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El resbalón de Carla Bruni por un comentario sobre el coronavirus y el feminismo

Las bromas sobre el coronavirus tienen un límite, incluso si se es Carla Bruni. La popular cantante, exmodelo y antigua primera dama de Francia ha tenido que pedir disculpas después de que se viralizaran en las redes sociales unas imágenes suyas durante la semana de la moda de París, a finales de febrero, en las que bromeaba sobre el coronavirus, saludaba dando dos besos en vez de guardar la distancia de seguridad y hasta hacía como que tosía a su alrededor, riéndose.

En la grabación se puede ver cómo Bruni saluda con la bise, los clásicos dos besos franceses, al director general del grupo de lujo LVMH Sydney Toledano y bromea al respecto. “Nos hacemos la bise, ¡qué gracia!”, comenta y agrega: “Porque somos de la vieja generación. No tenemos miedo de nada. No somos feministas, no tenemos miedo del coronavirus. ¡Nada!”, agrega con la última palabra en español, en un comentario que, si no hubiera sido por la alarma generalizada por la pandemia que acaba de confinar también a todos los franceses y que tapa casi cualquier otro tema, quizás hubieran provocado las iras de las feministas, que protestaban justo en esos momentos por los premios que la Academia de los César concedió al director Roman Polanski.

Poco después, en otro momento del mismo evento, se puede ver cómo la que fuera primera dama de Francia (2007-2012) hace como que tose sin protegerse hacia la gente que le rodea, contraviniendo todas las reglas de prevención repetidas hasta la saciedad por las autoridades francesas e internacionales, y se ríe.

Tras la indignación en las redes sociales causada por estas imágenes los últimos días, Bruni emitió un comunicado en su cuenta de Instagram pidiendo disculpas por una “broma de mal gusto” y un “humor fuera de lugar” y aseguró que “para nada” reflejan sus sentimientos ante la pandemia. “En el momento, en un cierto contexto, dicha a una determinada persona, la broma no significa nada. Sacada de contexto, esa broma puede convertirse en una ignominia”, agregó.

Al mismo tiempo, denunció la cantante, las imágenes, que asegura se tomaron sin que ella supiera que se le estaba grabando, han sido sacadas de contexto y montadas “deliberadamente” para darle un tono “repugnante” a una “muestra desafortunada de humor”.

Y tiene su parte de razón, al menos en lo que los tiempos se refiere. Porque cuando sucedió esa “desafortunada broma”, el 28 de febrero según el diario Le Figaro, que también se ha hecho eco de la polémica, la alarma por el coronavirus estaba muy lejos de ser tan grande en Francia como cuando se ha conocido esa escena, en momentos en que ya se superaban los 5.000 casos y se había franqueado la barrera del centenar de muertos. De hecho, una semana más tarde, el 6 de marzo —y cuando ya sí empezaba a aumentar la inquietud nacional— el actual presidente francés, Emmanuel Macron, seguía intentando dar una imagen de normalidad. Ese día, tras visitar una residencia de ancianos en relación con el coronavirus, acudió con su esposa, Brigitte Macron, al teatro para demostrar, dijo, “que la vida continúa”.

Tampoco ha escandalizado tanto como la salida de tono de Bruni el paseo de su sucesora en el Elíseo por las orillas del Sena, como reveló el diario Le Parisien. Y eso que decidió salir a la calle este domingo, cuando a pesar de que se mantuvieron las elecciones municipales, la alarma era ya muy alta —un día después su marido y presidente anunciaría el confinamiento de todo el país— y los casos de coronavirus aumentaban desbocados. Pese a ello, al igual que miles de parisinos que ignoraron las consignas del Gobierno de reducir al máximo las salidas de casa y mantener la distancia social, la primera dama mantuvo su hábito de salir a caminar y se dio un paseo con su escolta por las zonas peatonales en la orilla del río Sena por el centro de la capital, según el rotativo parisino. La regañina que un día más tarde echó el presidente en su discurso a la nación a todos los que “desafiaron las consignas” debió tener su eco entre las propias paredes del Elíseo. “Incluso si no presentáis ningún síntoma, arriesgáis contaminar a vuestros amigos, a vuestros padres, abuelos, ponéis en peligro la salud de los que queréis”, recriminó Macron a los desobedientes. Eso sí que no es ninguna broma.

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