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El tenis, al rescate de sus ‘autónomos’

Djokovic celebra un triunfo en Melbourne, el pasado mes de enero. WILLIAM WEST (AFP)Djokovic celebra un triunfo en Melbourne, el pasado mes de enero. WILLIAM WEST (AFP)

Desde que tomase las riendas del Consejo de Jugadores (Players Council), en agosto de 2016, Novak Djokovic tuvo siempre entre ceja y ceja ayudar a aquellos tenistas que luchan por hacerse un hueco entre la élite del circuito o esos otros que acaban de acceder al profesionalismo, y que por lo tanto viven prácticamente al día. Es decir, deben costearse los desplazamientos, las estancias, el material o las instalaciones, y pagar también a sus preparadores sin contar con el respaldo económico de un patrocinador o el apoyo de las federaciones. Ese grupo son un pelotón. La mayoría. Y necesitan jugar, porque de lo contrario no perciben ingreso alguno y sus cuentas corrientes decrecen, circunstancia que se ha agravado sobremanera con el parón mundial.

Radiografiaba muy bien la situación hace unos días Pablo Carreño, hoy día el 25º de la ATP. “Aquí, en España, los tenistas somos autónomos. Yo actualmente no tengo muchos problemas porque he conseguido ganar lo suficiente, pero tengo compañeros que están viviendo de sus padres. Como todos los autónomos, no podemos trabajar en estos momentos y por lo tanto nuestros ingresos son cero, y los gastos del día a día siguen llegando. Están siendo momentos muy complicados”, exponía el asturiano, sumándose a una nutrida comparsa de voces que últimamente también han ido poniendo de relieve la situación.

Alertados, tanto la ATP como la WTA –los organismos que rigen el circuito masculino y femenino, de forma respectiva– decidieron mover ficha, pero desde hace tiempo Djokovic se había anticipado. El serbio, en lo más alto del ranking y que acumula casi 144 millones de dólares (132 de euros) en ganancias por sus méritos deportivos, estrictamente, advertía de la necesidad de amparar a los jugadores por debajo del top-100 para que puedan vivir exclusivamente de su deporte. Se movió Nole y le siguieron los otros dos pesos pesados, Rafael Nadal y Roger Federer, e igualmente ha ido ganando adeptos hasta proyectar un plan que ahora cobra forma por la emergencia del coronavirus.

Este viernes se produjo una reunión entre los principales entes del tenis internacional, y a continuación Djokovic trasladó al resto de los componentes del top-100 (los que están asentados económicamente, en mayor o menos medida) una propuesta en firme. Entre todos esos tenistas pretenden crear un fondo que recaude alrededor de un millón de dólares (920.000 euros), de forma jerarquizada y lógica: los que más ganan, más abonan. En concreto, en el whatsapp enviado por el balcánico a sus compañeros figuraba que los cinco primeros del listado (él, Nadal, Dominic Thiem, Federer y Daniil Medvedev) aportarán 30.000 dólares (27.500 euros).

Recaudar alrededor de cinco millones

A partir de ahí, los cinco top-10 restantes sumarán 18.400 euros más; del 10 al 20 añadirán 13.800 cada uno; del 20 al 50, 9.200; y del 50 al 100 contribuirán con 4.600. A eso se sumarán los 4.600 por parte de cada uno de los 20 mejores doblistas del mundo. La cantidad irá destinada a los jugadores que se encuentran entre el puesto 250 y el 700, teniendo en cuenta que la ATP (que ya asignó 920.000), WTA, los cuatro Grand Slams (500.000 cada uno) y la Federación Internacional de Tenis (ITF) compensarán también a aquellos que forman a partir del 100. En total, las distintas partes esperan reunir alrededor de cinco millones de euros.

“Tenemos que ayudar a los jugadores. Muchos de ellos están considerando dejar el tenis profesional porque simplemente no pueden sobrevivir financieramente”, trasladó Djokovic, confinado en Marbella junto a su familia; “la mayoría de los primeros 250 jugadores jugaron en la fase previa del Open de Australia este año, lo que les garantizaría una cantidad de dinero decente. A partir del puesto 250 es donde está la verdadera batalla financiera”.

A lo largo del último mes, los profesionales que compiten en la sombra del circuito han ido lanzando un SOS. Una de las primeras fue la georgiana Sofia Shapatava, la 154ª del mundo. “Sé de algunos jugadores que ya no saben cómo mantenerse. Cuando se vuelva a jugar, algunos no podrán viajar y dejarán de jugar porque se habrán gastado los ahorros”, manifestó.

“Todas hemos tenido un recorte salarial del cien por cien. Hay que ayudar a los tenistas más desfavorecidos”, se unió la británica Johanna Konta, integrante del Consejo femenino. Y a su grito se suma el tenis, en su conjunto, con los más fuertes a la cabeza.

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