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El futuro de Ferrari empieza con una colección de moda

Ayer domingo, ante la mirada de popes del diseño con mayúsculas —Jony Ive, creador de los más importantes dispositivos de Apple, o Marc Newson—, Ferrari no presentó su último bólido sino una colección de moda. También estaban allí dos pilotos de este fabricante italiano de deportivos de lujo, Charles Leclerc y Carlos Sainz. Y ninguno parecía fuera de lugar: sobre una pasarela montada en la cadena de montaje de la histórica fábrica de Maranello, un casting mixto paseó unos diseños a medio camino entre el motor y la indumentaria. Había aparatosas cazadoras con costuras que parecían termoselladas, gabardinas en rojo brillante como carrocerías y cinturones de seguridad que ceñían la cintura con el logo del cavallino rampante.

La propuesta era arriesgada, futurista y sofisticada, pero extrañamente solvente en un mundo, el de las colaboraciones entre moda y motor, que suele ofrecer resultados poco excitantes. Firmada por Rocco Iannone, un diseñador formado en Dolce & Gabbana y Giorgio Armani, y puesta en escena por un potente casting —abrió el desfile Mariacarla Boscono y lo cerró Natalia Vodianova—, la colección representó el salto de Ferrari hacia el futuro. “Ferrari quiere ser el líder de la excelencia italiana, y el mejor en creatividad en nuestro país”, le dijo el presidente de la casa, John Elkann, al periódico especializado WWD. “El desfile de hoy en nuestra fábrica y las aperturas de la tienda Ferrari y del restaurante Cavallino en Maranello son símbolos de una Italia fuerte y optimista, lista para el crecimiento y la renovación”.

Models present outfits from luxury carmaker Ferrari's first internally-designed fashion collection for women and men as the first step of its rebooted brand extension strategy, in Maranello, Italy, June 13, 2021. Picture taken June 13, 2021. REUTERS/Remo Casilli
Models present outfits from luxury carmaker Ferrari’s first internally-designed fashion collection for women and men as the first step of its rebooted brand extension strategy, in Maranello, Italy, June 13, 2021. Picture taken June 13, 2021. REUTERS/Remo CasilliREMO CASILLI / Reuters

Para Elkann, actual cabeza de la saga Agnelli (familia fundadora de Fiat y propietaria de Ferrari), el fabricante debe comportarse como una firma de lujo. Y el lujo, hoy por hoy, combina tecnología, herencia, experiencia y una sólida imagen de marca. El recién inaugurado Cavallino es un ejemplo de esta idea. Se ubica en la antigua cantina de la planta, pero está regentado por una estrella, el famoso chef Massimo Bottura (el cocinero declaró que la región de Módena era conocida por sus “coches rápidos y su slow food”). Benedetto Vigna, el consejero delegado cuyo nombramiento fue anunciado la semana pasada, encarna la parte tecnológica. Ejecutivo experimentado en la industria de la microelectrónica, colaboró en el desarrollo del iPhone y tiene una misión de capital importancia: trazar el plan de electrificación de una gama de vehículos que, como es el caso en el resto de fabricantes de superdeportivos, se ha hecho esperar.

El chef Massimo Bottura muestra un motor de un coche Ferrari en su restaurante Cavallino, en Maranello, Italia.
El chef Massimo Bottura muestra un motor de un coche Ferrari en su restaurante Cavallino, en Maranello, Italia.GUGLIELMO MANGIAPANE / Reuters

No deja de ser irónico que la moda sea una de las patas sobre las que se apoye la estrategia de modernización de Ferrari, icono de un mundo pleno de testosterona. Su prestigio está forjado en los circuitos de Fórmula 1 a base de sangre, sudor y bólidos rosso corsa. Una historia de victorias y tragedia. Enzo Ferrari, el piloto que fundó la marca en 1947, era conocido por su carácter: todo para él era un medio para ganar carreras. Despreciaba a los clientes comerciales. Le importaban el chasis y el motor, no la apariencia de los coches. Y se tomaba la muerte de sus pilotos en el circuito como un trámite doloroso pero inevitable.

Esta intensidad está ausente en la ropa que se vio el domingo. “Ferrari es pop”, le dijo el diseñador Iannone a WWD. Una falda estampada con titulares de prensa, viejas fotos y el logo de la casa lo atestiguaban en el desfile, al igual que los guiños al amarillo y rojo, dos colores típicamente Ferrari, y los logos sobredimensionados que atravesaban la colección. El cargo del diseñador —director creativo de diversificación de marca— también subraya que, de ahora en adelante, no solo hablaremos de Fórmula 1. Con la moda, Ferrari pretende llegar a mujeres y jóvenes, dos públicos tradicionalmente infrarrepresentados en su narrativa. Buena parte de la propuesta, además, es unisex. Y, por supuesto, se ha tenido en cuenta la sostenibilidad. Este fabricante de bólidos carísimos y rapidísimos acuñó su fama a base de motores rugientes, clientes ilustres y cifras mareantes. Las dramáticas siluetas que ha diseñado Iannone evocan todo eso. Pero el cambio, en realidad, va por dentro.

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