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El Sevilla reta al coloso Bayern en la final de la Supercopa de Europa

Monchi siempre suele recordar que el mejor partido que le ha visto a su Sevilla fue la final de la Supercopa de Europa que le ganó al Barcelona en 2006 en Mónaco (3-0). El Sevilla de gente como Palop, Navas, Adriano, Renato, Alves, Maresca, Puerta, Luis Fabiano o Kanouté dejó un partido para la historia del conjunto andaluz. Catorce años después el Sevilla ha ganado cinco torneos más de la Liga Europa y, a su forma, se ha ganado el derecho de disputar otro de los partidos más grandes de este rutilante siglo gracias a su amor por una competición, la Liga Europa, que mima hasta la extenuación.

Será este jueves en Budapest, en el Puskas Arena, en tiempos de pandemia, donde se enfrente al estratosférico Bayern (Movistar, 21.00). En una era de incertidumbres, se mantienen, sin embargo, algunas certezas. La final enfrenta a dos equipos de muy diferentes culturas futbolísticas. El Bayern es un histórico del fútbol mundial que ahora apunta a marcar una época con esa especie de fútbol total que avasalla a su rival. El Bayern es tan grande que ganó la última Champions venciendo en todos los partidos que disputó en una competición que ha ganado en seis ocasiones. Por medio, exhibiciones como el 2-8 al Barcelona de Messi. Ficha lo que necesita tirando de millones y, al mismo tiempo, está dirigido por exjugadores que preservan un aire muy futbolero en la toma de decisiones. Son 22 victorias seguidas las que acumula este coloso que el pasado viernes le metió ocho al Schalke sin despeinarse. Y el gigante, además, es entrenado por Hansi Flick, que sabe lo duro que es hacerse con un puesto en la élite. Interino en el banquillo del Bayern tras la salida de Niko Kovac en noviembre de 2019, a pesar de haber formado un equipo sin fisuras que ha ganado Liga, Copa y Champions, se mueve con humildad. “Nuestro 99% no bastará para derrotar al Sevilla. Es un equipo muy maduro y muy bien entrenado, con un gran trabajo táctico detrás”, afirmaba el técnico del número uno del ranking de clubes de la UEFA. El Bayern apenas ha cambiado en esta temporada tan atípica. Eso sí, presenta la ausencia de Thiago, que se ha marchado al Liverpool. El alta más destacado es el fichaje de Sané.

Julen Lopetegui, durante un partido contra el Manchester United el 16 de agosto. En vídeo, declaraciones del entrenador sobre la final de la Supercopa de Europa que disputan contra el Bayern.(FOTO: AFP | VÍDEO: ATLAS)

“Nos dan por muertos”

El Sevilla es el octavo de la prestigiosa lista europea. Por encima de equipos como el Manchester United o el Liverpool. Su cultura también inspira grandeza, pero desde la sapiencia de Monchi para vender caro lo que compra barato, lo que da buen resultado. Un milagro que se basa también en un sentimiento de creencia en poder hacer cosas importantes que muchas veces se impone a la lógica. Así, mientras Rakitic avisa a sus nuevos compañeros de cómo los jugadores del Bayern les pasaban como aviones en el duelo de cuartos de la Champions con el Barcelona, Monchi los pone como motos. “Nos dan por muertos. Vamos a demostrarles cómo compite el Sevilla”. Así se dirige el director deportivo a un grupo donde ya no está Ever Banega y al que han llegado Rakitic, Acuña y Óscar Rodríguez.

“El Bayern es una apisonadora”, proclama el presidente, José Castro, mientras que Lopetegui medita la opción de jugar con tres centrales para blindarse ante el poderío en ataque del campeón alemán. Con Bono de portero, Gudelj entraría en el centro de la defensa junto a Koundé y Diego Carlos, con Navas y Escudero de carrileros. Fernando, Rakitic y Jordán estarían en el centro del campo, con En-Nesyri de delantero escoltado con Ocampos. No lo tiene claro el entrenador vasco, obsesionado con buscar los puntos débiles del Bayern. Si juega con su habitual 4-3-3, sería Suso el que entrara por Gudelj.

“Esta final es una maravillosa curva que el fútbol nos pone por delante. Nos hemos ganado el derecho de jugar una final fantástica ante un rival como el Bayern, un equipo con unas virtudes futbolísticas y una contundencia que no había visto en mucho tiempo”, aclaró el propio Lopetegui, quien se refirió a la posibilidad de jugar con tres centrales para detener el apabullante poder ofensivo del Bayern. “Es cierto que a lo largo de la temporada hemos utilizado algunas variantes, pero también es verdad que somos un equipo bastante previsible en lo que hacemos. Pero, por encima de cualquier consideración táctica, está la ambición y el ánimo de nuestros jugadores para ofrecer nuestra mejor versión ante el Bayern”, aclaró.

La final ha sido tomada por la UEFA como un ensayo en estos tiempos del coronavirus. Por primera vez habrá público en un encuentro europeo ahora con el virus disparado de nuevo (alrededor de 20.000 de un aforo de 67.000). Medio millar de sevillistas han viajado en medio de unos serios protocolos sanitarios. Los nuevos tiempos de un fútbol que depara una final entre un coloso mundial y otro que ha sabido colarse en estas instancias gracias a un siglo XXI de gran esplendor.

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