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El presidente de Irak designa un nuevo primer ministro ante la retirada del anterior candidato

El presidente iraquí, Barham Salih, en enero en Davos.El presidente iraquí, Barham Salih, en enero en Davos.DENIS BALIBOUSE / Reuters

El primer ministro designado de Irak, Adnan al Zarfi, ha renunciado este jueves al encargo que le hizo el presidente Barham Salih, al no poder conseguir el apoyo del Parlamento a su Gabinete. Al Zarfi es el segundo nominado que fracasa en el intento tras la dimisión de Adel Abdelmahdi a finales del pasado noviembre como consecuencia de las protestas populares. Dese entonces, su Gobierno se encuentra en funciones y la crisis política se ha agravado. El presidente iraquí ha nominado de inmediato a Mustafa al Kadhimi, el jefe de los servicios secretos, al que respaldan los grupos islamistas chiíes.

“Mi renuncia a este encargo pretende salvaguardar la unidad y el interés supremo de Irak”, afirma Al Zarfi en un comunicado, después de disculpas a los iraquíes por no haber sido capaz de cumplir sus expectativas.

Al Zarfi, que fue designado por Salih el pasado 17 de marzo, disponía hasta el próximo jueves para lograr el respaldo de los grupos políticos. Aunque inicialmente contó con el respaldo de los bloques kurdo y árabe suní, tenía dificultades para convencer a la fracturada mayoría árabe chií que le consideraba excesivamente proestadounidense.

No estaba claro que lo hubiera conseguido cuando el pasado día 4 escribió al Parlamento para convocar la sesión en la que debía aprobarse su Gabinete. Al día siguiente la mayoría de las fuerzas políticas chiíes (proiraníes) acordaron respaldar a Al Kadhimi, que ya había estado en las quinielas antes. La presión de esos grupos influyó sin duda en que anoche suníes y kurdos le retiraran el apoyo.

Ante la grave crisis política que atraviesa Irak, el presidente Salih no ha tardado en encargar a Al Kadhimi la formación de un nuevo Gobierno. El primer ministro designado dispone de 30 días para conseguir la aprobación del Parlamento. Desde que asumió su cargo como director del Servicio Nacional de Inteligencia en junio de 2016, Al Kadhimi se ha mostrado políticamente discreto, aunque, según los observadores, mantiene buenas relaciones con Estados Unidos y las potencias regionales.

“Es un honor y un privilegio recibir el encargo de formar el nuevo Gobierno de Irak. Voy a trabajar sin descanso para presentar a los iraquíes un programa y un Gabinete orientados a servirles, proteger sus derechos y llevar a Irak a un futuro próspero”, ha anunciado Al Kadhimi en su Twitter.

Contar con el respaldo de los grupos pro iraníes y tener a la vez capacidad de diálogo con Washington resulta un requisito imprescindible para la confirmación como primer ministro. Aunque no está escrito en ningún sitio, ha venido siendo así desde el derribo de Sadam Husein en 2003. A pesar de su cargo como espía jefe, Al Kadhimi, de 53 años, se formó como abogado, luego trabajó como periodista y ha escrito ampliamente sobre la necesidad de reformas en Irak. Uno de sus libros, Preocupaciones Humanitarias, fue seleccionado por la Unión Europea en el año 2000, como el mejor escrito por un refugiado político.

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