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El Papa recibe por primera vez a Pedro Sánchez

El Papa ha recibido esta mañana al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acompañado de su esposa, Begoña Gómez, en la primera audiencia que concede al mandatario español desde que llegó al Palacio de la Moncloa. La audiencia, solicitada por el Ejecutivo español, es la primera del Papa con un mandatario español desde hace siete años y culmina una intensa semana política tras la que Sánchez podrá exhibir una imagen de sintonía con el Pontífice. Sánchez y su esposa fueron recibidos a su llegada por el regente de la Casa Pontificia, monseñor Leonardo Sapienza, en el Patio de San Dámaso. Luego subieron a las dependencias del Palacio Apostólico y se encontraron con Francisco a puerta cerrada. La reunión comenzó con algo de anticipo y duró unos 35 minutos.

Los temas tratados, según el propio Gobierno, debían ser desde las relaciones bilaterales entre España y el Vaticano, al análisis de la situación provocada por la pandemia de la covid-19 y sus efectos sociales y económicos. Una visión sobre los problemas actuales que el presidente del Gobierno quería desplegar, señaló Moncloa, “desde una perspectiva de progreso de los derechos humanos, en sintonía” con la última encíclica Fratelli tutti. Un documento que Sánchez citó ampliamente en el último debate de la moción de censura presentada por Vox.

El Papa y Sánchez han hablado del nuevo Pacto de Inmigración y Asilo en el que trabaja la Unión Europea que, según el comunicado emitido por Moncloa tras la reunión, “debe contemplarse desde la solidaridad y la responsabilidad, pero especialmente desde la humanidad. Este tema también es tratado en Fratelli Tutti”. El jefe del Ejecutivo ha explicado que el Gobierno considera clave abordar también la migración legal, algo que no se ha incluido por ahora en la propuesta de la Comisión, que se centra en el control de la inmigración ilegal. Sánchez ha defendido ante el Papa que hay que ofrecer una respuesta digna a las personas que quieren venir a nuestro continente, señala el mismo comunicado.

El Vaticano, por su parte, tenía interés en resolver de manera acordada asuntos como la publicación de la lista de bienes inmatriculados —preparada desde hace un año y medio en el Ministerio de Justicia— y la decisión de que pague el IBI por sus inmuebles. Temas que, en principio, no suelen tratarse directamente con el Pontífice, pero que estarán sobre la mesa en las próximas semanas en el diálogo entre el Ejecutivo y la Conferencia Episcopal española. Tras la audiencia con el papa, Pedro Sánchez se ha entrevistado también con el secretario de Relaciones con los Estados, Paul Gallagher. Lo normal habría sido ver al secretario de Estado, Pietro Parolin, pero por motivos de agenda no pudo estar presente.

La puesta en escena fue la habitual en estos casos. El presidente y su esposa llegaron en un Maserati negro facilitado por el Ejecutivo italiano. Ambos vestían de oscuro, tal y como requiere el protocolo vaticano. La delegación española estaba compuesta también por la embajadora ante la Santa Sede, Carmen de la Peña, y miembros del equipo de Presidencia del Gobierno. Sánchez regaló al Papa un facsímil del Libro de horas del obispo Juan Rodríguez de Fonseca. El Pontífice, por su parte, le entregó varios ejemplares de su última encíclica y varios de sus textos.

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