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El Gobierno organizará convoyes de alimentos y para las vacunas de la covid

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en una carretera de acceso a Madrid en la madrugada del 9 de enero.
Efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en una carretera de acceso a Madrid en la madrugada del 9 de enero.UME

El temporal más salvaje de los últimos 50 años ha sobrepasado los escenarios más negativos con los que el Gobierno encaró la borrasca Filomena. La gran preocupación del Ejecutivo tras evitar embotellamientos multitudinarios como el de 2018 en la AP-6 es reabrir con convoyes las rutas de abastecimiento de alimentos y medicamentos. El traslado, almacenamiento y distribución de la vacuna de Pfizer es otra de las prioridades. Solo en Madrid se rescataron a 1.500 personas, pero esta vez no hubo tormenta política: el alcalde de Madrid y portavoz nacional del PP, José Luis Martínez-Almeida, agradeció a Pedro Sánchez la movilización del Ejército tras el colapso de la capital. El presidente insistió a las comunidades afectadas en lograr la “máxima coordinación”.

La semana más plácida del PSOE y de Unidas Podemos desde el estreno del Gobierno de coalición hace un año se vio interrumpida por la peor tormenta en medio siglo. El más gráfico en definirla fue el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, que reconoció que la combinación de nevadas a cotas muy bajas con las lluvias intensas y fuertes vientos concentradas durante horas en zonas muy determinadas fue “excepcional” y “ha desbordado las previsiones más pesimistas. De esta magnitud no había registros”. Y eso que los pronósticos ya eran muy severos: la agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había emitido un boletín de aviso de nivel rojo —el máximo— por nevadas el viernes y el sábado en Madrid, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Aragón y Cataluña.

El impacto de la borrasca, “sin precedentes” según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue tan contundente y exigente que este sábado por la tarde ya se habían consumido un tercio más de fundentes que en todo 2020. “Hemos consumido en solo dos días el 30% del equivalente de año anterior”, resaltó Ábalos. Esos eran los cálculos a las dos de la tarde, así que en realidad fue en día y medio. El Ministerio de Transportes desplegó 1.305 máquinas quitanieves y 221.508 toneladas de fundentes para combatir las nevadas en Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, La Rioja, Madrid y Murcia.

La decisión de embolsar a cientos de camiones, atendidos por equipos de Protección Civil y la Guardia Civil, para evitar su posterior rescate en los puntos más críticos donde la circulación quedó interrumpida mitigó que se produjeran por media España situaciones como la de principios de 2018 en la AP-6. La autopista de peaje se convirtió entonces en una ratonera con temperaturas bajo cero para más de 3.000 vehículos. Familias enteras quedaron atrapadas hasta 18 horas en diferentes puntos de la autopista que transcurre entre Ávila, Segovia y Madrid. La falta de información y de medios fue muy criticada mientras el Gobierno de Mariano Rajoy y la concesionaria, Iberpistas, cruzaban reproches y eludían su responsabilidad.

Grande-Marlaska explicó que en cuanto las condiciones metereológicas lo permitiesen la Guardia Civil organizaría convoyes de camiones con dos objetivos: minimizar el riesgo de incidentes en las carreteras, logrando que no hubiese conductores aislados y solos en el temporal, y asegurar el abastecimiento de productos esenciales como alimentos y medicinas.

La distribución de las vacunas contra la covid son la prioridad inmediata del Gobierno en cuanto las nevadas den paso a las heladas de principios de la próxima semana. Las Fuerzas de Seguridad “serán desplegadas con todas sus capacidades”, se comprometió el ministro del Interior, para que no se vea comprometida la campañas de vacunación. Este domingo los ministerios de Interior y de Sanidad evaluarán los mecanismos necesarios para asegurar el traslado, almacenamiento y distribución de las nuevas remesas de la vacuna de Pfizer. “El embolsamiento de camiones ha permitido que no se produjera el colapso de vías. Ahora hay que lograr el reabastecimiento, también de las vacunas”, abundó Ábalos.

Con 19.720 kilómetros de vías afectadas por la nieve mediada la tarde, 133 de las 657 carreteras y puertos bajo el temporal afectados permanecían cerrados al cierre de esta edición. De todas ellas cuatro pertenecían a la red principal: dos en Toledo —la Cm40 y la To22— y una en la provincia de Girona (la C25). Veinte carreteras de la red principal exigían el uso de cadenas, incluidas todas las de la Comunidad de Madrid. Pese a la virulencia del temporal, en Castilla-La Mancha no hubo que rescatar a ningún conductor, según fuentes de la Junta. Las 1.500 personas que así se quedaron en carreteras de Madrid —una cifra razonable para la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, al producirse en una comunidad con siete millones de habitantes— esperaron la llegada de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de las Fuerzas de Seguridad en la A-4 a la altura de Aranjuez, en la A-5 en la zona de Móstoles y en la M-40 en Tres Cantos. A las 15.00 concluyeron todos los rescates, según Interior.

La UME se desplegó en el acceso a numerosas ciudades, entre ellas Madrid y Toledo. Antes lo hizo en la provincia de Albacete. El 71% de la red de carreteras de Castilla-La Mancha quedó afectada por la nieve y el hielo que dejó la borrasca. La provincia más afectada fue precisamente Albacete con 1.620 kilómetros, por delante de Cuenca (1.566), Guadalajara (1.447), Toledo (1.177) y Ciudad Real (355). El Ejecutivo de Emiliano García-Page se preparaba ya para las heladas. “Estamos en una situación que no es comparable con otras. Filomena ha barrido buena parte de España con una fiereza inusitada y es la antesala de una ola de frío. Cuando la borrasca amaine nos enfrentaremos a un frío intenso. Entraremos en una situación quizás igual o más peligrosa. Va a costar hacer que desaparezcan estos hielos”, advirtió Ábalos.

Una muestra de las circunstancias tan excepcionales causadas por el temporal fueron los 27.000 cortes de luz en Castilla-La Mancha. Una cifra que es la normal pero a lo largo de todo el invierno, no en dos días. Al cierre de esta edición seguían 17.000 cortes de luz, con empleados de la Junta abriendo el paso a los trabajadores de Iberdrola y Fenosa. Ante las malas previsiones para los próximos días, Castilla-La Mancha decidió suspender el lunes y martes la actividad lectiva no universitaria. Horas después, Madrid le siguió.

El Ministerio de Política Territorial y Función Pública recomendó el teletrabajo a los empleados públicos. Esta instrucción, de la Secretaría General de Función Pública, será de aplicación general salvo en aquellos casos en los que la fórmula de trabajo presencial resulte imprescindible para el mantenimiento de los servicios públicos esenciales.

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