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Hussein, un príncipe en el campo de batalla del coronavirus

Con 25 años y sempiterna sonrisa, el príncipe Hussein, primogénito del rey Abdalá II y de Rania de Jordania, se ha embutido en el uniforme militar de campaña para apoyar a la población confinada a causa de la pandemia de coronavirus. Esta vez su misión iba más allá de reforzar la imagen de relevo generacional en la monarquía hachemí, siempre apreciada en las portadas de las revistas de papel cuché. El heredero del trono participó el pasado martes en una operación de distribución de ayuda de las Fuerzas Armadas en Irbid, al norte del país árabe y en las proximidades de la frontera con Siria, una de las ciudades más afectadas por la pandemia, que permanece bajo el régimen de estricto aislamiento decretado por el Gobierno de Amán.

El joven príncipe no ha dejado por ello de publicar en Instagram imágenes de su actividad humanitaria. Con más de dos millones de seguidores en la red social gráfica sigue los pasos de su madre, que cuenta con más de cinco millones de seguidores y otros diez millones en Twitter. Desde que completó sus estudios de Historia Internacional en la universidad estadounidense de Georgetown, Abdalá II ha ido incorporando paulatinamente a su hijo mayor en apoyo a sus tareas como monarca. Ambos asistieron el mismo martes a una reunión en el cuartel general del Ejército, donde se coordinan las acciones de asistencia a la población civil.

Jordania impuso el 25 de marzo un toque de queda permanente en una tajante medida de contención sin apenas precedentes a escala internacional. Durante cuatro días, todos los jordanos permanecieron confinados en sus domicilios, sin poder salir siquiera a comprar comida o medicinas, bajo pena de cárcel. También adoptó la drástica decisión de someter a una cuarentena de dos semanas –en hoteles de lujo a orillas del mar Muerto– a los más de 5.000 ciudadanos que regresaron al país antes de que se cerraran las fronteras a mediados de marzo.

Las imágenes de Abdalá y el príncipe camino de la reunión con la cúpula del Ejército, difundidas en su cuenta en Instagram por la reina Rania, han coincidido con la relajación de un confinamiento rayano en el arresto domiciliario de los 10 millones de jordanos. Hasta este fin de semana, el Ministerio de Sanidad ha elevado a cinco la cifra de fallecidos por la enfermedad Covid-19 y a 345 la de infectados. La reapertura de tiendas de alimentación y farmacias en horario limitado se produjo después de que se hubieran registrado tumultos durante el reparto de pan organizado por las autoridades locales.

Las revueltas del pan son un asunto muy serio en Oriente Próximo. Antes de que cundiera el pánico, la fotografía del joven príncipe uniformado saliendo de un helicóptero ha emergido en el escenario virtual de las redes sociales. El paquete que portaba con manos enguantadas simboliza el efecto balsámico de la ayuda del Estado para quienes viven atenazados por el temor a una plaga de dimensiones bíblicas.

Hussein bin Abdalá se graduó en la academia militar de Sandhurst, en Reino Unido, un centro en el que también se formó su padre, entre otros miembros de casas reales, antes de convertirse en piloto de helicópteros. Como muchos jóvenes de su generación publica las fotos de sus actividades y viajes en Instagram, donde se le puede ver cocinando en el desierto, jugando al fútbol o tocando la guitarra junto a su hermana Salma, princesa que se ha convertido en la primera mujer que obtiene el título de piloto militar en Jordania.

Proclamado heredero a los 15 años, empezó a contar con agenda propia a partir de 2015, cuando intervino en actos públicos como una conferencia de Naciones Unidas sobre la juventud organizada en Jordania. Lo mismo ejerce como anfitrión de Guillermo de Inglaterra, segundo en la línea de sucesión de Isabel II, que se deja fotografiar practicando deportes de aventura en los desérticos parajes del sur Jordania.

Al igual que su madre, de origen palestino, el príncipe no pierde ocasión de difundir imágenes de la vida cotidiana de la familia real hachemí, considerada como parte de la 42ª generación del linaje directo del profeta Mahoma. En una misión más terrenal y fieramente humana, el joven Hussein se ha puesto la botas, la gorra, los guantes de goma y el uniforme de faena para echar una mano en plena emergencia sanitaria. Con su mejor sonrisa, claro está, en Instagram.

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