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El País Vasco y Galicia, a un paso de aplazar sus elecciones autonómicas

Los presidentes vasco y gallego, Iñigo Urkullu (PNV) y Alberto Núñez Feijóo (PP), han convocado este lunes a los líderes de todos los partidos en sus respectivas comunidades para decidir si suspenden las elecciones del próximo 5 de abril por la crisis del coronavirus. Ambos mandatarios abogan por posponerlas y dan por hecho que encontrarán el consenso del resto de formaciones. El pasado viernes, tras anunciar la proclamación del estado de alarma, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también dijo que celebrar los comicios en estas circunstancias le parecía “poco razonable”.El lehendakari, Iñigo Urkullu, tratará de concitar el mayor consenso posible entre los partidos políticos y agentes implicados, incluida la Junta Electoral, para posponer unas elecciones a las que estaban convocados 1,8 millones de vascos. Mañana se haría oficial el aplazamiento mediante un decreto del Gobierno autónomo sustentado en razones de salud pública. Esa es la hoja de ruta que maneja el Ejecutivo vasco tras declararse el estado de alarma en toda España, según fuentes de la Lehendakaritza.Urge “dar una respuesta adecuada y responsable a la situación de excepcionalidad que vivimos”, afirman.

El decreto de aplazamiento de los comicios, que sería validado por la Diputación Permanente del Parlamento vasco y contaría con la aprobación de la Junta Electoral, estará motivado en una orden dictada previamente por la consejería vasca de Salud desaconsejando la celebración de las elecciones por las circunstancias de extrema gravedad que ocasiona la pandemia vírica, con una incidencia especialmente elevada en Euskadi. El Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) daría carta de naturaleza al aplazamiento de las elecciones este miércoles, a solo 24 horas del inicio de la campaña.

La ausencia en el ordenamiento español de un mecanismo jurídico que recoja expresamente la desconvocatoria de un proceso electoral en curso llevará al Ejecutivo de Vitoria a adoptar esta medida con carácter excepcional. Urkullu, en contacto estos días con el presidente Pedro Sánchez y asesorado por letrados de su gabinete, quiere habilitar una fórmula “con plenas garantías jurídicas” que permita salvar el vacío legal. Laa reforma exprés de la ley electoral no se contempla, por la falta de tiempo para abordarla.

Urkullu no suspenderá las elecciones, lo que formalmente conllevaría la derogación de la convocatoria. Técnicamente se decretará el aplazamiento, pues de este modo se mantiene vivo el actual proceso electoral, con el mismo censo y las mismas candidaturas publicadas el 10 de marzo, según fuentes jurídicas. Esta suerte de moratoria electoral finalizaría en cuanto desaparezca la causa de fuerza mayor que la ha motivado. “El Derecho tiene que hacer un puente en esta situación de excepcionalidad”, apunta el catedrático de Derecho Internacional Privado de la Universidad del País Vasco Juanjo Álvarez.

En los últimos días los partidos ya han reducido de forma notable las apariciones públicas de sus candidatos, limitándolas a intervenciones a través de las redes sociales o por Internet, pero sin llegar a paralizar su actividad política completamente. Coinciden en que en esta tesitura no parece razonable mantener sin variación la contienda del 5-A, dado que una baja afluencia a las urnas supondría un elemento de distorsión en los resultados.

Trastorno estéril

En Galicia, todos los partidos dan por hecho que las elecciones se van a aplazar. Minutos después de la comparecencia de Pedro Sánchez el sábado por la noche, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, pidió en su propio discurso televisado que se suspendan las elecciones cuanto antes, en “los primeros días de la semana que viene”, para que no se alargue por más tiempo el trastorno estéril, en pleno estado de alarma, de tener que seguir adelante con los “obligados trámites propios de unos comicios”. Feijóo se reunirá este lunes con los líderes de las principales formaciones, con los que ya ha hablado por teléfono, al igual que con Sánchez, para consensuar la suspensión electoral. Solo no habló con Vox, según dijo, porque “no está claro aún quién es su candidato”.

Después de ese encuentro, Feijóo pedirá que “se decrete la suspensión de forma inmediata”. “Ningún ciudadano entendería que habláramos de elecciones en esta situación”, dijo. “La convocatoria electoral no tiene cabida en nuestra agenda”. Un total de 2,7 millones de votantes (462.000 de ellos, residentes en el extranjero) están llamados a las urnas.

Desde hace días, no solo el candidato del PP sino todos los demás cabezas de lista en Galicia se han ido alineando en este sentido. El primer grupo que pidió el aplazamiento la semana pasada fue el BNG. Poco después se sumaron los socialistas gallegos y Galicia en Común, y el último en manifestarse fue Vox. En un comunicado, la formación de Santiago Abascal informaba el viernes de que las elecciones “no son ahora una prioridad”.

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