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Infusiones para el confinamiento: qué plantas ayudan a dormir y cuáles alivian la ansiedad

Es medianoche y sigues mirando al techo. La una, las dos, las tres de la madrugada y no le quitas ojo. Te acuestas de lado y es aún peor: o ves la cara de tu pareja, plácidamente dormida, o el reloj marcando lentamente las horas de tu condena nocturna. Dormir es un sueño imposible desde que comenzó el confinamiento y, con él, la ansiedad, pero un día reparas en el lineal del súper que muestra las infusiones para dormir (o las cápsulas, las grageas, las gotas y los comprimidos si tiene sección de parafarmacia). Y ves la luz. ¿No es eso lo que se ha tomado toda la vida para darle un empujoncito a Morfeo? Sí, y es probable que te ayude a relajarte y cerrar los párpados, pero cuidado: que sean plantas no significa que vengan sin instrucciones de uso.

Una infusión para cada ocasión

Una breve inspección de los envases basta para comprobar que los distintos productos comparten unos pocos ingredientes principales con acción sedante, entre los que destacan el lúpulo, la pasiflora, la valeriana y la amapola de California. Pero no todos ellos tienen exactamente la misma utilidad ni idénticas contraindicaciones.

La pasiflora “contiene alcaloides que favorecen las fases de sueño profundo. La Agencia Europea del Medicamento aprueba su uso para aliviar los síntomas leves de estrés mental y para conciliar el sueño”, explica el farmacéutico Teodomiro Hidalgo, vocal nacional de Oficina de Farmacia del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. La dosis para un adulto es de entre 0,5 y 2 gramos, de una a cuatro veces al día, si se toma en polvo; si es en forma de infusión, de 1 a 2 gramos en 150 mililitros de agua, de una a cuatro veces al día; si uno prefiere un extracto líquido, la cantidad es tan escasa como entre 2 y 4 mililitros, hasta cuatro veces por jornada. Hay pequeños ensayos clínicos que sugieren que podría ayudar a rebajar la ansiedad, y se considera segura si se toma en las dosis recomendadas. Pero también puede provocar efectos secundarios como somnolencia, mareos y confusión, según la página web de la Clínica Mayo.

La valeriana, una clásica ayuda para conciliar el sueño, se usa en caso de intranquilidad, ansiedad y tensión. Los elementos de la planta que se emplean están en sus partes subterráneas, e incluyen el rizoma, la raíz y los estolones, según un artículo publicado en la revista Offarm. Cuánta valeriana puede uno tomar depende del uso que quiera darle, ya que no solo ayuda a dormir. Para aliviar los síntomas leves del estrés, la dosis recomendada va de 400 a 600 miligramos de extracto seco hidroalcohólico, hasta 3 veces al día. Si es necesario, se puede añadir una dosis adicional durante la tarde. Si el objetivo es dormir se desplaza la dosis a la noche, pero elegir el momento adecuado tiene su truco: “Frecuentemente, cuando se toma inmediatamente antes de acostarse, como inductor del sueño, produce una cierta ansiedad inicial o sueño intranquilo. Para evitar estos efectos desagradables, se recomienda tomarla al menos una hora antes de la cena”, según el artículo. La Clínica Mayo aconseja no tomarla más de dos semanas seguidas sin prescripción médica, y advierte de que puede provocar efectos secundarios como dolor de cabeza, mareos, problemas estomacales e insomnio. También sugiere que puede no ser segura para las embarazadas y las mujeres que están amamantando, y recomienda que las personas con una enfermedad hepática no la ingieran.

La amapola de California se usa para tratar estados de nerviosismo e irritación, especialmente cuando van unidos a trastornos del sueño como el insomnio, pero está contraindicada en caso de glaucoma. El farmacéutico Ricardo Folgado, vocal de Plantas medicinales del Colegio Oficial de Farmacéuticos Valencia, señala que “actúa sobre la calidad del sueño, tanto en la conciliación como en las fases del sueño profundo“. La dosis sugerida es de 1 a 1,5 gramos al día, pero para paliar la ansiedad esta dosis debe repartirse a lo largo de la jornada. Si lo que no quieres es contar ovejas al meterte en la cama, concentra la toma antes de irte a dormir. Por último, el lúpulo se asocia a la intranquilidad, hiperexcitabilidad e insomnio de origen nervioso, y se toma “generalmente en combinación con otras drogas sedantes”, según el trabajo de Offarm. Este ingrediente, cuyas infusiones que también se usan para estimular el apetito, está contraindicado en casos de embarazo y lactancia.

¿Y qué pasa con la tila de toda la vida? “Las inflorescencias de tila obtenidas a partir de varias especies del género Tilia se han utilizado tradicionalmente como sedantes para reducir los síntomas de estrés, así como para el tratamiento de síntomas del resfriado común debido a su contenido en flavonoides y mucílagos. Ambas indicaciones están aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento”, explica la farmacéutica Teresa Ortega Hernández-Agero, investigadora de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. Luego está la tila alpina, que suele ser una mezcla de varias plantas con actividad sedante. “El hecho de que solo se dispense en farmacias puede ser política comercial para garantizar la calidad, la eficacia y la seguridad”, opina Ortega.

Melatonina en dos capas: así se mezcla con las plantas

Mención aparte merece la melatonina de venta libre, “una hormona que produce nuestro organismo para regular los ritmos circadianos”. Es cierto que ayuda a dormir, pero no es tan sencillo como tragar y roncar. “Existen numerosos preparados comercializados como complementos alimenticios que contienen melatonina sola o en combinación con otras sustancias como, por ejemplo, plantas medicinales. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria aprobó como alegación su capacidad para reducir el tiempo de conciliación del sueño, y la dosis recomendada para la población general es de 1 miligramo de melatonina antes de ir a dormir”.

Cuando el problema es que uno duerme bien pero abre los ojos medianoche y ya no hay forma de volver cerrarlos debería recurrir a los preparados farmacéuticos formulados en bicapa. “Permiten la liberación controlada de sus componentes. Así no solo se acorta el tiempo de conciliación del sueño por la liberación rápida de melatonina, sino que se mantiene y se evitan los despertares nocturnos mediante la liberación paulatina de los principios activos de determinadas plantas sedantes y ansiolíticas”. Desde los Laboratorios Arkopharma explican que estos comprimidos llevan una primera capa de melatonina (1 mg), extracto de pasiflora (100 mg) y extracto de valeriana (150 mg). Una vez disuelta esa capa entraría en acción una segunda capa con melatonina (0,9 mg), extracto de amapola de California (150 mg) y vitamina B6 (0,7 mg).

Funcionan, pero no son caramelos

Que se vendan sin receta, incluso a granel, no significa que las plantas sean caramelos ni que puedas montarte una barra libre de pasiflora y valeriana. “Hoy por hoy no hay demostración científica de que puedan causar dependencia pero, como ocurre con cualquier fármaco, los principios activos de las plantas medicinales también se deben administrar a una determinada dosis, aquella con la que se consigue la eficacia buscada sin efectos adversos relevantes”, explica Ortega. “Si no siguen las pautas posológicas recomendadas, probablemente puedan desarrollar un efecto no deseado”. En otras palabras, si te pasas puedes acabar pasando el día como un zombi, o con náuseas o mala coordinación muscular.

Una pregunta que no todo el mundo se hace y es importante resolver antes de invertir un euro en estas plantas es dónde y cómo adquirirlas. La decisión es importante porque no es lo mismo sentir que te asfixias porque este mes no vas a cobrar que desvelarte a medianoche, y no en todos los establecimientos sabrán orientarte. “Se pueden comprar en el supermercado, pero contar con el consejo de un profesional es una clara ventaja. Además, en las farmacias hay un control riguroso de los preparados dispensados, ya sean medicamentos o complementos alimenticios”, dice Ortega. De paso, pueden valorar las posibles interacciones con medicamentos estés tomando, incluso si son de venta sin receta (desde un antiinflamatorio para el dolor de regla a los clásicos antiácidos para el reflujo gástrico).

También ayuda saber qué formato se adecúa mejor a tus necesidades. O a tus gustos, que estas cosas tienen un sabor que puede no ser de tu agrado. Afortunadamente, hay vida más allá de la infusión. “Las formas farmacéuticas [cápsulas, comprimidos o formas líquidas] permiten optimizar la posología para alcanzar las concentraciones plasmáticas eficaces de los principios activos. Las infusiones, si bien han sido una forma tradicional para utilizar las plantas medicinales, no tienen igual grado de precisión. En primer lugar, porque no todos los principios activos son solubles en agua caliente y, en segundo, porque no todo el mundo sabe realizar una infusión. A veces se realiza una cocción más que una infusión o se presionan con excesiva fuerza las bolsitas provocando soluciones acuosas excesivamente concentradas”, concluye la farmacéutica.

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