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El Gobierno plantea que los alumnos roten para ir a la universidad el curso próximo

El Ministerio de Universidades ha hecho llegar a la comunidad universitaria las recomendaciones de comienzo de curso para una “presencialidad adaptada”, y todos los campus deberán calcular el coeficiente de alumnos por aula, teniendo en cuenta una separación mínima de un metro y medio de distancia y la capacidad real de la sala. Si son demasiados estudiantes, el ministerio aconseja que una parte de ellos siga la clase magistral desde casa -las prácticas y seminarios serían siempre presenciales-, y que a la semana siguiente roten.

Este escenario que plantea el ministerio es el más favorable para el principio de curso, pero ante un posible rebrote las universidades deben de formar a sus docentes y tener un plan de contingencia para mudar toda la docencia a remoto. Ello incluye un ambicioso plan de tutorías para que los estudiantes, en especial los de primero, no estén perdidos. El ministerio de Manuel Castells recuerda que los campus deben mejorar sus equipaciones técnicas, que se ponen ahora a prueba cuando coinciden a la misma hora centenas de alumnos que se examinan.

Durante las estancias en los campus, se recomienda que se utilice la mascarilla, salvo cuando se pueda garantizar la distancia de 1,5 metros, pero no el uso de guantes.

Las aulas se ventilarán después de cada lección durante cinco minutos, pero se fomentará, como el caso de las escuelas, que se impartan clases al aire libre, donde el riesgo de contagio del coronavirus baja. Y como en la Selectividad se advierte que los estudiantes no deben dejarse los materiales, o de hacerlo deben de desinfectarse tras su uso.

A ser posible, las reuniones de los profesores serán telemáticas, y las gestiones administrativas de secretaría se realizarán de forma remota. A la puerta de las aulas habrá dispensadores de desinfectante, pues será obligatorio rociarse las manos a la entrada y a la salida.

Las autoridades recomiendan limitar el uso del transporte público, por lo que los campus van a habilitar más aparcamientos de bicicletas para fomentar su uso, así como la llegada a pie. Muchos centros han puesto en marcha servicios de atención psicológica a su comunidad universitaria durante la pandemia, y Castells propone que el proyecto sea más ambicioso. Llegar a “todo el personal del centro educativo que haya podido estar expuesto al virus o pueda infectarse en un futuro, así como la promoción de estrategias de autocuidado”.

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