cometidos anteriores. En enero de este año presentó el proyecto por el que seguramente le gustaría pasar a la Historia, el plan de paz para Oriente Medio, que abordó con característica fanfarronería pidiendo a sus asesores que “no le hablasen de historia” (total, para qué) y sin hablar con una de las partes implicadas, Palestina, a cuyos negociadores se refirió en una ocasión como “estúpidos e histéricos”. “Mis expectativas eran bajas, pero está claro que no lo suficiente. Aparte del hecho de que parece el prospecto de un proyecto redactado en dos días por un becario, literalmente ni uno de los puntos propuestos es viable. Esto es como si Monty Python hicieran un sketch sobre una iniciativa de paz entre Israel y Palestina”, declaró Michael Koplow, del Israel Policy Forum. Un antiguo embajador en Israel bajo el mandato de George W. Bush tuiteó que daría al plan un “suficiente bajo” si lo hubiera firmado un estudiante. Claro que un suficiente bajo es un sobresaliente alto para un hijo de millonarios, como señaló un cómico.

Cuando se graduó de Harvard en 2007, Jared recibió como regalo de graduación de su padre una publicación histórica, el New York Observer y actuó como su editor durante una década hasta que el periódico cerró, tras haber echado a seis directores y haber intentado utilizarlo para publicar artículos contra sus enemigos.

“Kushner ha hecho bien exactamente tres cosas en su vida. Nació con los padres correctos, se casó bien y aprendió a influir en su suegro. Todos sus otros esfuerzos han sido fracasos”, resumía Michelle Goldberg en una columna del New York Times que cambió misteriosamente de titular. Cuando se publicó se titulaba “Jared Kushner va a llevarnos a todos a la muerte” y después se cambió por el más suave: “Poner a Jared Kushner al mando es una locura absoluta”.

Tom Wambsgans, personaje de 'Succession' con el que se compara a Jared Kushner.Tom Wambsgans, personaje de ‘Succession’ con el que se compara a Jared Kushner.

El jefe del comité en la sombra para la crisis del coronavirus para empezar se salta sus propias recomendaciones. Se ha sabido que Ivanka Trump y Kushner viajaron de Washington al club de golf Bedminster, propiedad de su padre, en Nueva Jersey, uno de los estados más castigados por la pandemia, pasa pasar la Pascua Judía. El matrimonio lo ha admitido y ha argumentado que allí tenían más posibilidades de practicar la distancia social que en su mansión de la capital, donde son vecinos de los Obama y de Jeff Bezos.

Dentro de la Casa Blanca, el yerno-del-jefe también tiene enemigos. Al parecer, los veteranos de FEMA, la agencia de gestión de emergencias estadounidense, han bautizado a Kushner y sus colegas como “la pandilla del traje entallado” porque todos tienden a llevar americanas y pantalones de corte estrecho. Son autoproclamados “disruptores”, fundadores de fondos de inversión y consultores de McKinsey que Kushner se ha ido encontrando por la vida, algunos compañeros de colegio mayor en Harvard, y se ha llevado a al Administración, donde han formado su propia “fiesta de la fraternidad”, según le dijo un alto cargo de la Casa Blanca también a The New York Times.

Pero no todo el mundo considera a Jared Kushner un “supervillano”, como lo definió su ex compañera de curso en Harvard, Natalie Portman. ¡Su mujer le adora! En un perfil en Vogue en 2015 –cuando aun se escribía sobre la pareja en plan “oh, power couple atractiva y millonaria”, no en plan “¿hasta qué punto tuvieron que ver con el asesinato del periodista Jamal Khashoggi?”– Ivanka hizo un comentario sobre su marido que hoy suena profético: “Jared es increíblemente relajado y calmado. El mundo puede estar derrumbándose a su alrededor y nada le afecta”. Cinco años más tarde, el mundo se derrumba por el coronavirus y Kushner es una de las personas al mando en el país con mayor número de infectados ¿Qué podría salir mal?

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Donald Trump con Ivanka Trump y Jared Kushner durante una visita oficial a Seúl en 2019.Donald Trump con Ivanka Trump y Jared Kushner durante una visita oficial a Seúl en 2019. Foto: Getty

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