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El ‘efecto Drexler’

A veces, una chispa sirve para encender una larga mecha. Fue lo que sucedió el 10 de marzo cuando Jorge Drexler improvisó un concierto online en Costa Rica tras decidir cancelarlo para prevenir el riesgo de contagio del coronavirus. Aquella actuación, retransmitida en directo en su Facebook e Instagram desde el Teatro Popular Melico Salazar con las butacas vacías, fue el detonante para que un reguero de músicos españoles y latinoamericanos siguiese su ejemplo. En España, decenas de músicos, desde Alejandro Sanz y ­Rozalén hasta artistas emergentes de todo género, han ofrecido conciertos gratis en sus redes sociales para hacer más llevadera la cuarentena de millones de personas. Incluso han surgido hasta tres festivales con sus programaciones en días y horarios de este tipo de actuaciones.

Drexler fue el paciente cero,aunque el músico uruguayo residente en Madrid no se vea así. “No lo hice pensando en encender una mecha, las redes sociales ya eran usadas por muchos músicos y por mí antes; lo hice porque da mucha bronca suspender un concierto”, apunta. Pero su actuación generó un efecto llamada en el gremio de la música.

Drexler aterrizó en Costa Rica con solo nueve contagios en el país, pero recuerda que ya el lunes 9 de marzo había medidas en el aeropuerto para que las personas no se pudiesen tocar. Eso le llevó a componer en la mañana del martes 10 de marzo, recién levantado, una canción: Codo con codo. “Era una invitación para que la gente respetase las prevenciones; nos cuesta mucho a los hispanos renunciar al contacto físico”, explica. Esa renuncia, como canta Drexler, es hoy “el mayor acto de amor”.

El 10 de marzo, el Gobierno costarricense canceló los eventos masivos, pero mantuvo las actuaciones en teatros. A pocas horas del concierto, Drexler y su equipo decidieron cancelarlo. Surgió la idea de llevarlo a Internet. “Pensaba en los partidos de fútbol a puerta cerrada, y se lo propuse a Jorge”, cuenta Presser Martos, mánager de Drexler. Montaron una pequeña escenografía con dos cámaras para la grabación e hicieron una convocatoria en redes sociales. El músico tocó con un patio de butacas sin un alma, pero de los 900 espectadores previstos en el recinto pasaron a 50.000 en todo el mundo. “Se genera una intimidad especial, pero salí 10 veces más agotado. Es como pedalear en bicicleta sin cadena. El dinamo en un concierto es la audiencia”, explica Drexler.

El Kanka fue uno de los muchos músicos que se sumaron al #YoMeQuedoEnCasaFest, que reunió a una veintena de músicos tocando desde su casa el día que se anunció en España el estado de alarma. “La gente lo vive como un oasis, se trata de hacer como si estuviéramos todos juntos, en un estilo compadre”. Otros festivales online que han surgido son el Mantita Fest y el Cuarentena Fest.

“Aprendimos mucho de las ganas de la gente de ver cosas como esta en los malos momentos y las ganas que tenemos los músicos de tocar en estos momentos”, cuenta Drexler. “El Homo sapiens es una especie gregaria. Nos gusta la compañía y estar en contacto”.

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