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El retorno de las terrazas: cinco bares isleños que ya están en fase 1 cuentan su regreso

Gabriel Pérez no podía saberlo a principios de marzo, pero eligió la peor fecha posible para la inauguración de su bar restaurante, El Marinero, en la Isla de la Graciosa. “Cuando se lo cuento a la gente piensan que estoy de broma, pero iba a abrir el 14 de marzo”, cuenta por teléfono a Verne. En vez de abrir, ese día se decretó el estado de alarma y tuvo que permanecer cerrado dos meses más. Ahora, sin embargo, ha sido uno de los primeros bares de España en abrir. La Graciosa, que ha permanecido sin casos de covid-19, es una de las cuatro islas en españolas que, desde el 4 de mayo, están en fase 1. Eso significa que, desde ese día, los bares ya pueden abrir sus terrazas con una ocupación máxima del 50%. El resto de islas que se encuentran en la fase 1 son La Gomera y El Hierro, también en Canarias, y Formentera, en Baleares. [Aquí puedes consultar cómo afectan las fases de la desescalada a bares y restaurantes, explicado en un folio].

En la fase 1 de la desescalada se puede volver a los bares, pero no como estábamos acostumbrados. Tal y como recoge el BOE, además de la limitación de aforo, las mesas de las terrazas deben estar separadas más de dos metros y no pueden ocuparlas grupos de más de 10 personas. Los consumidores también deben respetar la distancia de seguridad de un metro, y desaparecerán de encima de los manteles todas las cosas que compartíamos: desde la carta o los saleros a las propias raciones, que deben servirse para consumo individual.

Aunque La Gomera, La Graciosa, El Hierro y Formentera están en fase 1, esto no significa que todos sus bares con terraza estén ya sirviendo cerveza: desde Verne hemos llamado a más de una veintena de establecimientos de estas islas, y la mayoría de contactados todavía no habían abierto sus puertas o lo habían hecho solo para recogida pedidos a domicilio. Pero unos pocos sí habían regresado y, entre caña y caña, nos han atendido. ¿Cómo está siendo la situación en los bares que ya han abierto? ¿Se está agolpando la gente en ellos? ¿Cuál es la bebida o aperitivo que más piden los clientes?

Gabriel Pérez, del bar El Marinero, en La Graciosa: “Lo que más habían echado de menos los clientes es el café de cafetera de bar”

Mientras Gabriel Pérez, el propietario del bar restaurante El Marinero, habla por teléfono con Verne, despacha simultáneamente a unos clientes. “Sí, dos cañas, ahora mismo”, dice sin soltar el aparato. De momento, cuenta que “lo que pide todo el mundo son cañas y cafés”, siendo este último la estrella. “Es lo que más se está vendiendo”, dice. “Muchos clientes me han dicho que habían echado mucho de menos el café de cafetera de bar”.

Pérez, que ha sido uno de los primeros propietarios en reabrir en la isla de La Graciosa, de 700 habitantes, cuenta que de momento no ha tenido problemas con los clientes y la nueva normativa, porque no han acudido grupos numerosos. Con la reducción del aforo, puede sentar a 15 personas. En la terraza, además de mesas, cuenta con un barril decorativo en el que ha colocado un bote de gel hidroalcohólico de limpieza de manos –también obligatorio, según el BOE– y un paquete de guantes. “A los guantes no les están haciendo mucho caso, pero el gel sí lo están utilizando casi todos los clientes”, cuenta.

El Marinero abrió el martes 5 de mayo y, de momento, solo sirve “bebidas y unas pocas tapas. Preparo a diario dos o tres cosas con las que acompañar las bebidas, como ensaladilla rusa, tortilla de patatas o calamares”, cuenta el propietario. De estas, de momento los calamares han sido el mayor éxito: “Hay quien ha venido dos días seguidos y ha pedido lo mismo, calamares”.

Ana Trujillo, del café-terraza Los Telares, en La Gomera: “Están tomando muchos postres, helados y hamburguesas”

El café-terraza Los Telares está orientado, según cuenta su copropietaria Ana Trujillo, “al turista y a los extranjeros que viven en la isla”. Estos últimos están siendo sus principales clientes tras la reapertura, que tuvo lugar el 4 de mayo. “Se nota que les apetecía salir y recuperar algo de normalidad”, explica Trujillo por teléfono a Verne. “Hemos notado que piden muchos postres, helados y hamburguesas, e imagino que es porque es lo más difícil de replicar en casa”.

Esta cafetería está dentro del Parque Etnográfico de Los Telares, un complejo que cuenta con una huerta ecológica –con la que se cocinan parte de los platos de la cafetería– un museo y varios alojamientos turísticos. Debido al espacio disponible, el aforo no ha sido problema. “Incluso reduciéndolo a la mitad, seguimos teniendo 20 mesas, que hemos espaciado y separado con plantas”, cuenta. Para adaptarse a la normativa, han quitado todos los elementos que habría sobre las mesas –carta, saleros, aceiteras…– y solo los facilitan a petición del cliente “desinfectándolos previamente”. Además, cuenta que en la entrada han colocado gel hidroalcohólico y que se lo ofrecen a los clientes a la entrada. “Si nosotros no nos damos cuenta y el cliente entra despistado, pues vamos a recordárselo”, cuenta. Además, todos sus trabajadores han incorporado a su indumentaria habitual los guantes y la mascarilla.

Jaime Escandell, del bar-restaurante Pa i Vi, en Formentera: “Lo que más pide la gente paellas por encargo”

Este bar-restaurante de San Francisco Javier, la capital de Formentera, abrió sus puertas de nuevo el pasado martes. Jaime Escandell, el encargado, cuenta a Verne por teléfono que lo más solicitado en esta primera semana no ha sido para consumo en la terraza, que ya está abierta, sino para llevar: las paellas por encargo. “Es una de nuestras especialidades, nos han pedido de todos los tipos, pero sobre todo la clásica de toda la vida, con pollo y marisco, y el arroz negro”.

Pa i Vi abre a las 7.30 de la mañana y está cerrando antes de lo normal, sobre las 22.00. En la terraza tienen 10 mesas y, aunque por ley solo pueden dar uso a cinco, Escandell explica que no se forman colas para sentarse en ellas: “No hay mucho ambiente, la gente se lo está tomando en serio y eso está muy bien. Mantiene la distancia de seguridad y solo entra en el interior del local si tiene que ir al baño”. ¿Y qué pasa con las raciones? El encargado del bar cuenta que se pueden seguir pidiendo, pero que las dividen en platos más pequeños hasta nueva orden.

Delia Destreita, del bar Chachi, en El Hierro: “La gente tiene ganas de hamburguesas, perritos calientes y arepas”

El bar Chachi, de la isla canaria de El Hierro, tiene solo dos mesas en la puerta y abre a las 6 de la mañana. Esta semana es la primera que ha podido volver a sacar las mesas y las sillas a la calle desde que se decretó el estado de alarma y no ha querido fallar a su público más fiel, los que van a por el café antes de irse a trabajar, tal y como cuenta a Verne por teléfono la camarera Delia Destreita. A pesar de que los vecinos ya pueden ir a tomarse algo a los bares, Destreita dice que sigue viendo muy poca gente por la calle.

Los bares en fase 1 no pueden servir comidas en el interior, por eso el Chachi solo admite encargos por teléfono para recoger en el local. “Tienen que pasar de uno en uno, si se juntan más esperan en la calle”, explica la camarera. Aunque la carta de este bar no es muy amplia, Destreita dice que la mayoría de pedidos coinciden: “La gente tiene ganas de hamburguesas, perritos calientes y arepas”.

Nacho Cazaña, del bar Cruz Alta, en El Hierro: “Lo primero que hemos cocinado han sido papas con piñas y costillas”

Aunque los bares en El Hierro pueden abrir desde hace unos días, hasta este jueves los dueños del bar Cruz Alta no colgaron el cartel en el que anunciaban que este viernes abrían al público. Hasta entonces, han estado limpiando y acondicionando el local separando las mesas para cuando la gente pueda sentarse en el interior. Nacho Cazaña, su encargado, cuenta a Verne por teléfono que lo primero que ha servido esta mañana han sido cafés y cervezas y que solo dos personas han comido en la terraza. Esta cuenta con ocho mesas, pero durante la fase 1 solo pueden utilizar cuatro.

“El primer guiso que hemos hecho son unas papas con piñas y costillas, un plato típico canario”, dice. Aunque el Cruz Alta suele cerrar a las 12 de la noche, el encargado cree que lo harán antes por falta de gente. “Estamos probando a ver si esto funciona, de momento no han venido muchas personas. Si a la hora del cierre aún quedan papas, nos las comeremos nosotros, claro”.

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