Las noticias

Estefanía de Mónaco y sus dos hijas conviven obligadas por la pandemia

Como muchas otras familias del planeta, los Grimaldi también están sufriendo los estragos de la pandemia que afecta al mundo. El más dañado, hasta el momento, ha sido el príncipe Alberto, que ha dado positivo en Covid-19 y permanece aislado y alejado de su mujer, la princesa Charlene y de sus dos hijos menores Jacques y Gabriella de Mónaco. De Carolina no se sabe gran cosa sobre el lugar en el que está pasando sus días de confinamiento, después de haber sido noticia el pasado 10 de marzo cuando canceló el tradicional Baile de la Rosal –la fiesta con la que el principado da la bienvenida a la primavera y recauda fondos para fines solidarios– a causa del coronavirus.

Pero de quien sí se han conocido ahora algunos detalles de cómo vive el aislamiento, es de la hija menor de Grace de Mónaco y Rainiero, Estefanía. La menor de los hermanos Grimaldi está pasando estos días de reclusión junto a sus dos hijas, Paulina Ducruet –fruto de su unión con Daniel Ducruet– y Camille Gottlieb, a quien tuvo tras una relación esporádica con el guardaespaldas e instructor de esquí Jean-Raymond Gottlieb. Su otro hijo, Louis Ducruet, se mantiene confinado en su propio domicilio junto a su esposa Marie, con quien se casó a finales del pasado mes de julio.

Precisamente han sido las dos hijas de Estefanía de Mónaco, Paulina y Camille, quienes han compartido detalles de cómo están pasando madre e hijas estos días juntas. La mayor de ellas, volcada en la firma de moda que lanzó hace unos meses, Alter Designs ha contado a Monaco Info: “Desde que me marché de Mónaco, no hemos estado tanto tiempo seguidas juntas. Hemos pasado algunas semanas en la misma ciudad, pero no bajo el mismo tejado”, detalló.

Ducruet ha vivido los últimos años entre Nueva York y París, en la primera para estudiar en la prestigiosa Parsons School of Design y en la capital francesa entre otras cosas para no perderse los desfiles de su Semana de la Moda. Ahora que vuelven a estar juntas, Paulina aclara que intentan “no estar las unas encima de las otras, salvo a la hora de las comidas”. Una práctica que se hace común en otros muchos hogares para intentar mantener espacios propios y facilitar la convivencia.

Su hermana, Camille, explica que cada una tiene aficiones distintas y buscan los momentos para dedicarlos a sus gustos personales. “Yo dibujo un montón y camino durante al menos una hora con mi perro, sola”, ha explicado. También han contado que las dos hermanas han adoptado dos rituales diarios con los que se unen al resto de los monegascos: salir cada día al balcón a las siete de la tarde con la bandera del principado y cantar el himno del pequeño país que dirige su tío Alberto. Y volver a hacerlo a las ocho para aplaudir a todo el personal sanitario que está en primera línea en la lucha contra el Covid-19. “Siempre pensamos que no va a pasarnos a nosotros, y y cuando le llega a alguien cercano de nuestra familia, nos damos cuenta de que no hay barreras. Que todo el mundo puede verse afectado. Esto nos hace ser conscientes de que es algo realmente serio y que no hay que tomárselo a la ligera”, ha especificado Pauline.

Exactamente lo mismo que ahora une a personas tan distintas y con estilos de vida y economías tan diferentes en todo el mundo: la lucha contra el virus, la preocupación por sus familias y encontrar maneras de hacer más sencillos los días de confinamiento, buscando ideas para hacer en casa y acciones que nos unen al resto de nuestros vecinos.

Leave a Reply