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El valor de nuestra sanidad

Espero que esta crisis sirva por lo menos para que la gente sea más consciente de la importancia de cuidar los sistemas públicos de salud y de la importancia de subvencionar y fomentar la investigación y la ciencia en general, que son las que nos sacan las castañas del fuego cuando las cosas se complican. Y, ya puestos, de la responsabilidad que tenemos todos en colaborar y aportar lo que podamos por el bien común, que, al fin y al cabo, es también el nuestro.

Miguel Oppenheimer. Bruselas (Bélgica)


El sábado, a las 22.00, nos alarmamos por el ruido en la calle, abrimos las ventanas, nos asomamos, no lo entendíamos, era gente aplaudiendo. ¿Por qué? Mi hija de 12 años nos dijo que era por los sanitarios, entonces sí que nos pusimos a aplaudir con ganas. Vivimos en el barrio de Vallekas, con k, un barrio en el que convivimos marroquíes, argelinos, dominicanos, cubanos, peruanos, ecuatorianos, africanos, paquistaníes, rumanos, chinos y españoles; gentes de todo tipo y procedencia; un barrio en el que lo normal es que las persianas se encuentren siempre bajadas. Y el sábado las subieron para salir al balcón a aplaudir; nos vimos las caras todos desde los balcones, por primera vez, mientras aplaudíamos. Y mientras aplaudíamos no había ninguna diferencia entre nosotros, como no la hay en las salas de urgencias de la sanidad pública de este país.

Ramón de la Blanca Barrios. Madrid


El sábado, muchos madrileños salimos a nuestras ventanas y balcones para aplaudir y apoyar a nuestros sanitarios. Fue emocionante de veras. No menos duros están siendo estos días para las personas que trabajan cara al público, en especial los empleados de supermercados. El pánico que desató el posible desabastecimiento los colocó en primera línea. Les envío mi apoyo por el trabajo tan importante que están realizando.

Ángeles Baladron Rodríguez. Madrid

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