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Historia del asesinato de una primera dama y la caída de un primer ministro

Thomas Thabane, el primer ministro de Lesoto, un pequeño país africano al sur del continente, no ha podido resistir más la sombra del asesinato de su exesposa Lipolelo. Tras enormes presiones ha anunciado que abandonará el cargo que ostenta desde 2012, sin concretar la fecha en la que lo hará, aunque previsiblemente será en julio. La trama criminal incluye a su actual mujer Maesaiah, que fue acusada hace tres meses de orquestar el homicidio. Los tribunales deben decidir aún si Thomas Thabane puede ser procesado mientras sea primer ministro.

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Faltaban dos días para la toma de posesión de Thabane tras su reelección en junio de 2017, cuando la muerte violenta de la primera dama sacudía a este país. Fue acribillada a balazos en el interior de un coche en el que viajaba junto a una amiga. Para entonces Thomas Thabane, que tiene 80 años, ya mantenía una relación con Maesaiah, de 42 años, con la que se acabaría casando a finales de ese mismo verano. Las imágenes de la actual pareja presidencial sentados en primera fila en el funeral de Lipolelo en un caluroso día de julio adquieren un nuevo significado.

La actual pareja presidencial en el funeral por la antigua primera dama, de cuyo asesinato ahora son sospechosos.La actual pareja presidencial en el funeral por la antigua primera dama, de cuyo asesinato ahora son sospechosos.

Esta es una historia en la que se mezclan el poder, la violencia y la impunidad. La relevancia de los implicados subraya uno de los mayores frenos al desarrollo en la región: la criminalidad. El primer ministro y la mujer asesinada llevaban separados desde 2012 y desde entonces estaban envueltos en un inacabable proceso de divorcio. Lipolelo no se resignaba a perder su puesto privilegiado como primera dama, una posición que anhelaba Maesaiah, ahora encausada por su asesinato. En 2015, un tribunal garantizó que Lipolelo podía mantener todos los beneficios que conllevaba ser primera dama hasta que el divorcio se hiciera efectivo.

Desde el principio, la policía sospechó de la participación de la pareja presidencial en el asesinato. Los registros telefónicos confirmaron su línea de investigación y este enero emitieron una orden de detención de Maesaiah, la actual primera dama, bajo la sospecha de que había contratado a un sicario. Sin embargo, ella nunca se presentó al interrogatorio y el primer ministro aseguró que no sabía donde se encontraba su esposa. Ella reapareció dos semanas después y aseguró que había tenido que viajar a Sudáfrica por motivos médicos. Ambos negaron ante la policía su participación en el crimen.

La carretera en la que fue tiroteada la exprimera dama, en Maseru.La carretera en la que fue tiroteada la exprimera dama, en Maseru. SUMAYA HISHAM Reuters

En esta trama, no faltan las sospechas de amenazas y persecución a cualquier persona que pudiera testificar en el caso contra los Thabane. El director de Amnistía Internacional en el sur del continente, Deprose Muchena, reclamó, en cuanto se conocieron las acusaciones, protección total para los testigos. “Ya ha habido muertes en circunstancias misteriosas, y otras personas clave han huido del país después de recibir amenazas. Las autoridades no les han brindado la protección adecuada, a pesar de que la policía sabe que sus vidas están en peligro”, aseguró.

En una información exclusiva desvelada por Reuters este jueves, una amiga de la fallecida asegura que el mismo día en el que Lipolelo fue asesinada, había contado que estaba dispuesta a ceder y firmar los papeles del divorcio.

Crimen y corrupción, freno al desarrollo

Lesoto se independizó de Reino Unido en 1966. Ese mismo año Thomas Thabane fue elegido senador y desde entonces ha pululado por diferentes estructuras de gobierno y ha ocupado carteras ministeriales, hasta que en 2012 fue elegido primer ministro por primera vez. El país ha soportado cuatro golpes militares desde su independencia.

Ya ha habido muertes en circunstancias misteriosas, y otras personas clave han huido del país después de recibir amenazas

Según el índice que elabora Transparencia Internacional en el que clasifica el nivel de corrupción en 180 países, Lesoto ha pasado de ocupar el puesto 55 en 2014, al 85 en 2019. Sus ciudadanos dan a sus instituciones una nota de 4 sobre 10. Moletsane Monyake, profesor de la Universidad de Lesoto, comenzaba así un artículo de análisis en la web especializada Democracy in Africa: “Lesoto es conocido por asesinatos y / o exilio de figuras prominentes, así como por la interferencia de las fuerzas de seguridad en asuntos políticos y viceversa. Esta es la primera vez en la historia del país que un primer ministro en funciones ha tenido que asistir a una sesión judicial para enfrentar cargos criminales. Es un asunto importante: por un lado por lo que implica para las prácticas de buena gobernanza, y por otro porque se ha visto que el Ejército se ha quedado en los cuarteles y ha permitido que la ley siga su curso”. El académico asegura que el aumento de los niveles de “corrupción, impunidad y desigualdad” ha hecho que los ciudadanos exijan cada vez más imparcialidad.

La crisis del coronavirus ha aplazado el juicio de forma indefinida, a pesar de que el país es el único en el continente que no tiene ningún caso confirmado. Habrá que esperar a que pase la pandemia para conocer la verdad. De momento, el primer ministro tiene la suya y así se lo hizo saber al periódico local Lesotho Times: “No he cometido ningún delito. Escribe (en tu periódico) que he dicho que no hay una sola persona a la que le tenga miedo en este mundo”.

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