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Gabilondo: “La situación política y social será radicalmente otra después de esto”

Jaime Villanueva

Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949), portavoz del PSOE y ganador de las últimas elecciones, mantiene un contacto fluido con la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, por la crisis del coronavirus. Defiende que se debe combinar la lealtad institucional con la obligación de señalar qué se puede mejorar para combatir la enfermedad. Avanza que está abierto a intentar consensuar unos Presupuestos de emergencia cuando acabe la pandemia si el Gobierno toma la iniciativa de dialogar con todos los partidos. “Y luego ya veremos hasta dónde llegamos”, limita el futuro de unas hipotéticas negociaciones.

Pregunta. ¿Qué balance hace de la gestión del Gobierno de Madrid?

Respuesta. Esto lo inició bien cuando en enero creó un comité de expertos. Había una conciencia de que esto venía muy seriamente. Yo no le echo la culpa a nadie. Lo lógico era habernos preparado, con materiales, con reorganizaciones. Y ha ido yendo todo un poco sobre los hechos. Nos ha pillado a todos sin materiales. Menos mal que teníamos una estructura sanitaria muy fuerte, que ahora se ve muy tambaleada por esta situación.

P. ¿Ha pasado algo más para que el sistema sanitario llegue al límite?

R. Se han hecho esfuerzos que valoro. Si había 500 camas de UCI y hay ahora 1.745, pues muy bien. Y hay 7.500 altas. Muy bien. Los profesionales no pueden hacer más. Pero también es cierto que es difícil, aunque no se quiera hacer política, ignorar la política sanitaria de los gobiernos de la Comunidad durante años. Si uno mira la financiación, el presupuesto, las camas que había, o el personal, lo que se ha destinado a la sanidad de gestión pública, a la concertada… ¿cómo no pensar que eso pueda también haber tenido que ver? ¡Sí que tiene que ver!

P. ¿En qué se ha traducido?

R. La Comunidad con mayor PIB de España es la que menos gasta en sanidad por habitante, después de Cataluña, en 2018. ¡Somos la Comunidad más rica! Las camas hospitalarias: entre 2005 y 2018, aumentó la población en un 15%, y las camas en un 2%… No quiero mitinear. Pero sí que se sepa que esas cosas tienen su repercusión. Y en modo alguno echo a esto la culpa. Es una confluencia de razones. Y esta es una de ellas.

P. ¿La construcción en tiempo récord de un hospital de emergencia en IFEMA es un éxito o la constatación de un fracaso?

R. En situación de emergencia hay que tomar medidas de emergencia. Pero desde luego es origen de muchos debates. Una de las cosas que me pueden preocupar un poco más es que para organizar ese hospital se haya podido, y lo digo con todas las comillas que hagan falta, desmantelar de personal la atención primaria. Es clave para que no se saturen los hospitales. Ojalá IFEMA sea un gran éxito, pero se ha construido restando a una organización importantísima, la de proximidad. Me preocupa. Muestra los límites de discursos rimbombantes.

P. ¿A qué se refiere?

R. Hay razones para estar orgullosos: grandes profesionales, muy buenas infraestructuras. Pero me inquieta un poco el discurso de somos los mejores. Tiene sus pegas si de ahí no acabamos de analizar con toda contundencia cuáles son nuestras debilidades, para tenerlas muy presentes. Y eso significa tenerlas muy presentes desde el punto de vista presupuestario.

P. Esta crisis sanitaria abrirá otra, económica y social. ¿Se plantea el PSOE votar con el PP y Cs los Presupuestos regionales?

R. Ahora, con enfermos y personas fallecidas, no hay que poner esto en el centro del debate, pero sí vislumbrar hacia dónde puede ir. Habría que ir pensando en si no necesitaremos unos presupuestos de emergencia, de impulso social y económico, que antepongan a cualquier otra cosa esto, y sobre el que busquemos el máximo acuerdo posible. Y de ahí no se deduce nada respecto de qué se votaría o no se votaría. Ya lo veremos. La situación política y social de Madrid va a ser radicalmente otra después de esto. No podemos hacer un Presupuesto indiferente a esta situación. Pido que se cuente con todos nosotros, que busquemos el máximo consenso posible, y luego ya veremos hasta dónde llegamos.

P. La presidenta acusa al Ejecutivo central de haber reaccionado tarde, y de no proporcionar material. ¿Asume cada uno sus responsabilidades?

R. Se suele ser menos afortunado cuando uno parece buscar en otro lugar una razón al por qué está en situación difícil. Ya en el debate de investidura mostré que me parecería un error que Madrid se convirtiera en una especie de bastión contra el gobierno central. Todo lo que se haya hecho en esa dirección no me parece ni fecundo ni justo. Otra cosa es que me parece bien que la presidenta sea exigente. Le apoyo. Como creo que es mi obligación decirle a ella las cosas que me parece que no están bien.

P. ¿Cuáles son?

R. Veíamos de otro modo de la alimentación infantil (de los niños de familias sin recursos). En el tema de las residencias siempre hemos defendido que hay que darles una dimensión sanitaria. No hay que cobrar alquiler en las viviendas públicas. Tampoco hemos visto con buenos ojos lo que se hacía con la atención primaria, que algunos llaman cerrarla y otros reorganizarla. Lo hemos dicho, en tono propositivo. Colaborar a veces también es decir cosas que nos parece que no deben hacerse así.

P. ¿Muestra la gestión de las residencias el enfrentamiento interno que hay entre PP y Cs en el Gobierno de coalición?

R. Ha parecido que el consejero de Políticas Sociales, al que respeto, iba trabajando a su modo, como debe hacerse, hablando con unos y otros, incluso con el Gobierno de España, con su delegado, tratando de buscar soluciones… y ahora hay una reorientación de las políticas. No quisiera hacer una lectura política sobre eso.

P. ¿Qué le parece que Díaz Ayuso califique de “ilegal” las limitaciones al despido mientras dure la pandemia?

R. No me parece bien que diga eso. Otra cosa es que tú puedas decir que lo ves de otro modo, que piensas que hay una alternativa, que sería mejor otra cosa. Esos calificativos que son descalificativos no los comparto. Se genera, socialmente, una mayor incertidumbre.

P. ¿Y el tuit que emitió una cuenta del PSOE madrileño acusando a la presidenta de las muertes en las residencias?

R. No me parece bien. Es desacertado. No es ese el modo en el que hay que hacer las cosas. Lo hice ver dónde correspondía, dentro y fuera del partido. Y lo expreso públicamente. No lo comparto. El mayor acierto en todo eso consistió en quitarlo.

P. Acudió al 8-M. ¿Fue un error permitir concentraciones esos días?

R. Se hicieron 76 actos esos días. De haberlo sabido, quizás no se habrían celebrado así. Pero en ese momento, con la información que había, probablemente hubiera sido mayor daño el no haberlos permitido, que haberlos permitido. Con la perspectiva del tiempo, lo vemos de otra manera. Pero entonces no tengo nada que achacar a nadie.

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