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El Supremo impone tres años y nueve meses de cárcel a Sito Miñanco por blanquear dinero del tráfico de drogas

El Tribunal Supremo ha impuesto este jueves una pena de tres años y nueve meses de cárcel al narcotraficante gallego José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, por blanquear dinero que obtenía del tráfico de drogas. Se trata de la primera condena firme por blanqueo de capitales contra el narco gallego, que, después de unos años en semilibertad, volvió a prisión en febrero de 2018 tras ser detenido en Algeciras (Cádiz). La sentencia del alto tribunal implica también el cierre definitivo de la Inmobiliaria San Saturnino S.L., considerada como la tapadera que usó Miñanco y su familia para lavar el dinero obtenido del narcotráfico. Los magistrados ordenan el decomiso de los bienes vinculados a la inmobiliaria, valorados en 10 millones de euros.

El fallo notificado por el Supremo confirma la condena por blanqueo impuesta por la Audiencia Provincial de Pontevedra no solo a Miñanco, sino también a su primera esposa, Rosa Pouso; su hija mayor Rosa Prado Pouso; y al empresario Jose Alberto Agüin. Los magistrados reducen, no obstante, la pena al apreciar dilaciones indebidas en la causa, que se inició en 2009. De los cuatro años impuestos por la Audiencia a todos los condenados, la Sala Segunda del Supremo pasa a 3 años y nueve meses para MIñanco; tres años medio para su esposa y el empresario implicado; y tres años y tres meses para la hija. A los cuatro se les impone además una muta de cinco millones de euros. El tribunal absuelve del mismo delito a la ex cuñada del narcotraficante, a la que condenó la Audiencia. Según el Supremo, los hechos que se le atribuyeron no son concluyentes.

Los magistrados considera acreditado que los cuatro condenados formaron una estructura organizada que lavó dinero procedente del narcotráfico entre 1988 y 2012. El blanqueo se hacía a través de sociedades instrumentales “constituidas para la ocultación y retorno de las ganancias obtenidas o vinculadas con las actividades de una enorme magnitud cuantitativa y cualitativa de narcotráfico” en las que participó Miñanco. La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Javier Hernández, analiza los hechos probados por la Audiencia de Pontevedra, según los cuales el narcotraficante gallego constituyó las mercantiles San Saturnino S.L. y Jolva S.L. , mediante las que se adquirieron 34 inmuebles y 13 fincas. Las dos sociedades eran administradas por Pouso y Agüin, lo que lleva a los magistrados a concluir que Miñanco “creó un modelo de transformación de las ganancias ilícitas derivadas de su actividad criminal prolongado durante más de 20 años en el que participaron las personas más próximas de su círculo más íntimo personal y familiar”.

La sentencia analiza las dificultades que surgen para probar y acreditar los delitos de blanqueo, dificultades que aumentan cuando esas actividades se esconden tras sociedades y se prolongan en el tiempo. La Sala advierte que, en estos casos, el lavado de dinero produce “resultados blanqueadores” que generan, a su vez, nuevos blanqueos, lo que el tribunal llama “cadena de transformaciones”. Y esta cadena, muchas veces bajo la apariencia de negocios lícitos, dificulta ver “con la claridad deseable el origen delictivo primario y la propia finalidad de retorno que la mueve”. “Y es aquí donde radica la dificultad. En acreditar que pese al tiempo transcurrido un bien blanqueado no es un bien jurídicamente blanco. Que es un bien que sigue contaminado por su origen y contaminando, por ello, a todos los que, directa o indirectamente, procedan de él. La continuidad de la estructura creada para ocultar y transformar el fundacional origen delictivo de los bienes se convierte en la clave de bóveda de la conducta de blanqueo”, señala el Supremo.

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