Las noticias

“Estamos procurando salir, mi niña”

Tres vecinos de Reus (Tarragona) murieron el pasado sábado en un accidente de avioneta en Bolivia. El vuelo en el que viajaban tenía que llevar el grupo a la ciudad de Santa Cruz, donde el próximo miércoles tenían que tomar un avión de repatriación a España después de dificultades para volver por la crisis del coronavirus. Las víctimas de Reus son las hermanas Yandira Oliveira Velarde, Dely Salvatierra Velarde y el marido de la última, Francisco Gallego. En el siniestro también falleció la cooperante voluntaria valenciana de Psicólogas y Psicólogos Sin Fronteras Alba Aparicio y los dos pilotos del aparato, que se estrelló contra el suelo veinte minutos después del despegue.

La muerte de los vecinos de Reus ha causado una fuerte conmoción entre la comunidad boliviana, un entorno con el que las dos hermanas mantenía vínculos estrechos. Fátima Peña, presidenta de la Asociación Boliviana para la Integración, conserva en su teléfono móvil un mensaje de voz que le mandó Yandira apenas unos días antes de que se accidentase la avioneta. “Estamos procurando salir, mi niña”, le indicaba Yandira en la grabación de voz. “Trinidad está encapsulada”, apuntaba, para tratar de explicar las dificultades que la propagación del coronavirus por varias zonas de Bolivia había causado en la movilidad. Finalmente, apareció un hueco en una aeronave Beechcraft Baron B-55 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), que despegaba el sábado de Trinidad, en el departamento amazónico de Beni, hacia la ciudad de Santa Cruz.

Quienes la conocieron, definen a Yandira como una mujer “alegre, simpática y solidaria”. Añaden que dio muestras de ser “valiente y muy luchadora”. Tenía 39 años y había criado sola a tres hijos: un varón y dos chicas. El primero la había hecho abuela recientemente y entre los motivos de su viaje a Bolivia estaba el conocer a la nieta. En el pueblo de Huacaraje tenía Yandira a su hija pequeña, a la que cuidan unos familiares y a la que también visitó durante el viaje. En Reus se quedó Daniela, su otra hija, que este miércoles cumple 17 años. Yandira había programado la vuelta con antelación de sobra para poder estar en el cumpleaños, pero el coronavirus trastocó todos los planes y el regalo de Daniela finalmente iba a ser que, tras semanas de incertidumbre, su madre estaba dentro de un avión para regresar a casa. Daniela pasa estos días con Elcira, otra hermana de su madre que también reside en Reus.

Yandira y Dely llegaron a Cataluña casi a la par, hace quince años. Ambas trabajaban como empleadas domésticas. A partir del año 2003, cuando se registró la mayor llegada de inmigrantes bolivianos a Cataluña, una considerable colonia de ciudadanos de los departamentos de Santa Cruz y del Beni se estableció en Reus, Tarragona y en poblaciones de la Costa Daurada, como Salou y Cambrils. “Mayormente, los hombres se emplearon en la construcción y las mujeres se dedicaron al empleo doméstico y al cuidado de personas mayores”, indica Consuelo Aramayo, que durante años estuvo al frente de una asociación cultural boliviana en Cambrils. En 2008, el estallido de la crisis económica y el aumento del desempleo desencadenó un efecto retorno hacia el país suramericano. No fue el caso de las hermanas Yandira y Dely, que hallaron la estabilidad en Reus. Según la familia, Dely, de 46 años y madre de tres hijos, llevaba más de diez años junto a su pareja, Francisco Gallego, también fallecido en el siniestro aéreo.

Alba Aparicio, de 22 años, graduada en Psicología por la Universitat de València, llevaba en Bolivia siete meses, colaborando en un proyecto de atención a mujeres para prevenir la violencia de género en la ciudad de Trinidad, informa Cristina Vázquez. Llegó en septiembre del año pasado como voluntaria de Psicólogos sin fronteras y en marzo acabó su misión aunque la joven pensaba alargar su estancia para conocer el país suramericano, comentó la ONG. La propagación de la pandemia abortó los planes de Alba.

“Nos consta el gran afecto que se ganó entre nuestras compañeras, así como de todas las mujeres a las que prestó su apoyo para que salieran de situaciones de violencia”, reconoce la entidad. Alba se dirigía a Santa Cruz de la Sierra, donde estaba prevista la salida este miércoles, 6 de mayo, de un avión que la devolviese a España dada la situación de excepcionalidad provocada por la pandemia.

En EL PAÍS, decenas de periodistas trabajan para llevarte la información más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo y disfrutar de acceso ilimitado, puedes hacerlo aquí por 1€ el primer mes y 10€ a partir del mes siguiente, sin compromiso de permanencia.

Suscríbete

Leave a Reply