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El Levante hunde al Eibar y le brinda la victoria a Antonio Calpe

El Eibar, tradicionalmente fiable, de Mendilibar es el nuevo colista de LaLiga. El punto del Deportivo Alavés en San Mamés y su derrota ante el Levante, decimoquinta en la temporada, lo dejan en una tesitura dramática, cara a cara con el descenso, a falta de ocho jornadas para el final del campeonato. El bloque armero totaliza trece partidos sin ganar y sólo raquíticos 23 puntos. Su racha perdedora se inició, precisamente, ante el conjunto granota en la primera vuelta. El duelo en azulgrana de Ipurua fue para el Levante, que se levantó tras dos derrotas seguidas con un zurdazo de Jorge De Frutos, y le dedicó la victoria a su legendario futbolista Antonio Calpe, fallecido esta semana.

Clavado en el lodazal del descenso, Mendilibar aparcó su 4-4-2 habitual y se protegió por el centro con tres centrales ante la amenaza de Roger y Morales. Paco López tiró al Comandante a la izquierda y presentó a Dani Gómez junto al Pistolero para visitar Ipurua. El cambio de dibujo lo agradeció la portería local. El gigantón Dimitrovic se lesionó en el calentamiento y le tocó jugar al suplente Yoel. Durante los primeros 45 minutos el Levante, como le sucedió ante el Huesca, apenas pudo transitar. El Eibar pareció sólido. Ni un chut granota a portería. Pero Morales apareció cerquita del descanso para jugarse un disparo de rosca al segundo palo con Dani Gómez esperando, solo, para rematar. Esa jugada abrió el descuento y en ese tramo Clerc se proyectó por el carril izquierdo y centró a la frontal del área chica donde apareció por sorpresa De Frutos. El extremo de Navares de Enmendio, diestro según su ficha de jugador, infló la red con un zurdazo tremendo y agujereó la poblada defensa armera. Es el cuarto tanto de De Frutos en LaLiga. El Levante se reencontraba con el gol cinco jornadas después de marcar el último.

Mendilibar regresó al sistema que mejor conoce su equipo en la reanudación y el once eibarrés, un punto más agresivo en la presión, empleó las bandas para volar hacia el área, empujar al Levante y acabar jugada. Nada que ver con lo sucedido en la primera parte donde generó dos disparos lejanos taponados por Postigo y Malsa. Más fluido y más veloz, el Eibar convocó el empate. Los centros, en cambio, acabaron todos en las manos de Aitor; blandos o muy pasados. El amenazador juego local obligó a Paco López a reforzar su medular con Doukouré y Rochina; Bardhi pasó a la medipunta. El Levante respiró con balón y el Eibar empezó a angustiarse. Con la cercanía del final, los de Mendi empezaron a temblar y el Levante conservó el triunfo sin mayores dificultades.

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