Internacional

El presidente de Irak designa a un segundo candidato a primer ministro en dos meses

El presidente de Irak, Barham Salih, ha designado este martes a un nuevo primer ministro, Adhan al Zarfi, según ha informado la televisión estatal. Al Zarfi tiene que lograr ahora formar un nuevo Gobierno que reciba el respaldo del Parlamento en el plazo máximo de 30 días. Su nombramiento se produce después de que el anterior elegido por Salih, Tawfiq Allawi, fracasara en ese intento debido a la división de los grupos políticos iraquíes. La crisis institucional se agrava además por la creciente presión de las milicias proiraníes para expulsar del país a las tropas de la coalición internacional antiyihadista y que la pasada noche han atacado la base militar de Besmayah, que aloja a soldados españoles, entre otras nacionalidades.

Al Zurfi pertenece al mismo grupo político que el ex primer ministro Haider al Abadi, quien a pesar de su éxito en la expulsión del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), no logró la reelección tras los últimos comicios. El primer ministro designado formó parte de la autoridad local establecida por Estados Unidos tras su invasión para derrocar a Sadam Husein en 2003.

Poco antes de anunciarse el nombramiento, el Ejército iraquí había informado del disparo de dos cohetes contra sus posiciones en la base de Besmayah. El ataque, que no ha causado víctimas, es el tercero en una semana contra una instalación militar con presencia de tropas extranjeras. En Besmayah se hallan la mayoría de los soldados españoles destinados a formar parte de la coalición internacional contra el yihadismo que lidera Estados Unidos. Expulsar a las fuerzas estadounidenses de Irak es el objetivo tanto del vecino Irán como de las milicias iraquíes alineadas con el régimen islámico del país persa.

Al parecer, los dos cohetes han caído fuera del perímetro del acuartelamiento, situado a unos 50 kilómetros al sureste de Bagdad, la capital de Irak. Se trata de un amplio recinto que alberga varias unidades del Ejército iraquí además de la base Gran Capitán, donde están desplegados 350 de los 550 soldados españoles asignados a la misión de la OTAN en la lucha contra el ISIS.

No está claro cuál ha sido el objetivo del ataque, pero desde el pasado octubre las instalaciones que albergan tropas internacionales, en especial las de Estados Unidos, han sido objeto de una veintena de acciones similares. Aunque nadie se responsabiliza de ellas, tanto los portavoces estadounidenses como la mayoría de los analistas apuntan a los grupos armados chiíes afines a Irán. “Parece una estrategia bien definida para aumentar la presión sobre Washington”, coinciden varios observadores.

Estados Unidos bombardeó el pasado viernes cinco posiciones de la milicia Kataeb Hezbolá después de que dos soldados estadounidenses y una británica murieran a causa de los proyectiles lanzados la víspera contra la base de Taji, al norte de Bagdad. La represalia no evitó que el sábado pasado hubiera un nuevo ataque contra la misma instalación.

Alarmas

Este toma y daca ha desatado las alarmas en Irak ante el temor a una escalada entre Teherán y Washington en su territorio. Ya el pasado enero, el asesinato por EE UU del general iraní Qasem Soleimani en Bagdad estuvo a punto de desatar una guerra. Las milicias proiraníes prometieron venganza y están aprovechando la crisis institucional iraquí y la atención global al coronavirus para hacer la presencia estadounidense más costosa.

De momento, el Pentágono ha decidido sacar a sus soldados de algunas bases pequeñas para protegerlos de esos ataques. Al mismo tiempo, está reforzando sus defensas aéreas en las bases de Ain al Asad y Erbil con sistemas anti-cohetes C-RAM y baterías Patriot, según han informado varios medios estadounidenses.

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