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Ira Glass y el primer Pulitzer dedicado al audio

This American Life es un programa de radio que comenzó a emitirse en 1998 y que acaba de ser galardonado con el primer Premio Pulitzer en la categoría de audio por su reportaje titulado “The Out Crowd”, dedicado a la política de Trump con los inmigrantes mexicanos y a las consecuencias brutales que tal política acarrea. El jurado del Pulitzer —formado por nombres indiscutibles del audio narrativo como Daniel Alarcón (Radio Ambulante), Sarah Koenig (Serial) o Joe Richman (Radio Diaries), entre otros— ha valorado que This American Life hace un “periodismo revelador e íntimo”, dos de las características que más se asocian a su proceso creativo. Detrás de él está Ira Glass, probablemente el mejor contador de historias en audio de nuestro tiempo.

Ira Glass, contador de historias

El primer trabajo de Ira en la radio fue en el verano después de la escuela secundaria, escribiendo 20 chistes al día para un deportista de Baltimore llamado Johnny Walker. Cuando tenía 19 años, en 1978, Glass se convirtió en pasante en el departamento de promociones de la sede de la red de National Public Radio en Washington DC. Después trabajó en casi todos los programas de noticias de NPR y en casi todos los oficios posibles: desde productor hasta “cortador de cinta”, redactor de informativos, asistente, editor y productor asociado. Desde 1989 hasta 1995, Ira fue un reportero independiente que trabajaba en la Oficina de Chicago de NPR. Durante dos de esos años, cubrió la reforma escolar de Chicago para el programa All Things Considered de NPR, con dos trabajos notables: informó de lo que sucedía en dos escuelas específicas durante un año completo. No hizo nada más (y nada menos). Una de esas historias, por cierto, comenzaba así:

A principios de esta semana en Victorville, California, una niña de secundaria se negó a diseccionar una rana en clase. Ella pensó que era inhumano matar a la rana. El caso terminó en la corte, donde un juez llegó a este fallo salomónico: la niña tendría que hacer la tarea pero la escuela tenía que proporcionarle una rana que hubiera muerto por causas naturales.

¿Quién no querría seguir escuchando esa historia fascinante protagoniza por una niña de secundaria? Glass iba engrasando una maquinaria perfecta de contar historias. Ese trabajo inicial fue el caldo de cultivo para This American Life, un programa que se estrenó en la emisora de radio pública de Chicago, la WBEZ, en noviembre de 1995. Un año más tarde su distribución sería nacional, es decir, sonaría en todas las emisoras de la NPR, en todo Estados Unidos.

Manifiesto Glass

Ira Glass en un fotograma de la serie de HBO.Ira Glass en un fotograma de la serie de HBO.

Como el mismo Ira Glass afirmó en un manifiesto que publicó en Transom (cuya lectura, por cierto, debería ser obligatoria para todos aquellos que quieran dedicarse a la radio), a él le costó mucho llegar a comprender de qué manera se narra en audio: “(…) Si eres alguien que quiere hacer historias de radio (o hacer algún tipo de trabajo creativo), es probable que tengas un período en que las cosas no sean muy fáciles. Para algunas personas, eso es solo un año. Para otros, como yo, son ocho años. Es posible que te sientas completamente solo y perdido durante este período”. Glass aprendió que si no hay placer, ni humor, ni descubrimiento, ni diversión, ni emoción en una historia, esta no debe ser contada. La razón es sencilla: hay historias que, definitivamente, no valen la pena seguir porque todo suena a sabido, a otros sucesos que ya escuchaste, historias en las que todo es predecible. El reto constante de This American Life es seguir encontrando historias “con carisma” durante 25 años seguidos. ¿Cómo? A través de un combinación precisa —casi pura alquimia— entre periodismo documental con monólogos de radio, ficciones cortas, entrevistas o cintas encontradas. No se trata de contar sucesos extraordinarios y reveladores. A veces se trata de contar algo muy sabido desde un prisma novedoso, con una voz nueva.

Ilustración de Wren McDonald para TAL:Ilustración de Wren McDonald para TAL:

Dice Glass que en las historias de TAL —acrónimo con el que se conoce a This American Life— combinan dos grandes elementos que son indispensables: la trama (un determinado personaje pasa por un experiencia concreta) y la reflexión (esa persona, el narrador y otros personajes de la historia dicen cosas interesantes sobre lo que ha sucedido). Así que una buena manera de saber si una historia debe ser contada es comprobar si sacaremos conclusiones sorprendentes sobre el mundo que habitamos a partir de esa historia.

‘High Maintenance’ y ‘This American Life’

En la radio siempre se ha hablado de cine, de literatura, de artículos de prensa, de música, de series de televisión, de teatro, de pintura… Al revés, sin embargo, no suele suceder. ¿Por qué estas disciplinas hablan tan poco de la radio, del audio? ¿Cómo es posible que tan pocos perciban lo fascinante que es nuestro oficio, nuestro proceso creativo, esa suerte de epifanía que se instala en nosotros cuando encontramos el sonido perfecto, el ritmo idóneo, el tono exacto para contar una historia en audio?

No son pocos los cineastas que han visto en los periodistas materia prima narrativa de primer orden: desde Ciudadano Kane o Primera plana hasta Todos los hombres del presidente, pasando por Buenas noches, y buena suerte, Spotlight o The Post . Las omnipresentes series de televisión tampoco se quedan atrás: The Newsroom, Studio 60, Lou Grant, The Hour, State of play, El ala oeste de la Casa Blanca, Heridas abiertas, Borgen… Todas tienen uno o varios personajes que encarnan a periodistas aguerridos o moralistas que son claves en la trama. En literatura la nómina no se queda corta: Tinta roja de Alberto Fuguet, Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa, Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi, Bloody Miami de Tom Wolfe o Número cero de Umberto Eco son solo algunos ejemplos. Todos estos títulos tienen algo en común: los profesionales del periodismo trabajan en prensa escrita o en la televisión. Si atendemos a títulos con la radio como protagonista la lista mengua: Good morning, Vietnam, Historias de la radio y Días de radio son la tríada habitual en cine. Pero poco más.

Momento del rodaje de 'High Maintence' con el equipo de TAL:Momento del rodaje de ‘High Maintence’ con el equipo de TAL:

El primer capítulo de la nueva temporada de la serie High Maintence de HBO no solo habla del podcast más importante de Estados Unidos, sino que su anfitrión y el resto del equipo son protagonistas absolutos de un episodio que sucede en la redacción de la radio. Al mismo tiempo, su proceso creativo, es decir, la misteriosa y emocionante arquitectura de cómo contar una historia en audio es la trama principal. El podcast es, por supuesto, This American Life (TAL) y su presentador, Ira Glass, el culpable principal de que este episodio haga las delicias de aquellos que aprecian el poder narrativo del audio.

Algo del espíritu de TAL hay en High Maintenance. Ambos comparten la cualidad de ser proyectos creativos monográficos de larga duración, es decir, ambos se enfrentan a su peligro más evidente: no repetirse. De manera que un modo para huir de esta amenaza ha sido examinar a fondo el proceso mismo de creación de una serie que bien podría funcionar como espejo.

Los creadores de High Maintenance, Ben Sinclair y Katja Blichfeld, decidieron rodar el primer episodio en las oficinas de TAL, otra serie de antología de larga duración. Sinclair quiso hacer un episodio sobre este podcast porque era un fan absoluto del trabajo de Glass y porque compartían una visión del mundo que le permitía explorar la suya propia. Sinclair conoció a Glass en una fiesta de Navidad de This American Life y se hicieron amigos rápidamente.

Una historia sobre contar historias

El primer episodio de High Maintenance es una historia sobre cómo se cuentan historias. Sinclair se inspiró en su amiga Elna Baker, productora de TAL. Ella había contado en un episodio cómo vivió traumáticamente su pérdida de peso. El episodio se titulaba Tell Me I’m Fat; en él se escucha una conversación con su marido en el que él le confiesa que, probablemente, no hubieran acabado juntos si Elna, al conocerse, hubiera sido una mujer gorda. Sinclair se inspnira en Elna para crear Tara (interpretada por Natalie Woolams-Torres), una ficticia productora de TAL que cuenta una historia de amor de sus padres y de todas las aristas que atraviesa esa historia: la feminidad, los roles de género y cómo las elecciones de la madre estaban siempre circunscritas a las expectativas sociales. La historia salpica a la pareja que Tara forma con su marido y, en una escena del capítulo de la serie de HBO, Yara graba la monumental discusión que tiene con su pareja mientras ambos están consumiendo marihuana. Al día siguiente decide presentar esa grabación a la redacción para armar el siguiente episodio de TAL. Sus compañeros escuchan la grabación atónitos y se abre entonces el debate: ¿Debe un periodista utilizar sus propias conversaciones grabadas en momentos comprometidos para elevar una historia, para convertirla en algo inolvidable? ¿Si lo hacen los escritores, por qué no los periodistas? ¿Es el audio más transparente que la palabra escrita?

Este es el conflicto que vertebra el capítulo. Como bien dice Glass en su manifiesto: “La narrativa no puede suceder sin conflictos, sin personas que quieren cosas diferentes o que ven las cosas de diferentes maneras”. Ahí radica, por supuesto, el valor de This American Life, el que le ha hecho merecedor del primer Premio Pulitzer que se concede a una historia contada en audio: la idea de que solo escuchando opiniones que chocan con la nuestra podremos abrazar la complejidad de entender la vida que nos rodea.

Eso es lo que han hecho Molly O’Toole y Nadia Reiman (que entrevistaron a oficiales de inmigración que no se sentían muy cómodos cumpliendo la política de Trump), Emily Green y Lina Misitzis (con un reportaje basado en grabaciones de carteles de droga que negociaban el rescate por la liberación de un padre y un hijo que habían sido secuestrados inmediatamente después de ser devueltos a México bajo la política de la administración Trump) y, por supuesto, Aviva DeKornfeld e Ira Glass (que informaron de lo que sucedía en uno de los miserables campamentos que surgieron justo al otro lado de la frontera). Todos dieron forman a The Out Crowd, un episodio de This American Life que ya es historia del periodismo.

Dice Ira Glass que en la radio tienes dos herramientas: el sonido y el silencio. Nunca la combinación exacta, valiente y auténtica de esos dos únicos elementos había conseguido emocionar del modo que este episodio lo hace. Este premio sólo confirma algo que muchos sabíamos: que Glass es ya uno de los mejores narradores de nuestro tiempo.

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