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El miedo de los niños a salir de casa: cuatro pautas para llevar mejor los paseos

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La labor principal de los adultos con hijos es la de salvaguardar su salud y procurar buenos momentos que les permitan sentirse a gusto en casa. Los niños han empezado a salir a la calle. No obstante, no todos los menores lo afrontan del mismo modo. “Los chavales pueden responder con ansiedad o temor ante las situaciones que les generan incertidumbre”, afirma Yolanda A. Alén, psicóloga especializada en niños en Con Psicología.

Son muchos los expertos que analizan esta nueva medida ya aprobada. Pese a que ha existido casi unanimidad en cuanto a los beneficios que se extraerían al flexibilizar el confinamiento de los más pequeños, ahora se están viendo reacciones que muchos padres temían. “No ha puesto demasiado interés en salir. Dice que se lo pasa bien en casa con nosotros y que quiere jugar aquí”, explica Marta Sáez, madre de una niña de casi cuatro años.

No todos los niños reaccionan del mismo modo

El niño sale de casa en unas circunstancias diferentes de las de antes. Como padres hay que ser pacientes y no forzarle si no está seguro de algo. “Pequeños de tres, cuatro y cinco años se han acostumbrado a estar en casa las 24 horas con sus padres y eso se ha convertido en su mejor regalo. Eso les reporta estabilidad y protección. Fuera no comprenden que pueda haber algo para ellos sin amigos ni las cosas de antes. Más si continúa el enemigo ahí”, argumenta la psicóloga.

El mejor modo de ayudar al pequeño en el proceso es que pueda verse reflejado en la quietud del adulto que le acompaña. Contar historias por el camino, cantar, visitar sitios que le traigan recuerdos bonitos, causará en los menores una sensación de alivio y normalidad. “Es importante que los padres hagan partícipes a los niños de su responsabilidad. Si los padres transmiten el agobio ante las ganas de salir a la calle y el incumplimiento de las normas de seguridad, se revertirán efectos negativos en el menor”, indica Antoni Jiménez Massana, psicólogo y educador social.

Los profesionales en salud mental aseveran que los niños han vivido un tiempo excepcional que ha trastocado el momento vital de cada uno. “No todos los niños saldrán felices de casa. Habrá muchos que lo rechacen. Han conocido lo que es el virus y se les ha hablado del daño que está haciendo”, prosigue el psicólogo.

Pautas de actuación para niños que temen salir de casa

Especialistas en psicología destacan que muchos menores necesitan procesar el nuevo momento y alcanzar fuerzas para dar un paso al frente. Yolanda A. Alén da una serie de recomendaciones para que los niños afronten las primeras salidas:

  1. Identificar la causa de su ansiedad. Los niños tienen tendencia a crear fantasías más aterradoras que la propia realidad. Padres e hijos pueden crear juntos una ruleta de emociones en la que el pequeño señale cómo se siente y graduar su intensidad a través de un semáforo que ellos mismos pueden fabricar. El verde significa que están bien, el amarillo que están algo ansiosos y el rojo, muy ansiosos.
  2. Hay que procurar no potenciar sus miedos. Ayudar a los pequeños a evitar las situaciones estresantes puede generar un alivio a corto plazo. No obstante, se refuerza la ansiedad a largo plazo agravándose el problema.
  3. Los padres deben proporcionar a sus hijos herramientas que les permitan afrontar la situación. Se trata de que los niños comprendan que sus temores son normales y que ellos como adultos también los han experimentado. También deben saber que sus padres van a estar ahí para ellos.
  4. El tiempo de paseo puede aumentar poco a poco cada día hasta alcanzar la hora y en zonas menos concurridas. Una vez en casa, los padres han de reforzar sus progresos: “Qué bien lo has hecho”, “que valiente has sido”, “qué bien montas en bici”. Esto es fundamental para que se animen a repetir.

La psicóloga Yolanda A. Alén sostiene que no hay que ocultarles a los niños los sentimientos de nerviosismo, preocupación con la higiene, miedo por el tema económico… Sin embargo, sí mostrarles cómo se gestionan las dificultades (con meditación o respirando de manera diafragmática): “Los hijos son espejos de sus padres. Si ven manejar la situación, innegablemente tratarán de copiarlo”.

Los niños no tienen que sentirse forzados a salir de casa ni por dar el gusto a sus progenitores. El paseo que pueden realizar debe ser algo que les agrade y reporte bienestar. Durante ese tiempo al aire libre necesitan sentirse cómodos y disfrutar. “Son más importantes los aspectos que se les puedan transmitir por parte de los padres, que las realidades objetivas a las que se enfrentan”, aclara Jiménez Massana.

La idea principal que transmitir a los hijos ha de ser de esperanza y partiendo de mejora y estabilidad. “En este tiempo se ha facilitado que los niños hayan hablado por teléfono con sus compañeros, interactuado a través de las redes sociales y continuado sus clases a través de internet. Entonces, serán capaces de volver sin ninguna dificultad a la vida de antes”, deja como mensaje de ánimo Antoni.

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