Internacional

El sucesor de Merkel en la CDU afronta su primera prueba electoral con dos comicios regionales

El gran año electoral alemán, con seis comicios regionales y unas decisivas elecciones generales para elegir al sucesor de la canciller Angela Merkel, arranca oficialmente este domingo. Dos Estados federados, Baden-Württemberg, al sur, y Renania Palatinado, al suroeste, eligen a sus representantes tras una atípica campaña electoral sin apenas actos presenciales. Las encuestas no prevén sorpresas y dan la victoria a los actuales líderes de ambos estados, pero los partidos se juegan mucho más que dos presidencias regionales. El nuevo líder de la CDU, Armin Laschet, se enfrenta a su primera prueba antes de los comicios de septiembre, los primeros sin Merkel en 16 años.

Los conservadores de la CDU llegan a la primera cita electoral del año con una pesada mochila a su espalda. En los últimos días se ha destapado un escándalo de presunta corrupción que afecta al menos a uno de sus diputados en el Bundestag y a otro de la CSU, su partido hermano bávaro. Las empresas de los parlamentarios cobraron comisiones de seis cifras por intermediar en la compra de mascarillas durante la primera ola de la pandemia. Sus formaciones presionaron para que dimitieran rápidamente, pero el daño ya estaba hecho y ahora sus rivales políticos insisten en que no se trata de casos aislados, sino de un problema estructural de la formación conservadora.

El escándalo de las mascarillas añade presión a Armin Laschet, que se estrenó como presidente de la CDU en enero pasado. Un mal resultado en sus primeros comicios como líder del partido le restaría opciones de cara a postularse como candidato conservador en las generales de septiembre. En pocas semanas la CDU tiene que consensuar con su socio bávaro a quién presentarán a la carrera electoral. Aunque no hay candidaturas oficiales, se presume que también Markus Söder, líder de la CSU, aspira a luchar por la Cancillería. Hasta ahora los simpatizantes valoran mejor a Söder para el puesto, según las encuestas.

Los sondeos pronostican un holgado triunfo el domingo de Winfried Kretschmann en Baden-Württemberg, un estado rico e industrial, sede de importantes empresas automovilísticas como Porsche y Daimler, que hasta ahora es el único de los 16 Länder en manos de los Verdes. Kretschmann, de 72 años, ejemplifica la corriente más pragmática y flexible de la formación ecologista. Ganó sus primeras elecciones en 2011 y pactó con los socialdemócratas del SPD. Volvió a ganar en 2016 y se alió con la CDU, con la que ha gobernado estos últimos cinco años sin dar a la prensa grandes titulares sobre peleas internas o discrepancias de calado entre los socios.

Los Verdes quieren posicionarse como partido pragmático y de Gobierno durante la ronda electoral que se avecina. Y una victoria de Kretschmann es la mejor carta de presentación. Entre sus virtudes está la de haber sabido dirigirse a la clase media preocupada por el medio ambiente y alejar a su partido de la imagen de radicalismo que tuvo en otro tiempo. Sus críticos, muchos en su propia formación, le afean no haber puesto en práctica durante sus mandatos las reformas que los Verdes consideran fundamentales en materia de transición energética. Su ministra de Educación, Susanne Eisenmann, de 56 años, es la candidata de la CDU a la presidencia regional.

Las particularidades que la pandemia ha impuesto en esta campaña podrían amortiguar el golpe del escándalo de corrupción, apunta el politólogo Frank Brettschneider. Se calcula que muchos electores, quizá cerca de un 50%, votarán por correo. Este experto de la Universidad de Hohenheim (Baden-Württemberg) explicaba hace unos días en un encuentro virtual con medios de comunicación que el 34% de los votos ya se habían enviado cuando estalló la polémica de las mascarillas. “Da igual cuántos escándalos nuevos aparezcan, que ese voto no se puede deshacer”, bromeaba. “En la CDU ya había preocupación por los malos resultados que pronosticaban las encuestas pero esto ha añadido intranquilidad”, añadía.

La última encuesta de la televisión pública ZDF da un 34% de voto a los Verdes; un 24% a la CDU; un 11% tanto a la ultraderecha de Alternativa para Alemania como a los liberales de FDP y un 10% a los socialdemócratas. A la pregunta de a quién preferirían tener como presidente de Baden-Württemberg, el 70% de los encuestados respondió que a Kretschmann. Solo un 13% nombró a Eisenmann. “Los Verdes van a ser de nuevo el partido más fuerte y seguramente ampliarán su distancia con la CDU. Y los Verdes podrían considerar otra coalición con el SPD si los socialdemócratas recuperan votos y la opción es numéricamente viable”, asegura Arne Jungjohann , analista político y colaborador de la fundación Heinrich Böll, vinculada a los Verdes.

Jungjohann asegura que hace dos semanas habría apostado a que las elecciones regionales apuntarían a una futura coalición federal entre los conservadores y los Verdes en la que los ecologistas serían el socio minoritario que “impulsaría una agenda climática más ambiciosa, políticas de inmigración más favorables a los refugiados y una clara perspectiva proeuropea”. Pero ahora que, dice, el escándalo de las mascarillas está erosionando la confianza de los votantes conservadores, la CDU podría quedarse fuera del Gobierno de Baden-Württemberg y “la formación podría desplomarse todavía más en las encuestas nacionales”.

De momento los sondeos dan entre un 30% y un 33% de votos a los conservadores para el Bundestag, entre uno y tres puntos porcentuales menos ahora que antes de conocerse el escándalo de las mascarillas. El siguiente partido en intención de voto son los Verdes, con entre 17% y 20%. El SPD está entre 16% y 17%. Los analistas auguran un gran protagonismo de los ecologistas en este superaño electoral. Y prevén que el ejemplo de Baden-Württemberg salga a colación muy a menudo en Berlín. Kretschmann es la demostración de que un líder de los Verdes puede combinar la defensa del medio ambiente y el fomento de la industria automovilística en su región. Aunque también hay quien dice que la experiencia del sur alemán no es extrapolable al resto del país precisamente porque Kretschmann es una rareza en su partido.

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