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El salto de sillas de Salma Paralluelo

La futbolista y atleta Salma Paralluelo, entrenando con una silla en su casa la técnica del salto de valla.La futbolista y atleta Salma Paralluelo, entrenando con una silla en su casa la técnica del salto de valla.

En la sexta semana de cuarentena, la atleta y futbolista Salma Paralluelo ha entrado en un terreno bien conocido por la psicología: empieza a echar de menos lo que hace dos meses la mortificaba, las series más duras de entrenamiento. En casa se siente, dice, “como un león enjaulado”. “Antes me costaba asimilar estas sesiones exigentes, pero ahora las haría encantada. Uf, ojalá…”, suspira la zaragozana de 16 años, gran esperanza del atletismo y el balompié, que a principios de este curso se marchó a Villarreal porque allí le ofrecieron compatibilizar la pelota con la pista y le permitía retrasar la respuesta a la gran pregunta que no deja de perseguirla: ¿a qué deporte quieres más?

“Esta situación, de una manera u otra, te afecta mentalmente porque no sabemos el tiempo que vamos a estar sin salir. Cada día tengo horas buenas, malas y otras en las que todo me da pereza. Es muy duro porque soy una chica muy activa que no puedo quedarme quieta”, comenta resignada y con ese punto de existencialismo adolescente.

El entrenamiento en tiempos de confinamiento para un deportista de alto nivel supone un reto para el que nadie se había preparado. Pero si la protagonista se dedica a dos disciplinas, el desafío se multiplica. Y si estas son tan dispares como las suyas, ya solo queda ponerle imaginación a la vida. ¿Cómo se puede practicar el fútbol y los 400 metros vallas en una vivienda sin siquiera jardín?

“La valla mide 0,76 y la silla de casa, que tiene 0,80, me sirve para ejercitar la técnica a cámara lenta”

Con el balón juguetea con sus dos hermanos -”todavía no hemos roto nada”, advierte- y para las vallas ha recurrido a un sistema casero: el salto de sillas. “La medida de una valla es de 0,76 y la de mi silla, de 0,80, así que perfecto. No la salto corriendo porque no puedo, no tengo espacio, sino marcando el paso, a cámara lenta para ejercitar la técnica”, explica. “La mayoría de atletas han tenido la suerte de tener algún material más parecido a la valla. Lo mío ha sido improvisado, nunca había entrenado de esta forma en serio. En verano, alguna vez que estaba en casa y quería hacer algo de atletismo, cogía la silla, pero no en este plan”, añade. Este imaginativo recurso lo complementa con ejercicios de movilidad de cadera para perfeccionar su prueba favorita.

El resto del tiempo de entrenamiento lo dedica a un trabajo físico más general. “Por la mañana estoy una hora y media fortaleciendo abdominales, glúteos, piernas y brazos. Y por las tardes, unas dos horas con aeróbico. Tampoco tengo una cinta para correr”, apunta Paralluelo, que descansa uno o dos días, según lo cargada que se encuentre. Su plan lo ha diseñado el preparador del club de atletismo Playas de Castellón, en conversación con el del Villarreal.

Con sus compañeras del equipo de fútbol solo se reúne de forma telemática una vez por semana. Las exigencias de dedicarse a dos deportes le obligan a ir más por libre en este momento en el que no se puede practicar en grupo con la pelota. Esta temporada, la campeona de Europa y del mundo sub-17 apenas ha podido disputar 13 jornadas, en las que ha anotado cinco goles. Pretendida el pasado verano por el Tacón, se incorporó tarde al Villarreal, que milita en la segunda división, y una lesión en febrero y la interrupción ahora por la pandemia han acortado su curso futbolístico. Los organismos no han decidido todavía si la competición se clausurará definitivamente.

“No puedo llegar a todo”

El 2020 de Salma Paralluelo ha ido de accidente en accidente. Antes de recluirse en casa por orden gubernamental, estuvo un mes parada debido a su primera lesión de importancia: se rompió el recto femoral de la pierna derecha. “Ocurrió porque no quise renunciar a nada. Fue un finde caótico. Competí el sábado, jugué el domingo y el lunes me marché a Madrid a una concentración con la selección española de fútbol. Llevaba mucha carga, se pudo evitar. Y tampoco sé diferenciar cuándo tengo una sobrecarga o algo más”, reconoce. “Necesitaba esta situación porque me ha hecho aprender. He entendido que debo tomarme las cosas con más cabeza. Estoy en dos deportes y no puedo llegar a todo”, explica. Un primer paso, tal vez, para resolver el dilema.

Congelado el balón, el coronavirus la ha dejado también sin la gran cita de la temporada del atletismo al aire libre. Los Europeos de París, previstos para finales de agosto, confirmaron recientemente su suspensión. “Me veía para bajar mucho mi marca en los 400 vallas [57.43s]. Ese era mi objetivo, y luego a esperar si me daba para pasar la serie. Es una pena porque suponía otra oportunidad para competir internacionalmente a nivel absoluto”, apunta. El año pasado, con apenas 15 en el carné de identidad, se convirtió en los Europeos de pista cubierta de Glasgow en la más joven en tres décadas en participar en este evento.

Sin vallas pero con sillas, y sin campo de fútbol pero con una cuerda de comba para saltar, Salma Paralluelo sufre la cuarentena haciendo abdominales e hincando los codos con los trabajos que le mandan en Primero de Bachillerato. “La verdad es que no me he enterado muy bien de qué va eso del aprobado general. En la tele lo han explicado de una manera y los profesores nos han dicho otras cosas”.

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