Internacional

Human Rights Watch localiza una fosa de víctimas del ISIS al norte de Raqa

Garganta de Al Hota, al norte de la ciudad de Raqa, Siria.Garganta de Al Hota, al norte de la ciudad de Raqa, Siria. / Europa Press

La ONG Human Rights Watch (HRW) ha localizado una fosa común de víctimas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en el interior de un cañón profundo cerca de Raqa, en Siria. La organización yihadista estableció esta ciudad como su capital de facto cuando la ocupó en 2014, y durante años el área fue testigo de atrocidades contra la población civil. La propia HRW recopiló miles de detenciones y ejecuciones producidas durante esos años en un informe publicado el pasado febrero.

Uno de los puntos negros que sale ahora a la luz es la garganta de Al Hota, un cañón de 50 metros de profundidad y al que los yihadistas habrían arrojado víctimas que no profesaban su sangrienta ideología. Una investigación de HRW ha sacado a la luz la transformación de lo que era un “bonito enclave natural” en un “lugar de horror”, según las palabras de la investigadora Sara Kayyali, que ha llamado a seguir trabajando para sacar a la luz las “miles” de ejecuciones perpetradas por el ISIS mientras controlaba amplias zonas de Siria e Irak.

El vuelo de un dron ha permitido apreciar la existencia de cadáveres en el fondo del cañón de Al Hota, por lo que la ONG ha solicitado a las autoridades locales que protejan la zona, retiren los restos humanos y preserven las pruebas que sean necesarias para procesar a los responsables de los crímenes.

En toda Siria se han localizado ya más de una veintena de fosas comunes correspondientes a la guerra civil que se desató en 2011 y que perdura hasta hoy. Durante la época en que el ISIS controló la zona de Al Hota, entre 2013 y 2015, sus miembros amenazaban con arrojar a los civiles al vacío, algo que los propios terroristas captaron en un vídeo difundido en redes sociales en 2014, según ha asegurado Amnistía Internacional.

En la primera inspección aérea se han detectado al menos seis cadáveres flotando al fondo de la garganta, pero correspondería a muertes más recientes, de acuerdo al estado de descomposición de los cuerpos. Los mapas geológicos muestran una profundidad mayor a la que se ve a simple vista, por lo que HRW considera “probable” que haya más restos. Vecinos de la zona dan cuenta de oídas de que también otros grupos rebeldes han lanzado al cañón a militares de las fuerzas de Bachar el Asad y milicias afines, si bien ninguno de estos residentes lo ha visto.

Mientras que el área de Al Hota permanece en mano de los rebeldes sirios apoyados por Turquía, la ciudad de Raqa está controlada por las milicias kurdoárabes de las Fuerza Sirias Democráticas, que se la arrebataron al ISIS en 2017. La lucha por el control del territorio se ha convertido en una de los mayores retos para el avance de esta investigación. “Quien controle la garganta, tiene la obligación de preservar el sitio, identificar a los desaparecidos e investigar sus muertes”, ha apuntado HRW, en un comunicado en el que ha lamentado la falta de avances en las pesquisas llevadas a cabo hasta ahora sobre otras fosas comunes.

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