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Glorioso Baskonia

Una canasta de Vildoza a tres segundos y cuatro décimas para el final y un postrero triple al hierro de Cory Higgins dinamitaron la final de la Liga más excepcional. Fue tan especial por su formato como por su desarrollo, con el Real Madrid apeado de las semifinales, como por su desenlace, con el Barça de Mirotic postrado ante el sensacional y glorioso esfuerzo del Baskonia. Dusko Ivanovic es una joya, un estratega fundamental para este equipo de Vitoria. Y eso lo sabe de sobra el presidente del club Josean Querejeta, al que no le tembló el pulso a la hora de llamarle por tercera vez en su carrera cuando el equipo se hundía en todos los frentes. El entrenador montenegrino, que ya había ganado dos campeonatos con el equipo vitoriano, supo ajustar las piezas y llegó a la final con una estrategia que igualó la teórica superioridad del Barça, desactivó a Mirotic y en el vaivén final triunfó gracias a la canasta de Vildoza y a la posterior defensa sobre Higgins, que estrelló el balón contra el aro. El acierto de Vildoza, con 17 puntos, su explosión en la final, es la viva fotografía de la fe que mantuvo todo el equipo a lo largo de una temporada que empezó de la peor de las maneras. El jugador argentino, después de una larga lesión, se recuperó para la fase final. El equipo, hundido en la Euroliga y en la Liga, en la que todavía era octavo cuando se suspendió, nunca perdió la fe en su calidad y en su capacidad para discutir con los grandes.

A la velocidad de la luz que requería la inédita y excepcional fase final de la Liga predeterminada por la pandemia, el Baskonia le dio la vuelta a la historia de lo ocurrido nueve días antes en el partido de la fase de grupos. Ganó el Baskonia. Diez años después, vuelve a ser el rey del baloncesto español.

El Barça se encontró con un sendero expedito hacia el aro en los primeros compases, en un inicio engañoso, una escena de lo que no iba a ocurrir durante el resto del partido. Ivanovic prefirió que sus jugadores cambiaran de asignación en su trasiego defensivo. Mirotic se apostó hasta tres veces bajo el aro defendido por rivales con menos centímetros. El entrenador montenegrino relevó a un Shengelia desubicado después de ese primer asalto netamente perdido ante Mirotic en el anunciado duelo estelar. El momento del ala-pívot georgiano estaba por llegar.

La entrada del pívot italiano Polonara reafirmó el plan defensivo del Baskonia, que empezó a rendir dividendos a medida que pasaban los minutos. El marcador palpitó al ritmo de las pérdidas provocadas por las punzantes manos defensivas que interponían ambos equipos y la inspiración de sus hombres exteriores. Vildoza y Shields ampliaban la cuenta del Baskonia (9-15), en uno de los típicos pero esta vez no tan acentuados bajones del Barça. La irrupción de Heurtel y Kuric dieron rienda suelta al ataque de los suyos.

El apagón del Baskonia duró casi cuatro minutos, con un parcial de 15-2 como castigo y un marcador amplio (26-17). La pelea física empezaba a causar estragos. La carga del Baskonia en el rebote ofensivo fue descomunal y le aferró al partido. Tomic, Davies y Oriola se las veían y se las deseaban para atrapar alguno de los balones que volaban cerca de su aro. Gracias a ese ímpetu reboteador del Baskonia el marcador llegó parejo al descanso (39-33). La eficacia del Barça en los tiros era muy superior, con cinco triples y porcentajes mucho más elevados desde todas las posiciones, en contraste con un solitario triple en 10 lanzamientos del Baskonia. El balance de los artilleros fue inmediatamente corregido desde la máxima distancia por Vildoza y Dragic en el inicio del tercer cuarto (43-47). No fue la peor noticia para el Barça. Equilibró el marcador, pero no encontró un ritmo ofensivo, aunque a costa de hacer de tripas corazón, con las alas cortadas por la eficiente defensa del Baskonia. El Barça se quedó en 12 puntos en ese tramo del juego, si cabe, todavía más trabado en el que Diop mandaba en el rebote, aportaba puntos y se equivocaba también a menudo.

Janning y Shengelia, ya decididamente en su mejor línea, le dieron aire al Baskonia. Mirotic se cargó muy pronto con la cuarta falta personal. Pesic, en contra de lo que se presumía, de la ortodoxia de los manuales, decidió no relevarle. Y el montenegrino acabó cometiendo su quinta falta personal. El Barça perdía a su estrella cuando faltaban cinco minutos. Un lujo por más que estuviera jugando el que probablemente fuera su peor partido desde que viste la camiseta del Barça, con un 0 de 5 en triples, un 4 de 8 en tiros de dos para un total de 8 puntos, un rebote, dos pérdidas en los 25 minutos que estuvo en la cancha y un -1 de valoración. Con Shengelia recuperado, a pesar de estar visiblemente exhausto, con Vildoza, con Diop, el Baskonia acabó rematando al Barça de Mirotic. El equipo de Ivanovic es un campeón excepcional.

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