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El tesoro artístico de la trama Púnica vuelve a España

Las obras de arte que el empresario David Marjaliza, cabecilla confeso de la trama Púnica, ocultaba en un almacén de Ginebra (Suiza) están a punto de iniciar su regreso a España. Más de seis años después de que, en marzo de 2015, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, primer instructor del sumario, pidiera a la justicia helvética que embargasen los 18 cuadros, cinco fotografías, cuatro esculturas y 185 plumas estilográficas de colección que el constructor atesoraba en la localidad suiza tras haberlas adquirido para ocultar parte de sus ganancias ilícitas, las autoridades del país centroeuropeo han dado luz verde a los trámites para materializar su regreso, según se desprende de varios documentos judiciales a los que ha tenido acceso EL PAÍS y han confirmado fuentes de la Fiscalía Anticorrupción. Entre las obras, valorados en 15,6 millones de euros, hay creaciones de Eduardo Chillida, Miquel Barceló, Antoni Tàpies, Manolo Valdés, Equipo Crónica, Juan Uslé y Torres García, entre otros.

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Facturas de seis cifras

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia elaboró en 2016 un informe en el que cifraba en 15.688.000 euros el valor de las obras arte y las estilográficas de colección intervenidas al empresario David Marjaliza un año antes en el almacén de Ginebra (Suiza). En ese documento, los investigadores concluían que gran parte de ellas habían sido adquiridas por el constructor “para invertir y ocultar parte de las ganancias ilícitas procedentes de los delitos de corrupción”. De su elevado valor real ya daban cuenta las facturas de adquisición que los agentes habían localizado durante los registros realizados tras las primeras detenciones, en octubre de 2014. Así, por ejemplo, bajo el colchón de una de las arrestadas se halló el cargo por la compra de un cuadro de Antoni Tàpies por 941.000 euros. También apareció la factura de la compra, en Madrid en 2007, del cuadro ‘Furor Penellis’ de Miquel Barceló, por 663.970 euros. Ese mismo día, Marjaliza adquirió ‘Cabeza de Mujer’, de Manolo Valdés, por 172.770 euros, y ‘The Astronaut’, del Equipo Crónica, por 92.690 euros. En Barcelona, había adquirido en diciembre del año anterior una terracota de Eduardo Chillida por 220.000 euros y una obra de Manolo Millares por 300.000 euros.
Sin embargo, buena parte de las adquisiciones se hicieron en establecimientos en el extranjero. Desde Toronto a París, pasando por Múnich, Lisboa, Nueva York, Zúrich y Singapur. Así, en este último país adquirió en julio de 2006 un ‘tàpies’ por 250.000 euros. En la ciudad canadiense adquirió una fotografía de José Manuel Ballester por 30.000 euros, mientras que en la localidad suiza desembolsó 9.500 euros por un collage de Douglas Kolk. En la capital portuguesa, compró obras de Peter Zimmerman y Günter Fog por un total de 97.500 euros. En Múnich adquirió una fotografía de Thomas Ruff por 12.000 euros, y en Nueva York, un José Guerrero por 66.142 euros.

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