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Hard Seltzer: la moda de vender alcohol como si fuera un refresco

Una ola procedente del Atlántico ha golpeado la costa de la Península en pleno verano, con la promesa de refrescar nuestras vidas, aunque más bien suponga un baño de ambigüedades: ante todos ustedes, la Hard Seltzer. Una bebida carbonatada cuyo contenido alcohólico es equiparable al de una cerveza clásica, con una graduación de 4,5%, pero que recurre al imaginario inofensivo para presentarse ante el gran público. No conforme con ello, también se atribuye una serie de propiedades saludables: en Estados Unidos se ha convertido en una auténtica sensación entre el segmento juvenil, así que en España, donde no contamos con ninguna normativa específica que regule el etiquetado de bebidas alcohólicas -en serio-, podría terminar haciendo su agosto.

Las marcas de cerveza artesanal han sido las encargadas de importar el invento al mercado patrio y se han valido de reclamos comerciales muy controvertidos para promocionarlo, empezando por “el toque moderado de alcohol”, siguiendo por el “bajo contenido calórico” y llegando a afirmar que es una bebida “adecuada para cualquier público”, e incluso recomendable para los celíacos al no contener gluten. Los expertos están en desacuerdo. “Cualquier dosis de alcohol es contraria a un patrón de alimentación saludable y está directamente relacionada con el riesgo de padecer enfermedades, incluyendo determinados tipos de cáncer”, advierte el nutricionista Julio Basulto.

No les gusta a los nutricionistas. “¿A que has escuchado que el vino y la cerveza son buenos para el corazón o aportan dosis de magnesio? Pues resulta que era mentira”, compara Juan Revenga. No les gusta a los abogados. “Creo que podría hacer un presunto uso fraudulento de la normativa, al ser una bebida alcohólica que se atribuye propiedades saludables dudosas”, indica Francisco José Ojuelos. Tampoco es que entusiasme a las asociaciones de consumidores: “Es importante entender que el perfil nutricional de los productos sin gluten es muy similar al de sus homólogos con gluten, para bien y para mal”, comentan desde la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE). Pese a todo, las autoridades competentes consienten.

Historia de un desembarco

Si traducimos su nombre de manera literal, la Hard Seltzer (también llamada Spiked Seltzer o Hard Sparkling Water) vendría a ser una “soda dura”: la malota de la clase. Hay que remontarse siete años para conocer la historia de esta bebida, que fue inventada por la cervecera Nick Shields en Westport (Connecticut) y lanzada al mercado a finales de 2013. Tuvo que pasar un tiempo para que se popularizara, algo a lo que contribuyó notoriamente White Claw, que se creó en 2016 y rápidamente se convirtió en la marca más reclamada. El boom definitivo se produjo en 2019, cuando un youtuber californiano las mostró en un vídeo e, involuntariamente, se obró la magia: las Hard Seltzer registraron un crecimiento de mercado del 169% en apenas un año.

Ahora que ya tienen su entrada en Wikipedia y mueven unos 500 millones de dólares al año, se están importando a todos los confines del mundo, empezando por países tan anglosajones como Canadá, Australia o Reino Unido, y siguiendo por otros como el nuestro. “La bebida que arrasa entre los millennials de Estados Unidos”, así se presenta Wave, una de las marcas pioneras en la introducción de las Hard Sletzer en el mercado español. Detrás de ella se encuentra Cervecera Península, fábrica artesanal de Alcobendas (Madrid), que ha trabajado en el desarrollo de su propio producto durante ocho meses. Ahora lo publicita como “una alternativa perfecta para celiacos o quienes quieran consumir una bebida alcohólica con menos calorías”.

El fundador y maestro cervecero de la empresa, Román Jové, nos explica que quieren “satisfacer una necesidad del consumidor de tener una bebida fermentada, sin gluten y con menos calorías”, que además pueda ser consumida “en cualquier momento y con pocos sacrificios”. Al preguntarle hasta qué punto es conveniente resaltar las cualidades saludables de una bebida alcohólica, su respuesta es tajante. “En ningún momento nos hemos comparado con una bebida sin alcohol, somos muy claros y repetitivos en que es una bebida con alcohol”, asegura. Lástima que la palabra no figure en ninguna parte de la lata: ni delante, ni detrás, ni en el listado de ingredientes. Sí que está el porcentaje de volumen (4,5%), el ‘+18’ y el logotipo de una embarazada tachado.

No es cuestión de centrarse en una marca: ya hay, y seguramente habrá, otros casos en España. La fábrica cervecera Savis, con sede en Marbella (Málaga), presentó esta primavera su nueva bebida Hard Seltzer. Podrían haberla comercializado bajo el sello de la casa, pero optaron por un nombre distinto para el nuevo producto, al contrario que gigantes como Budweiser, considerando que no es cerveza “y no queremos confundir“. Por otra parte, la compañía B&B Brew & Spirits, más conocida por su marca Birra & Blues, y situada en Massalfassar (Valencia), ha lanzado una ronda de financiación para impulsar la producción de “una novedosa bebida que está triunfando en Estados Unidos”, con “bajo contenido en carbohidratos, azúcares y calorías”, ¿adivinas cuál?

La peligrosa ‘inocencia’ de estas bebidas

Hemos probado la Hard Seltzer de Wave y el sabor es bastante suave, con los aromas de lima limón que promete el envase. Como dicen desde la compañía, constituye “una bebida fresca, transparente y fácil de beber”. Savis cuenta con variedades de fresa, de cereza o de hierbabuena, por ejemplo. Al eliminar el sabor amargo de la cerveza, y añadir una buena dosis de azúcar, la tentación se presenta ante cualquiera, incluso ante aquellas personas a las que no les gusta el alcohol. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (Efsa), el 68% de adolescentes son consumidores habituales de bebidas ‘energéticas’ y, una vez que superan la barrera de los 18, les resulta más que sencillo el salto a los híbridos.

De los creadores de cerveza sin alcohol para vender más alcohol, puesto que te permite acceder a patrocinios deportivos y eventos juveniles, llegan todas esas bebidas despreocupadas que crean futuros bebedores. En Cervecera Península son tajantes: “Creemos que el producto deja muy claro que tiene alcohol y su consumo es para mayores de 18 años. Al ser nuevo, lo hemos enfocado con una imagen fresca que representa lo que somos, una empresa joven y dispuesta a romper el molde”, asegura Jove. Basulto opina distinto: “Es una posición ambigua, porque la línea de comunicación nos sugiere a todos un público objetivo muy concreto, pero no es nada que no hayamos visto antes con las cerveceras. Y al final, se está atacando a un consumidor vulnerable”.

Entonces, ¿es ‘más’ saludable?

Si atendemos a la composición de la Hard Seltzer, nos encontramos con que se elabora a partir de agua carbonatada, aromas de frutas y -dato importante- alcohol. Mientras en Estados Unidos se opta por fermentar azúcar de caña o cebada malteada, lo habitual en Europa es añadir alcohol neutro o recurrir a la fermentación de la fruta; a partir de aquí, cada marca tiene su receta. “No es mejor ni peor que la cerveza y la Coca-Cola. Se encuentra a medio camino en el infierno”, estima Juan Revenga, nutricionista de cabecera en el canal, quien siempre nos alerta sobre los refrescos azucarados y la piel de cordero de las bebidas alcohólicas.

Julio Basulto acaba de publicar un libro con el pediatra Carlos Casabona, que se titula Beber sin sed y dedica un capítulo completo a las mentiras de la industria del alcohol. En él se recogen datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como que su consumo mata a tres millones de personas cada año, sobre todo hombres, o que desde 2012 se sitúa en el grupo uno de elementos cancerígenos, “Pero si alguien muere por cáncer de pulmón, pensarás antes que ha sido por el tabaco que por la cerveza”, sugiere. Partiendo de esta base, considera absurdo hacer comparativas sobre si una bebida alcohólica es más o menos saludable que otra.

Por si el riesgo de muerte no te parece un argumento de peso, vamos con otro. Pensar que una copita de vino de vez en cuando, o una bebida alcohólica “reducida en calorías”, te va ayudar a adelgazar es equiparable a creer en los Reyes Magos. “Cualquier ingesta continuada de alcohol está directamente relacionada con la ganancia de peso”, indica Basulto. Tanto Revenga como Basulto coinciden en que el problema más grave y urgente que se produce en el caso de las Hard Seltzer es el flagrante engaño publicitario. “Las marcas de alcohol no pueden poner determinadas cosas sobre el etiquetado del producto, ni hacer cierto tipo de anuncios, así que recurren a otras estrategias de marketing para lanzar sus mensajes. Pero me parece extremadamente peligroso que traspasen la línea de atribuirse propiedades saludables”, alerta Juan. “Tengo mis dudas sobre la legalidad de que se hagan declaraciones de salud en referencia a una bebida alcohólica, como estoy viendo ahora”, secunda Julio. En este punto, ambos me recomiendan hablar con Francisco José Ojuelos, abogado y autor del libro El derecho a la nutrición, que ha reseñado infinidad de fraudes publicitarios en materia nutricional.

Etiquetar al límite de la legalidad

El reglamento 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo establece, en su Artículo 4.3, que en las bebidas con una graduación superior al 1,2 % en volumen de alcohol no podrán figurar declaraciones de propiedades saludables. Y en el caso de las declaraciones nutricionales, precisa que solo estarán autorizadas aquellas que hagan referencia a “los bajos índices de alcohol o a la reducción del contenido de alcohol o de energía”. Entonces, si Wave escribe sobre su lata que es una “bebida fermentada reducida en calorías”, ¿lo está haciendo bien o mal? Pues si nos vamos al listado de declaraciones nutricionales de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), nos encontramos con que solamente podrá declararse que un alimento posee “un valor energético reducido” cuando este se haya aminorado, “como mínimo, en un 30 %” con respecto a otro. Y se le obliga a indicar “la característica que provoca dicha reducción”.

“Así que detecto varios problemas en este producto. Por un lado, que no se señala en ninguna parte la característica que provoca la reducción del valor energético. Por otro, que no sé con qué alimento análogo se está comparando para decir que tiene un 30% menos”, desmonta el letrado. Porque aunque el porcentaje de disminución de la Hard Sletzer cuadra pasmosa, y hasta sospechosamente, con respecto a una cerveza tradicional (una lata de 33 cl tiene 150 calorías y una de Wave, 99; un 30% menos), ¿no habíamos quedado en que esto no era cerveza? ¿En que se trataba de una bebida alcohólica ‘alternativa’? “En conclusión, parece que se están intentando acoger a una comparativa entre dos bebidas diferentes, y no tendría validez. Claro que registra menos calorías que la cerveza, porque no lleva cebada ni es cerveza”, zanja Ojuelos.

Pobre Hard Sletzer, tampoco goza del afecto de la ley. Más allá del presunto uso fraudulento del artículo 4.3, otros aspectos controvertidos en el análisis de la bebida es el aspecto juvenil y los colores divertidos. “Esto entra en otros ámbitos, como la publicidad engañosa, y nos habla de hasta qué punto hemos llegado con la permisividad del alcohol en España”, prosigue el experto: “Al no tener una ley que sea clara en materia de bebidas alcohólicas, nos encontramos con que algunos productos se presentan como si fuesen simples refrescos. Sería necesario que, al menos, los envases hicieran referencia a los efectos nocivos del abuso del alcohol, como pasa con el tabaco”. Solo tenemos la Ley 33/2011 de Salud Pública, y no menta la palabra ‘alcohol’.

El lobby de las bebidas alcohólicas ha conseguido evitar hasta en cuatro ocasiones la publicación de una Ley Antialcohol en España, tal y como se explica en este artículo de El Comidista. El poder del sector tiene mucho que ver con su porcentaje de participación en el PIB, donde las bebidas alcohólicas suman más del 2% (solamente la cerveza, el 1,3%). Parte del éxito de las Hard Sletzer en Estados Unidos ha venido dado por su regulación legislativa ya que, al no ser cerveza, queda fuera de la jurisdicción del Alcohol and Tobacco Tax and Trade Bureau y entra dentro de la Food and Drug Administration, que se muestra más permisiva. Aquí vamos por el mismo camino.

Las asociaciones de celíacos tampoco la aplauden

Pues bien, ya tenemos a los amantes de las cervezas artesanales, que se fían de las marcas que producen la Hard Seltzer en España. También al público no-tan-cervecero, atraído por los nuevos sabores, y puede que a los jóvenes que están experimentando. ¿Quién nos falta? Pues claro, ¡los celíacos! Ese colectivo que las firmas de alimentación han convertido en su cajón desastre. En lo que vuelve a ser una clara comparación con la cerveza, Wave insiste en la ausencia de gluten.

Al habla María van der Hofstadt, técnico de investigación en la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE): “Para el colectivo es muy importante que la población general entienda que una dieta sin gluten no implica ‘más saludable’ y que comer sin gluten tampoco adelgaza. Se quita el gluten porque existe un colectivo que, por una cuestión de salud, no puede consumirlo, pero el resto del perfil nutricional del producto es muy similar al de sus homólogos. Por ejemplo, una galleta, con o sin gluten, siempre será una galleta”. Lástima que el hígado celíaco no sea inmune y se rinda a la cirrosis como el resto de los mortales.

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