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El oscuro robo de mascarillas unos días después del primer positivo en España

A principios del pasado mes de febrero, solo un par de días después de que se detectase en la isla de La Gomera el primer caso de coronavirus en España, varios camiones se plantaron a plena luz del día en la puerta de una nave en el polígono industrial del Tambre, a las afueras de Santiago de Compostela. Habían sido reclutados por Javier Conde Fiestras, el agente inmobiliario que se encargaba de la venta del almacén, para llevarse buena parte del material sanitario que allí se amontonaba desde hacía ocho años, cuando la compañía propietaria, Oxidoc, entró en concurso de acreedores. Dos meses después, con el planeta inmerso en una pandemia histórica, Conde Fiestras fue detenido en su casa de la capital gallega, donde se cobijaba del virus.

Tanto la Policía autonómica como la Xunta, Administración a la que están adscritos los agentes, sostienen que Conde Fiestras se llevó dos millones de mascarillas de máxima protección y que aquel día de principios de febrero ya era “plenamente consciente” de que podría ganar mucho dinero especulando con esos productos. “¿Cómo iba a ser consciente mi cliente si no lo era nadie en este país, ni el Gobierno central ni la Xunta?”, se pregunta Otilia Sánchez Garrido, abogada del empresario, que fue puesto en libertad tras prestar declaración ante el juzgado y que está siendo investigado por un presunto robo, según confirman fuentes oficiales del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Su defensa sitúa el vaciado de la nave el domingo 2 de febrero y fuentes de la investigación atestiguan que ocurrió entre el 5 y el 6 de ese mes.

El Gobierno gallego, que organizó el lunes una comparecencia pública de su vicepresidente en el lugar de los hechos, estima en cinco millones de euros el valor del “material robado” y que, según las investigaciones de la policía, fue colocado a una empresa del norte de Portugal. La defensa del empresario sostiene que esos datos están inflados. Afirma que toda la mercancía almacenada en la nave estaba valorada en unos 400.000 euros y asegura que esa es la cantidad que estableció en su día el administrador concursal, aunque elude facilitar documentación que lo acredite. Alega que Conde Fiestras solo “dispuso” de una parte cuyo valor no llega a los 100.000 euros y que mayoritariamente eran productos ortopédicos, “solo un 10%” se trataba de mascarillas.

Inmofiestras, la empresa de Conde Fiestras, se encargaba de buscar un comprador a la nave donde se guardaban las mascarillas. La publicitaba en su página web a un precio de 475.000 euros como “un chollo, una ganga”. El agente asegura que por esta razón tenía llaves del recinto y autorización para entrar y “limpiarlo”. El despacho de abogados de Palma que se encarga de la administración concursal de Oxidoc y, por tanto, del almacén de Santiago puntualiza, sin embargo, que el investigado “no tenía ningún permiso para llevarse material alguno”. De hecho, este bufete dice haber sido quien alertó a la policía de que en el inmueble del polígono del Tambre de Santiago podía haber equipamientos útiles para combatir la pandemia, aunque advirtió también que desconocía su estado ni su fecha de caducidad ya que se apilaban allí desde 2012.

Tras esa llamada del administrador concursal, los agentes entraron en la nave a finales de marzo. Estaba invadida de cajas y plásticos, pero solo quedaba una parte del material almacenado. Lo que faltaba, señala la policía, había sido despojado del envoltorio donde constaba el logo de Oxidoc y otros datos como la fecha de caducidad. Tras visionar las cámaras del polígono e interrogar a testigos, las investigaciones se dirigieron al dueño de la inmobiliaria que se encargaba de la venta del recinto. Se trata de un empresario conocido en el sector de la compraventa de inmuebles en la capital gallega, de quien, según la Asociación Galega de Inmobiliarias, no había habido quejas por su desempeño profesional. “Es un hombre popular en el sector pero sin estridencias. No es de las agencias top ni tampoco es conflictivo. No se le conocen asuntos oscuros”, señala un empresario inmobiliario de la ciudad.

Conde Fiestras fue detenido en su casa la semana pasada y puesto a disposición judicial el sábado. Se siente “más o menos” un cabeza de turco y no descarta tomar medidas legales contra la Xunta y contra ciertos medios, según cuenta su letrada, quien insiste en que fue puesto en libertad “sin cargos”. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia lo desmiente y aclara que la causa contra Conde Fiestras se ha abierto por un presunto delito de robo con fuerza y que sigue estando investigado. La Policía autonómica está convencida de que vendió el material en Portugal y busca a los compradores en colaboración con los cuerpos de seguridad lusos.

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