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Feijóo logra su cuarta mayoría absoluta en Galicia y el BNG se dispara

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

Victoria histórica del PP y vuelco en la izquierda. El recuento de las elecciones gallegas avanza hacia un mantenimiento claro de la hegemonía del PP de Alberto Núñez Feijóo y traen un profundo cambio en el bloque de la izquierda. El escrutinio otorgó desde el primer momento a los populares un triunfo holgado superior a los 38 escaños necesarios para su cuarta mayoría absoluta, un resultado con el que Feijóo emularía al frente de la Xunta a Manuel Fraga, fundador del partido. La fortísima subida del BNG sitúa a la formación de Ana Pontón como segunda fuerza desde el arranque, con un PSOE estancado y con Galicia en Común fuera del Parlamento gallego con el 70% del voto ya contabilizado.

Con ese porcentaje de papeletas escrutadas, el PP suma 42 escaños, uno más de los 41 que tenía, y ronda el 50% de los votos. Tanto Feijóo como su número dos en el PP gallego, Miguel Tellado, pidieron a lo largo de la jornada un resultado “alto y claro” para afrontar “el momento de mayor dificultad de los últimos 40 años”. El avance del escrutinio apunta desde el principio a que la victoria de los populares sería, efectivamente, tan rotunda como demandaban.

El vuelco en las fuerzas de la oposición situó también en el arranque del recuento al Bloque Nacionalista Galego (BNG) triplicando sus resultados de 2016 y caminando hacia el segundo puesto con el PSdeG-PSOE de tercero a cierta distancia. El sorpasso de los nacionalistas a los socialistas de Gonzalo Caballero emergió ya con los datos de las mesas de las localidades más pequeñas, las primeras en ser escrutadas. Con más del 70% de los votos contabilizados, el Bloque se apuntaba 19 actas, 13 más de las actuales; el PSOE igualaba su marca de 2016, con 14 representantes; y Galicia en Común-Anova Mareas, la candidatura promovida por Unidas Podemos que con la marca de En Marea fue segunda fuerza hace cuatro años, se quedaría fuera del Parlamento gallego.

Las encuestas a pie de urna dibujaron ya la subida histórica del BNG, un partido que llegó a gobernar la Xunta con el PSOE entre 2005 y 2009 pero que posteriormente se sumió en una fuerte crisis interna que le llevó a perder hasta su representación en el Congreso de los Diputados. La formación nacionalista ha resucitado de la mano de Ana Pontón, la única mujer candidata en los principales partidos y la mejor valorada en la encuesta de EL PAÍS por delante de Feijóo.

La participación ha sido uno de los datos clave de los primeros comicios celebrados en pandemia en España. En el caso de Galicia, la convocatoria del 12-J fue decidida por el presidente de la Xunta y candidato a la reelección sin el consenso del resto de partidos, que acusaron al PP de elegir el momento por intereses partidistas y para desmovilizar a la izquierda. Entre los populares, el riesgo a una elevada abstención, sobre todo entre la población de mayor edad que constituye un importante caladero de votos para Feijóo, también se ha extendido a medida que avanzaba la campaña. El rebrote de A Mariña, una comarca del norte de Lugo que fue confinada solo siete días antes de las votaciones, extendió de tal manera la incertidumbre que alcaldes y partidos de la oposición llegaron a pedir sin éxito la suspensión de los comicios en esta zona.

El primer avance de la participación por la mañana apuntó por sorpresa a una subida en la afluencia a las urnas con respecto a hace cuatro años, pero cuando llegó la tarde las cifras empezaron a caer. Reinó la normalidad en las 3.952 mesas electorales de la comunidad pese a los temores de que el miedo al coronavirus provocara renuncias masivas de sus miembros por motivos sanitarios. Al final no se produjeron incidencias ni siquiera en Burela, zona cero de la reactivación de la pandemia en A Mariña. El aspirante a una cuarta mayoría absoluta defendió la “absoluta seguridad” de los comicios y llegó a afirmar que acudir a los colegios electorales sería como “ir a la farmacia”.

El voto por correo ha alcanzado cifras históricas tanto en Galicia como en País Vasco. El pasado viernes más de 72.000 electores gallegos habían enviado su papeleta por vía postal, lo que supone un incremento del 80% con respecto a 2016. Es la cifra más alta registrada en unos comicios autonómicos en Galicia desde su primera celebración tras la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1981, según informa Correos.

Lo que sí se ha desplomado es el voto emigrante. Para el 12-J han sido aceptadas 12.800 solicitudes de esta modalidad de sufragio frente a las 21.500 de 2016, según datos de la Oficina del Censo Electoral. Las papeletas que llegan de la Galicia emigrante han ido perdiendo peso con el paso de los años. La última vez que fueron decisivas fue en 2005 y pusieron fin a los 16 años de mandatos de Manuel Fraga, fundador del PP.

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