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Guiados por la inutilidad de los ‘Ilustres ignorantes’

Ilustres ignorantes lleva 13 años y más de 350 episodios guiando a los espectadores a través de un mar de información irrelevante e inútil, con el deseo de seguir así otros 13 años más, como poco. Todo esto lo dicen ellos mismos. Y así lo acaban de reafirmar con la publicación de Ilustrepedia. Enciclopedia del desconocimiento (Lunwerg Editores), cuyo autor, Dani Rodríguez, es el guionista del programa de humor y tertulia de Movistar+ presentado por Javier Coronas, Pepe Colubi y Javier Cansado.

La obra, editada en un formato pequeño, “como si fuera una especie de libro de consulta victoriano”, según su autor, es un compendio de textos humorísticos y datos, frases y personajes que han sido tratados en el programa. “Es como un pequeño diccionario, porque nunca sabes dónde te va a hacer falta consultarlo, en una barbacoa o en un viaje por Canadá si te ataca un oso. Hay capítulos para cualquier necesidad”, explica Rodríguez, que, según Coronas -que también es el director del programa- es “el cuarto ilustre”. “Un ilustre ignorante es una persona que tiene inquietud por las cosas de la vida, pero tiene la inquietud equivocada, porque siempre busca cosas, no que no tengan respuesta, sino que a nadie le importan. Sobre la base de eso hemos hecho este libro, recopilando el interés por cosas inútiles”, apunta el guionista.

En Ilustres ignorantes los tres conductores charlan en cada capítulo, alrededor de una mesa, con dos invitados sobre un tema en concreto. ¿Cómo funciona un programa de entretenimiento con un nivel tan alto de improvisación y cuyo fuerte es la espontaneidad? “Hoy en día en la tele casi todo son programas improvisados, excepto algunos como el de John Oliver en EE UU, El intermedio en La sexta o Loco mundo y Cero en historia [programa del que también es guionista] en Movistar, que sí que va todo guionizado, con un prompter [aparato electrónico que refleja un texto en un cristal delante de la cámara que el espectador no ve] y un guion de continuidad”, responde Rodríguez, que explica que en espacios como el suyo los guionistas montan la estructura, escriben algunas preguntas o preparan alguna prueba y a partir de ahí los humoristas o presentadores generan contenido. Después se edita, se meten rótulos y se añaden algunos retoques.

Este formato, que va camino de sus bodas de cristal, ha sido la inspiración de otros tantos. También de varios programas de audio de éxito actuales, como Aquí hay dragones o Todopoderosos. “Fue pionero. Al principio dijeron que era un programa casi más parecido a la radio, de varias personas hablando sobre temas cada vez más distintos. Acertaron, 13 años después hay un montón de gente haciendo podcasts que están buenísimos y que se basan en la premisa que hizo Ilustres”. El programa también tuvo su inspiración en algunos formatos británicos y franceses. “En principio el programa iba a ir por grandes misterios idiotas, preguntas y respuestas absurdas, con Coronas dando un contenido más serio a toda esa chorrada que se decía, pero vimos que el programa era de comedia. Con Coronas, Cansado y Colubi tenía que ser un programa de improvisación de comedia. Y menos mal. Imagínate a Coronas todavía dando los datos de la Wikipedia”, bromea Rodríguez.

En origen, el libro también iba a ser diferente hasta que el autor dio con el tono y lo que quería contar. “Primero se me ocurrió escribir anécdotas de estos 13 años, pero es un programa que no las tiene. Un día se fue a mear Cansado en medio de una grabación, otro día se desmayó un cámara, pero dejó el plano fijado antes de caerse… Rellenar doscientas páginas así… Un programa de Telecinco, en una temporada, te cascas siete libros. Para eso somos un programa muy soso”, explica. Al final se le ocurrió hacer una especie de diccionario te temas que, en sus palabras, no aportan nada, pero pueden ser entretenidos. Y de guinda, prólogos de Colubi y Coronas, y epílogo de Cansado. Para escribirlo, Rodríguez se repasó los 300 primeros capítulos. “Ha sido horroroso, pero estoy contento, al principio quería evitarlo, pero es algo que me estaba esperando”, finaliza el autor.

Dentro de la improvisación que mueve al programa entran en juego los invitados. En una de las dos sillas libres siempre hay un cómico. Por la otra pasan escritores, actores, periodistas, artistas, etc. Y llegan a las bravas, solo conociendo el tema a tratar, pero sin guion. “Cuando vienen a la grabación, Cansado les orienta y les dice que tienen que estar tranquilos, porque este es un programa que siempre rema a favor, no es un programa que utiliza a sus invitados para hacer sus chistes, y mira que estos [tres presentadores] podrían perfectamente, porque son gente muy rápida, pero si el invitado dice blanco, Cansado dice que es más blanco todavía. Intentar arroparles y siempre ir a favor, nunca a la contra, hace que se relajen y se lo pasen muy bien y que el programa salga como sale”, comenta el escritor.

Durante el confinamiento por el coronavirus en la primavera de 2020, el programa se reinventó, como tantos otros, con cada participante en su casa. “Ilustres como una especie invasora, se adapta a cualquier formato, hemos pasado por platós, por teatros, ahora hemos vuelto a platós, y hacerlo en casa nunca hubo miedo, porque es un programa que funciona muy bien al estar cinco personas hablando. Nos adaptamos y ellos estaban encantados. Y hay gente que dijo que le gustaba mucho que pudieras mirar a todos a la vez, de que no te manejara la edición del programa, que poder mirar, por ejemplo, a Cansado mientras está respondiendo Coronas, estaba bien. Y de verles en su ambiente, porque la habitación de uno dice más de esa persona que una biografía”, explica el guionista.

Cuándo verá su fin Ilustres ignorantes es algo que el guionista prefiera ni pensar: “Ojalá que no tenga fin, yo soy joven, soy el más interesado en que esto siga para adelante, que los ilustres hagan dieta y se cuiden para que vivan muchos años… El programa está mejor que nunca, porque es un programa que está vivo, que es lo que se dice ahora, que se ve muy bien y nuestra idea es seguir ad infinitum. Igual un buen programa sería que se murieran en el escenario y que [el cómico e invitado habitual] Pepín Tre cogiera las riendas, hiciera un spin-off [un programa derivado) él solo. Sería un buen final”.

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