Internacional

Gasolina solo para médicos, militares y transporte de alimentos en Venezuela

Mientras el Gobierno de Nicolás Maduro suspende las actividades ordinarias y decreta una cuarentena preventiva ante el avance del coronavirus, Venezuela ha vuelto a quedarse casi completamente sin gasolina. Las restricciones en esta ocasión tocan también la ciudad de Caracas, que hasta hace poco estaba al margen del plan de racionamiento. Las autoridades han dispuesto que las pocas estaciones de servicio disponibles solo podrán ser usadas por personal médico y militar, empresas de transporte de alimentos o personas que porten un salvoconducto oficial.

Las causas de esta escasez son las mismas que en otras ocasiones. Las instalaciones son obsoletas y la producción petrolera del país -uno de los grandes productores mundiales de petróleo y derivados de estas décadas- se encuentra en sus mínimos históricos, a causa de la corrupción y la falta de mantenimiento en los años del chavismo. Por su parte, el endurecimiento de las sanciones internacionales en contra de Maduro dificultan las operaciones para efectuar compra de combustible en alta mar, como había venido ocurriendo hasta hace muy poco.

Coronavirus

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hace un mes sanciones adicionales a la petrolera rusa Rosneft por ayudar al Gobierno de Maduro a triangular operaciones comerciales en alta mar para comprar y vender crudo venezolano a cambio de combustible refinado. Los tanques de reserva de gasolina que tiene la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) en el país están, al momento, por debajo de la mitad de su capacidad. La caída de los precios petroleros le crean problemas adicionales de caja a la petrolera, que no dispone de todos los recursos que quisiera para comprar la gasolina refinada que antes producía y exportaba. Fuentes vinculadas a la industria reportan que, la semana pasada, un tanquero que traía aprovisionamiento para varias semanas adicionales no pudo embarcar en las costas del país.

El Gobierno de Maduro recibió críticas de la oposición, que le acusa de aprovechar la cuarentena para racionar aún más el poco combustible que es capaz de refinar, y aumentar sus reservas, priorizando su uso y limitando todo lo necesario la circulación de personas. El portal especializado Petroguía informa de que, en estos últimos años, el consumo de combustible en el país, antiguamente el más a alto de América Latina, se ha reducido en un 63%.

Francisco Monaldi, profesor titular del Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, y consultor internacional en materia energética, opina que el país atraviesa un episodio más de un estado de escasez crónico, que podría quedar parcialmente aliviado con la llegada de algún tanquero en las próximas semanas. ”Los rusos en este momento no están muy interesados en resolverle los problemas a Venezuela. Ellos tienen que colocar su propio crudo en la guerra de precios que tienen con Arabia Saudita. Venezuela tendrá que regalar su petróleo para tener medianamente abastecido el mercado interno”.

92 casos, ningún fallecido, muchísima preocupación

El decreto de la cuarentena, la falta de combustible, la suspensión del Metro de Caracas y el cierre de los comercios otorgan, de nuevo, un aspecto fantasmagórico a Caracas y el resto de las ciudades del país, similar al de los días del apagón nacional del año pasado

Los vecinos salen a aprovisionarse en las mañanas en las bodegas cercanas, que deben cerrar sus puertas al mediodía. Han quedado suspendidas las clases y todas las actividades no esenciales. El pánico aún no se ha apoderado de la población, probablemente porque todavía no se han registrado muertos causa del coronavirus. Las autoridades han relajado un poco la circulación de personas en zonas empobrecidas del país, muchas de las cuales viven de lo que producen al día.

El Ejecutivo de Maduro ha declarado la existencia de 91 casos en todo el país, cifra que, de momento, coincide con el equipo médico estructurado por Juan Guaidó. Los funcionarios de Maduro claman por el fin de las sanciones estadounidenses para hacer frente a la pandemia y han anunciado la llegada de personal médico y asistencia cubana y china.

Guaidó denuncia que la crisis global del coronavirus encuentra al país con un entorno sanitario desmantelado, gracias a la corrupción del chavismo, la escasez de medicamentos de los años pasados y la diáspora masiva del personal médico, inscrita en el marco de la crisis humanitaria compleja que lleva 6 años denunciando la Oposición venezolana, que ha reconocido Naciones Unidas y que el gobierno de Maduro ha negado sistemáticamente.

La Comisión de Expertos en Salud que organizó el despacho de Juan Guaidó ha denunciado un déficit del 57% de tapabocas; de un 76% de guantes y de un 76% de jabón en el sector salud, si bien los funcionarios de Maduro han corrido estos días para tratar de suplir algunas de estas fallas.

“En Venezuela había poco más de 1 300 camas disponibles para cuidados intensivos en 2011”, afirma el epidemiólogo y ex Ministro de Salud José Felix Oletta. Esa cifra ha bajado mucho en los años de Maduro. La velocidad de crecimiento en contagios es aquí más alta que en Brasil y Argentina y el patrón de casos podría ser más acelerado que el de Italia. La medidas de aislamiento son importantes y se tomaron a tiempo, pero preocupa la falta de transparencia. La Organización Panamericana de la Salud está preocupada con Venezuela. Maduro tiene que abrirse al país, escuchar a la Academia Nacional de Medicina.

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