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Feliciano López: “Los políticos no están preparados para gestionar algo así”

En medio de lo insólito, Feliciano López (Toledo, 38 años) atiende la llamada desde su domicilio, a las afueras de Madrid. Como director del Mutua Madrid Open, digiere como puede la cancelación del torneo, al que la corriente se acaba de llevar por delante; como tenista, uno de los más veteranos del circuito, ve cómo salta en mil pedazos el calendario y se difumina la temporada; y como ciudadano, el toledano procesa con resignación e incertidumbre el tremendo impacto global del Covid-19.

Pregunta. ¿Qué tal lleva el confinamiento?

Respuesta. Como todo el mundo, hay que tener paciencia. Tengo la suerte de tener una casa grande, con jardín, así que puedo salir a pasear con mi perro y tomar un poco el aire. Hay otra gente que está en una situación más jodida, metida en un piso en la ciudad, así que yo no puedo quejarme. Trato de hacer ejercicio físico a diario, conectándome a través de Skype con mi preparador, y también tengo una bici de spinning y otras herramientas para tratar de mantener un poco la forma. Vas inventándote cosas para tratar de estar un poco activo.

P. ¿Empiezan a pesar los días?

R. Mentalmente te afecta, porque no puedo entrenarme al nivel que lo he hecho durante toda mi vida. Llevas un ritmo desde hace muchos años, y de repente te lo cortan en seco. Eso se hace duro, pero hay que ser positivos y esperar a que pase todo esto. No hay otra.

P. ¿Se veían venir la caída del torneo?

R. Ha sido un palo para nosotros, porque llevamos muchos meses organizándolo y de repente se cae todo. También es verdad es que no nos ha pillado por sorpresa, o al menos de forma relativa, porque tal y como han ido sucediéndose las cosas no teníamos muchas esperanzas de poder celebrarlo. Y desde el punto de vista económico repercutirá, claro, pero los patrocinadores comprenden perfectamente la situación y están de nuestro lado. Al menos hemos tenido un poco de suerte, entre comillas, porque todavía no habíamos empezado a montar la infraestructura de la Caja Mágica.

P. La cancelación es definitiva, no se plantean un traslado de fecha, ¿no?

R. A nosotros nos encantaría reubicarlo más adelante, pero la realidad es que eso, hoy día, es inviable. No se sabe cuándo se va a reanudar el circuito y hay mucha incertidumbre. No contemplamos esa idea, sino que estamos ya centrándonos en la edición del año que viene, en el que cumplimos el vigésimo aniversario. Obviamente no deja de ser un palo muy duro, pero al menos no nos ha ocurrido lo de Indian Wells, que se suspendió el día antes del inicio.

P. Usted iba a jugar allí. ¿Se adivinaba algo de esta magnitud?

R. Cuando se anunció la cancelación, allí el virus estaba empezando a expandirse. En la zona en la que se jugaba el torneo se dio un caso positivo, y eso es lo que precipitó la suspensión. Eso sí nos cogió más por sorpresa, porque todos los días que habíamos estado allí habían sido absolutamente normales, así que no lo esperábamos. Ahora bien, una vez que pasó eso y viendo cómo iban sucediéndose las noticias, nos temíamos que pudieran ir cancelándose más eventos, como desgraciadamente está ocurriendo. Estuvimos esperando dos o tres días para ver qué ocurría con Miami, pero al ver que la OMS anunció que se trataba ya de una pandemia, todos empezamos a volver.

P. ¿Cree que el tenis está gestionando el golpe correctamente?

R. Nos ha pillado tan a contrapié a todos, que no veo la manera de solucionarlo. Cada día es una cosa nueva, y cada día hay que esperar noticias de las autoridades sanitarias y de los países en los que se juegan todos los torneos. Ahora está el problema del ranking, que lo han congelado, y también el tema de una posible indemnización a los jugadores por el periodo de suspensión del circuito. Y, claro, tienen que ver si se va a poder jugar o no más adelante, porque no termino de verlo tan claro… La verdad es que no me gustaría nada estar ahora mismo en la piel de la ATP. Esto está destruyendo el mundo, esa es la realidad, y como todos los deportes debemos esperar y ver cómo enderezan la situación.

P. La temporada, en cualquier caso, ya está completamente desvirtuada.

R. Por supuesto. Han fijado el parón hasta el 7 de junio, pero seguramente se alargará porque no creo que a esas alturas podamos jugar en Inglaterra, a no ser que la cosa mejore mucho; entonces, nos plantaríamos ya en agosto, y no se puede comprimir todo en los cinco últimos meses… Hay que ir día a día, pero yo, sinceramente, no tengo demasiadas esperanzas de que este año pueda arreglarse. Quiero ser optimista, pero me cuesta.

P. ¿Qué opina del traslado unilateral de Roland Garros?

R. A mí me ha sorprendido, como a todo el mundo. Creo que ha sido muy precipitado. Sobre todo por la forma de anunciarlo, porque al haberlo hecho sin consultarlo con el resto de organismos todo se complica mucho, y no sabemos si será viable jugarlo en septiembre, depende de la reestructuración… Tú puedes programarlo para esa fecha, pero entran en juego muchas variables, intereses y torneos. Por otra parte, también entiendo su desesperación, porque Roland Garros ya solo podría disputarse en septiembre, el último mes en el que más o menos respeta el tiempo; ellos solo tienen un estadio cubierto… Entiendo la desesperación, pero con el caos que hay ahora mismo no deberían haberlo anunciado de esa manera… Tenemos que ponernos de acuerdo y remar todos a una para cuando se pueda volver a jugar, independientemente de cuándo vuelva a ponerse en marcha el circuito. ¡Ojalá haya margen para que puedan jugarse dos Grand Slams! Pero la realidad es la que es.

P. Y, más allá del deporte, ¿qué piensa de la gestión global?

R. No veo que la gente esté preparada para afrontar una situación así, y no estoy hablando de un partido en concreto. Desde mi punto de vista, este tipo de situaciones deberían estar gestionadas por expertos en la materia, no por políticos. Es el momento de ayudarnos entre todos, y cuando pase todo esto valorar qué se ha hecho mal y qué se ha hecho bien; no es momento para criticar, pero personalmente pienso que el mundo está gobernado por gente que no está preparada para gestionar una situación como la que nos está tocando vivir.

P. Es decir, es turno exclusivamente para los especialistas.

R. Solo la gente que está muy preparada y que es muy experta en determinados campos pueden sacarnos de esta. Con todos mis respetos, cada uno está preparado para lo que está. En cualquier caso, ojalá todo esto pase pronto y la gente deje de morir, porque es un drama.

P. Los deportistas, como referentes sociales, pueden aportar, ¿no?

R. Por un lado, hay que intentar concienciar a la gente de que debe hacer caso a las autoridades sanitarias y tratar de enviar un mensaje positivo, pero ahora mismo la sociedad está supersensible, y en algunos casos la respuesta que puedes encontrarte es destructiva. Creo que, al margen de todo, los deportistas y los medios de comunicación, la gente que podamos tener un altavoz, debemos enviar un mensaje positivo de que esto tarde o temprano va a terminar y que saldremos adelante. A mí, lo que de verdad me preocupa, es cómo reaccionará la gente el día que acabe, porque las consecuencias van a ser gravísimas.

P. ¿Se refiere a las secuelas psicológicas?

R. Aparte del daño económico a nivel mundial, en las familias y las empresas, no vamos a poder hacer una vida normal al día siguiente. Esto va a ser algo a largo plazo hasta que se recobre la normalidad, a lo mejor cosa de un año. Y hablo de cosas simples como ir a un aeropuerto o a un restaurante con normalidad… Ese tipo de cosas van a costar, porque esto nos ha cortado a todos la vida de raíz. Va a ser un caos, porque lo que está pasando es verdaderamente dramático.

P. Cree que, como sociedad, ¿aprenderemos de verdad?

R. Yo creo en las personas, y la gente individualmente debe hacer una reflexión, cada uno a su manera. Las sociedades son muy cambiantes. Cuando todo esto pase habrá gente que el primer día saldrá y querrá celebrarlo emborrachándose, y otros serán más comedidos… Creo que esto debería servir para hacernos reflexionar como sociedad, pero al final cada uno somos muy diferentes y es difícil que exista una opinión común generalizada.

P. Usted enfila la recta final de su carrera. ¿Le hace esto replantearse el guion?

R. A mí todo esto me va a afectar de la misma forma que al resto de los compañeros. Si tienes 20 años a lo mejor puedes tomártelo de otra forma, pensando que lo tienes todo por delante, pero en realidad es psicológico. Voy a cumplir 39, pero soy muy positivo. Hasta que ha ocurrido todo esto me encontraba físicamente bien y podía jugar todos los torneos que había planificado; el año pasado gané dos torneos muy importantes y también la Copa Davis…

P. Entonces, día a día, ¿no?

R. A veces, la vida te sorprende de una manera que no la esperas. Al final, en el tenis te retira el ranking, a no ser que quieras retirarte estando arriba o te lesiones, o quieras irte por lo que sea, así que yo seguiré adelante como todos. Mi perspectiva no cambia, a no ser que acabase el 200 del mundo este año, pero seguramente terminaré entre los 50 primeros. No tengo motivos para pensar de otra manera.

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