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El regreso de Haya de Jordania a la vida pública un año después de su fuga

Haya de Jordania lleva un año en silencio. El tiempo que hace desde que huyó de Dubái en busca de seguridad para ella y sus dos hijos. La ya exesposa del emir, de 45 años, es hija del fallecido rey Husein de Jordania y medio hermana del actual monarca, Abdalá. Conoció al jeque Mohamed en un concurso hípico en Jérez de la Frontera en 2002. Se casaron dos años más tarde en lo que se presentó como una boda por amor, la primera de ella y la sexta del jeque —hasta donde se sabe—. Desde que la princesa, cuyo nombre de soltera es Haya Bint Husein, reapareció en Londres donde se estableció con sus dos hijos, Jalila de 11 años y Zayed, de 7, mantiene una dura lucha en los tribunales por su custodia y por su millonario divorcio, un proceso que se desarrolla bajo secreto por petición del emir. Durante este tiempo, Haya ha dedicado sus esfuerzos a esta tarea pero ahora ha dejado a un lado su silencio para pronunciarse en sus redes sociales. Lo ha hecho para pedir un alto al fuego de los países en conflicto para luchar todos juntos contra el coronavirus.

“Mientras nos enfrentamos a una crisis global como ninguna otra que hayamos visto antes, los conflictos armados continúan en todo el mundo y los más vulnerables pagan el precio más alto”, ha dicho Haya de Jordania. “Hacemos un llamamiento a toda la humanidad para que se inspiren en los actos de solidaridad, cooperación y amabilidad que han mostrado los gobiernos, las comunidades y las personas de todo el mundo. La Historia recordará este acto de coraje colectivo”, ha escrito Haya en su cuenta de Instagram. Un llamamiento que hacía recientemente también António Guterres, secretario general de la ONU. La princesa ha empezado a retomar así el trabajo que interrumpió como mensajera de la Paz de la ONU, cargo que tiene desde el año 2007.

Después de que el alto tribunal de Londres considerada probadas las amenazas del jeque a su exesposa y el secuestro de sus hijas Shamsa y Latifah, la princesa había guardado silencio. Los dos casos de Latifa y Shamsa, que presuntamente siguen confinadas en algún lugar de Dubái, fue el detonante final que hizo que Haya de Jordania preparara cuidadosamente su propio plan para refugiarse con sus hijos en Gran Bretaña y comenzar allí su proceso de divorcio sin temor a represalias. Un hecho que se ha complicado debido a la fuerte repercusión pública que ha tenido el caso. La manera en la que se ha producido su separación del emir de Dubái ha puesto en entredicho la imagen de Mohamed Bin Rashid al Maktum, que desde que accedió al cargo ha tratado de parecer un dirigente árabe moderado y moderno. Un intento cuestionado ante la evidencia de la falta de libertades individuales y políticas, que se recrudecen en el caso de las mujeres.

Desde su fuga en abril del año pasado, la princesa Haya solo había usado puntualmente sus redes sociales para rendir homenaje a sus padres, los reyes Hussein y Alia de Jordania, y otros familiares en los aniversarios de sus fallecimientos.

La princesa vive ahora en el Reino Unido, en el país en el que estudió –fue educada en la Universidad de Oxford–, en una mansión de Kensington Palace Gardens (Londres) valorada en más de 99 millones de euros, con una fortuna de casi 37 millones de euros que consiguió poner a buen recaudo antes de su marcha y protegida por el cargo que le concedió el rey jordano como jefa adjunta de la misión de la embajada jordana en el Reino Unido, un puesto que le permite reclamar inmunidad diplomática y permanecer en el Reino Unido.

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