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El ritmo de vacunación de los más vulnerables pende de la decisión del regulador europeo sobre Janssen

El ritmo de vacunación de la población más vulnerable en España pende de la decisión que está previsto que tome este martes la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) sobre la vacuna de Janssen, investigada por la presunta relación con unos episodios de coágulos sanguíneos poco frecuentes. España prevé recibir este mes 300.000 dosis de este fármaco de los 5,5 millones apalabrados a lo largo de este trimestre y, previsiblemente, los primeros a los que se pinchará con él serán las personas de entre 70 y 79 años, uno de los grupos más vulnerables y rezagados en la inmunización. Pero a la espera del veredicto de la agencia reguladora europea, Johnson & Johnson, propietaria de Janssen, decidió la semana pasada suspender la distribución del medicamento en Europa, por lo que la vacunación de los septuagenarios avanza a medio gas, con dosis de Pfizer y Moderna. Una reactivación de los pinchazos de Janssen ayudaría a pisar el acelerador en este grupo de edad, donde solo el 3% de la población tiene completada la pauta de vacunación.

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“Creo que el dictamen de la EMA será favorable a la vacuna y espero que las autoridades sanitarias sigan las recomendaciones. Eso permitiría que el ritmo de inmunización aumente de forma sustancial”, valora Alberto Infante, profesor emérito de Salud Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad. La EMA investiga seis casos de episodios tromboembólicos en mujeres vacunadas en Estados Unidos, para ver si hay una relación causal entre estos eventos y el pinchazo y dilucidar si el riesgo de la inyección es mayor que el beneficio. El fármaco ha demostrado un 67% de eficacia en un ensayo clínico realizado con 44.000 personas mayores de 18 años en Estados Unidos, Sudáfrica y América Latina.

Si bien la previsión de llegada de las otras vacunas (Pfizer, Moderna y AstraZeneca, todas de dos dosis) permitiría alcanzar el final del verano con el 70% de la población inmunizada —solo de Moderna y de Pfizer se esperan 63,3 millones de dosis de aquí al final del verano—, las vacunas de Janssen, que requieren un solo pinchazo, son claves para acelerar en este trimestre el ritmo de inmunización en los grupos vulnerables que aún están muy desprotegidos. Así, aunque los ancianos de las residencias están ya vacunados y el 98,6% de los mayores de 80 años tienen, al menos, una dosis puesta (un pinchazo confiere ya un alto grado de protección), quedan todavía muchas personas por vacunar de entre 60 y 80 años.

La recomendación actual de la EMA es la administración de la vacuna de Janssen a los adultos sin límite de edad. Si el órgano regulador encuentra evidencia para desaconsejar el medicamento, la estrategia vacunal en Europa penderá de AstraZeneca, Pfizer y Moderna, y el ritmo de inmunización quedará a expensas de la llegada de estos fármacos, que ya han tenido varios tropiezos de distribución. No obstante, la gran incógnita es, en el caso de que la EMA mantenga la recomendación del fármaco de Janssen, cómo reaccionarán los países a esta indicación.

El caso del fármaco de AstraZeneca, que pasó por el mismo proceso de investigación y deliberación de la EMA tras detectarse unos trombos poco frecuentes en personas vacunadas, acabó con un abanico de resoluciones por parte de los países: España estableció la indicación en mayores de 60 y menores de 69, el Reino Unido recomendaba no vacunar a menores de 30 y Dinamarca, por ejemplo, suspendió por completo las inyecciones con este medicamento. “Las disquisiciones hacen que se vayan por las ramas y no se ataje el problema central: vacunar al grupo de 60 y 80 años y completar el de los mayores de 80. Yo soy partidario de dar la segunda dosis de AstraZeneca a los que recibieron la primera, liberar la restricción de edad en esta vacuna, usar ampliamente la de Janssen y ajustarse a las fichas técnicas en la periodicidad de las segundas dosis”, zanja Daniel López Acuña, exdirector de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud.

Con la decisión de España de limitar la vacuna de AstraZeneca a personas de 60 a 69 años y el parón inesperado de Janssen, los de 70 a 79 han sido los peor parados, ya que dependen de las vacunas de Pfizer y Moderna, que también están destinadas a los mayores de 80. “Vamos retrasados en el grupo de 70 a 79 por decisiones equivocadas con respecto a la vacunación con AstraZeneca. Lo que hay que hacer es ponerse a cubrir a los mayores de 60 cuanto antes con todas las vacunas disponibles porque estos son los que tienen más riesgo de hospitalización, muerte y saturación de los cuidados intensivos”, sostiene Infante.

La decisión de la EMA, además, coincide con el debate en el seno de la Comisión de Salud Pública sobre la posibilidad de retrasar las segundas dosis de Pfizer y Moderna hasta ocho semanas después de las primeras —ahora se administran a los 21 y 28 días, respectivamente—, una decisión que, de aprobarse, supondría un giro en la estrategia vacunal española, centrada hasta ahora en completar la pauta de inmunización de los más vulnerables. Infante insiste: “Esa decisión tendría sentido si crees que no vas a tener vacunas suficientes. Pero si el dictamen de la EMA es favorable y, además, empiezan a llegar más entregas de Pfizer [este lunes llegaron 1,2 millones de dosis] no debería haber ningún problema para dar un salto importante este trimestre en la vacunación. Y eso es lo relevante: teniendo a los mayores de 60 inmunizados, entraríamos al verano mejor”. Sanidad también estudia qué hacer con los menores de 60 años inmunizados con la primera dosis de AstraZeneca y, en esta línea, ha puesto en marcha un estudio para evaluar la eficacia de combinar este pinchazo con otro de Pfizer o Moderna.

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