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El Parlamento andaluz impide el acceso a las dependencias donde cuelgan las banderas LGTBI o de Falange

Una vigilante de seguridad del Parlamento de Andalucía impide desde la mañana de este miércoles el acceso no autorizado a la zona de trabajo cedida a los 10 diputados no adscritos de la Cámara: una exparlamentaria de Vox, que ahora milita en Falange; y nueve ex del grupo Adelante Andalucía, expulsados por tránsfugas y entre los que figura la líder de Anticapitalistas, Teresa Rodríguez. Ni siquiera se puede acceder si se va acompañado de alguno de los cargos electos, como sí ocurre los que tienen grupo parlamentario propio. El origen de esta extraña situación es que los no adscritos han decorado las dependencias cedidas por la Cámara con sus banderas: la de Falange, la española, la andaluza y la de los movimientos LGTBI, Trans y Secretariado Gitano

La decisión fue ordenada por el letrado mayor, consultada la Mesa del Parlamento que preside Marta Bosquet (Ciudadanos), para evitar la toma de imágenes de esas dependencias. La Mesa instó la semana pasada a los diputados no adscritos a retirar toda simbología, porque entienden que la pequeña salita y los tres despachos que comparten son “espacios comunes” de la Cámara, como lo son la biblioteca, las salas compartidas por todos los parlamentarios o los pasillos. Y en esos lugares no se puede utilizar la decoración como uno crea conveniente.

Los diputados expulsados de Adelante pretenden seguir funcionando como grupo parlamentario. También la exdiputada de Vox pretende aparecer como diputada de Falange, cuando esta formación ultra no sacó ningún escaño en las elecciones andaluzas de diciembre de 2018. Y es ahí donde el Parlamento ha puesto pie en pared. “No podemos legitimar a los que no tienen representación parlamentaria obtenida en las urnas. Hay que tratarlos como a 10 diputados individualmente, no como si fuera un grupo político”, aseguran fuentes próximas a la presidenta del Parlamento.

Para la Cámara, los no adscritos tienen sus derechos, pero no son “asimilables” a los miembros de los grupos parlamentarios legalmente constituidos. “No pueden poner banderas donde les dé la gana y sin autorización del Parlamento”, insisten estas fuentes, que se muestran muy preocupadas por la imagen “circense” de la asamblea andaluza, a cuatro días de la celebración del 28 de febrero, Día de Andalucía.

Los no adscritos no han cumplido con el plazo dado por el letrado mayor, Ángel Marrero, para retirar el decorado de los despachos, que acaba hoy. Por el momento, las banderas siguen donde estaban, aunque los de Teresa Rodríguez han añadido una de Andalucía. Fuentes parlamentarias aseguran que no se descarta retirar el uso de las dependencias que ahora utilizan y poner a cinco parlamentarios en la hermosa biblioteca del Parlamento y a otros cinco en los menos vistosos pasillos de los archivos.

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