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España fija una posición más combativa en Bruselas: “No renunciamos a los eurobonos”

Pedro Sánchez dejó este sábado muy claro que ha dejado atrás el discurso acrítico en Europa y está dispuesto a dar la batalla. “España no va a renunciar a los eurobonos, vamos a ser firmes”, aseguró el presidente. Fuentes del Ejecutivo admiten que la batalla será muy intensa frente a Alemania y Holanda pero España e Italia están ganando aliados y creen que se podrán lograr avances en dos fases, primero algunas medidas más fáciles y en una segunda etapa alguna mutualización de la deuda. La tensión sigue y el jueves se canceló una cita España-Italia-Holanda.

La batalla ya se está preparando con un primer hito, la reunión del Eurogrupo del martes 7. Después llegará un nuevo Consejo Europeo complicado. Pero España ha cambiado claramente su estrategia —Sánchez y el italiano Giuseppe Conte se plantaron en la última cumbre frente a la intransigencia de Alemania y Holanda, que ahora están rectificando ligeramente su posición— y está dispuesto a liderar, con Italia, la batalla para lograr un giro en la Unión Europea.

“Si la UE existe es precisamente para hacer frente de forma conjunta a este tipo de crisis. Lo hicimos después de la Segunda Guerra Mundial, lo estamos haciendo ahora. Nos estamos jugando la fortaleza o el debilitamiento de la UE”, explicó el presidente, en lo que supone una suerte de órdago al status quo europeo de unos de los países más fervorosamente europeístas de la Unión durante las tres últimas décadas.

“Nosotros vamos a ser siempre constructivos, firmes, determinados en nuestras medidas, en nuestras propuestas pero vamos a ser firmes y constructivos. España no va a renunciar a los eurobonos. Porque esta deuda, esta crisis económica y su impacto en nuestras cuentas públicas, tiene que ser comunitaria porque está afectando al conjunto de la UE”, avisó el presidente.

Sánchez le ponía así palabras a lo que señalan en privado las fuentes del Ejecutivo, esto es que España ha decidido endurecer su posición no solo porque cree tener razón sino también porque ve posibilidades de éxito.

Aún así, las tensiones siguen, como prueba el hecho de que el jueves se cancelara en el último momento una videconferencia entre Sánchez, Conte y el holandés Mark Rutte con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, pensada precisamente para acercar posiciones. La cita ha sido pospuesta sin fecha, entre otras cosas porque Italia quiere que estén en ese encuentro la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron. Y porque la tensión no ha bajado. España deja atrás definitivamente el europeísmo acrítico y declarativo de los últimos años. El presidente Pedro Sánchez ofreció un anticipo del endurecimiento de la posición española respecto a la respuesta vacilante de la UE hace una semana, al anunciar las nuevas medidas de confinamiento. En la última cumbre, Sánchez se plantó junto al italiano Giuseppe Conte cuando quedó claro que el

Norte no tiene ningún apetito por activar medidas ambiciosas contra la crisis del coronavirus. Y en su discurso de ayer siguió con ese redoble de tambores: subrayó que apretará los dientes en los próximos días en favor de medidas contundentes, tanto en el Eurogrupo (la reunión de los ministros de Finanzas del euro, el martes) como en la próxima cumbre, aún sin fecha.

Sánchez reivindicó los eurobonos para la deuda del coronavirus, que es la posición que mantiene con firmeza Italia, pero también mostró su lado pragmático y se abrió a negociar otro tipo de soluciones mientras se acuerda la mutualización de la deuda. Es la batalla en dos fases de la que hablan en el Gobierno.“Desde luego que podamos alumbrar un fondo de desempleo europeo complementario a la prestación por desempleo que nosotros tenemos, que hemos defendido desde un Gobierno progresista como el español, sin duda alguna será un éxito. El que podamos volcar todos los recursos de los fondos estructurales, sin condicionalidad, en aquellos países que teníamos asignados esos fondos estructurales, pues será también una gran noticia. El que podamos establecer líneas precautorias en el mecanismo de estabilidad económica, sin ningún tipo de condicionalidad, será también una extraordinaria medida. Pero que nadie se equivoque, el Gobierno de España va a trabajar, va a defender y nunca va a renunciar a los eurobonos, porque eso es solidaridad, eso es Europa”, avisó el presidente español.

Berlín acepta el tímido esquema de seguro de desempleo que ha planteado la Comisión Europea. También está a favor de que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) proporcione liquidez. Y lo más importante: se aviene a que el Mecanismo de ayuda europeo (el Mede, creado en la fase más aguda de la crisis del euro) rescate a los países con problemas. Ese es el meollo de la respuesta europea, el Mede. La discusión ahora es si podrá acudir a él sin la condicionalidad que marcan sus normas.

Pero Italia rechaza de plano acudir al Mede, incluso sin condicionalidad, esto es sin exigencias para recortar gasto y hacer reformas cuando las cosas mejoren, como ocurrió durante la Gran Recesión. Francia apoya al 100% esa postura y plantea otro fondo nuevo. El quid de la cuestión es la opinión de la Alemania de Merkel, que impuso a todo el club la austeridad durante la crisis del euro y acabará fijando, como ha hecho siempre, el grado de ambición de los planes europeos anticrisis. Pero España apuesta fuerte. Quiere ir incluso un paso más allá: “No vamos a renunciar a los eurobonos porque la deuda que se cree para luchar contra la crisis tiene que ser mutualizada; esto afecta a toda la UE”, dijo ayer un Sánchez más exigente que sus predecesores en el cargo: solo Mariano Rajoy se plantó junto a Mario Monti en 2012, pero acabó perdiendo aquel envite. “Nunca vamos a renunciar a los eurobonos”, enfatizó Sánchez, “no estamos jugando la fortaleza del proyecto”.

Las fuentes consultadas admiten que España vería con buenos ojos un paquete que movilizara los fondos europeos, el BEI, el seguro de desempleo y sobre todo las líneas del Mede sin condiciones. Y admiten que los eurobonos “no van a llegar en el cortísimo plazo”, pero quieren abrir ese melón de una vez por todas. “No habrá mutualización mientras yo viva” es una de las frases más recordadas de Merkel durante la Gran Crisis, y los sherpas españoles en Europa son conscientes de que ese debate se puede poner encima de la mesa pero difícilmente se va a traducir en nada a la corta.

A pesar del enfoque gradualista de Berlín (“préstamos, un poco de dinero de aquí, otro poco de allá y patada hacia adelante”, describe gráficamente un diplomático), España ha forjado, junto a Italia y Francia, una alianza con nueve países del euro a favor de una respuesta europea contundente, y busca ampliar ese pacto incluso a varios socios fuera del euro.

“El rotundo plante de Roma y Madrid en la última cumbre europea funcionó en el sentido de que el Norte ya ve claro que sin medidas ambiciosas las opiniones públicas del Sur corren el riesgo de acabar girándose contra el euro. ”. “Este no es un debate moral, como intentó plantear Holanda, que ha tenido que plegar velas. Se trata de una crisis sistémica que nos va a afectar al futuro de la integración europea está en juego”, explican las fuentes consultadas, en línea con el duro discurso de Sánchez.

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