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El partido de Putin consolida su poder mientras la oposición denuncia irregularidades en las elecciones

En un panorama político marcado por el autoritarismo cada vez más agudo del Kremlin, el partido gobernante, Rusia Unida, se ha garantizado de nuevo la supermayoría parlamentaria. Su cómoda victoria en las elecciones legislativas rusas de este fin de semana, marcadas por el hostigamiento de cualquier disidencia y por las denuncias de la oposición de graves irregularidades, refuerza el poder del presidente Vladímir Putin, que aunque no es miembro formal da un sólido apoyo al partido. Tras los amplios esfuerzos de las autoridades para garantizarse una victoria aplastante, con una votación que duró tres días, animados con premios y sorteos y precedida de una ‘paga extra’ a jubilados y militares, Rusia Unida obtuvo casi el 50% de los sufragios.

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“El poder nos ha robado las elecciones”

Communist Duma Deputy Valery Rashkin (C) speaks as he attends a protest in Moscow, the day after the three-day parliamentary vote ended across Russia, on September 20, 2021. - Russia's opposition accused the authorities of mass voter fraud after election results on September 20, 2021, showed the ruling United Russia party winning a sweeping majority in parliament. The three-day vote that ended on September 19 followed an unprecedented crackdown on critics of President Vladimir Putin and came with pre-election polls showing United Russia's popularity at a historic low. (Photo by Alexander NEMENOV / AFP)

El día más lluvioso en Moscú en 73 años, según los meteorólogos, ha tronado la tormenta tanto tiempo amainada por el líder del Partido Comunista ruso. Guennadi Ziuganov, equilibrista del primer partido de la oposición leal a Vladímir Putin, se encontró el lunes postelectoral con un incómodo escenario: su primer secretario de Moscú, Valeri Rashkin, clamando a plena voz en el centro de la capital que “la oligarquía criminal”, el llamado “poder de Putin”, “ha robado” las elecciones legislativas de este fin de semana.

“Tomaremos las calles hasta que la suciedad sea eliminada”, ha proclamado Rashkin ante unos pocos cientos de personas que han acudido al llamamiento de los comunistas, entre ellos, Marina Litvinovich, candidata por el partido liberal Yábloko en uno de los distritos de Moscú, que pidió la anulación de los comicios y la liberación del destacado opositor encarcelado Alexéi Navalni.

Los comunistas, ha asegurado Rashkin, están dispuestos a llevar a los tribunales los resultados de los comicios da la Duma estatal, que dan la victoria a Rusia Unida. Claman particularmente contra el voto electrónico, que han dado la victoria en el último momento al partido del Gobierno en distritos que encabezaban los comunistas. Pese a que la manifestación fue prohibida por las restricciones de la pandemia, la policía ha mirado hacia otro lado, a diferencia de las últimas manifestaciones en apoyo al opositor, Alexéi Navalni, que se han saldado con miles de detenidos.

El tabú de las protestas empezó a resquebrajarse entre los comunistas tras la detención de Navalni a finales de enero. Al mismo tiempo que Ziugánov tildaba al jefe de la Fundación Anticorrupción de “traidor”, algunas importantes figuras de su propio partido y varias secciones regionales comenzaron a posicionarse contra las masivas detenciones impulsadas por el Gobierno de Putin. Entre ellos Rashkin y Nikolái Bondarenko, un diputado de Sarátov que cobró fama tras acudir al aeropuerto a recibir a Navalni y ser detenido.

La indignación por las evidencias de fraude electoral han abierto, en cierto modo, una ventana impensable hace no tanto tiempo. “El voto inteligente de Navalni recomendó votar al Partido Comunista, es posible que tras elecciones estemos más unidos con los liberales frente a Putin”, opinaba Vitali Málchev, uno de los pocos manifestantes que se atrevió a desafiar el mal tiempo y la prohibición de movilizarse.

Shabnam Mustafayefa, miembro del Partido del Trabajador Revolucionario y que fue observadora en un colegio electoral de la capital, se mostraba indignada. “Hablé con otros compañeros, el Partido Comunista recibió muchísimos votos, Rusia Unida no ha tenido tanto apoyo. Cuando vi los resultados, no me lo creía”, reclamaba.

“Al frente de Rusia no hay un partido democrático. El partido de Putin no es un partido popular, es un partido contrario al pueblo”, lamentaba entre la resignación y la indignación Evgueni Petróvich, jubilado que votó a los comunistas.

El mismo sentimiento lo comparten cada vez más rostros visibles del partido. “Cada elección a la que acudimos es manipulada. La oligarquía del Gobierno solo está tras el dinero. Se acabó el dinero, se acabó la propaganda, se acabaron las elecciones electrónicas donde deciden dos informáticos y tres spetnaz [fuerzas especiales]”, afirmó por su parte Denís Parfiónov, candidato por Moscú. “¡Rusia sin Putin!”, le respondieron al unísono los manifestantes a gritos. / JAVIER G. CUESTA

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