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El duro espejo del deporte chino

Como si de un espejo se tratara, el deporte europeo mira de reojo a China a la espera de conocer cuando reanudará sus competiciones, pero lo que encuentra allí no es nada halagüeño. A pesar de que el país asiático, convertido por las circunstancias en un referente a la hora de calcular plazos de recuperación, empieza a retomar poco a poco la normalidad social tras dar por superada la crisis generada por la Covid-19, el miedo a un rebrote sigue latente y ha provocado que las autoridades sigan sin poner fechas al reinicio de las ligas.

“Este lunes hemos empezado a entrenar, pero sin saber el día que vamos a poder competir ni cuándo será nuestro primer partido de liga o la Supercopa, que este año nos toca jugarla”, cuenta Salvador Barragán, preparador físico del Shanghai Shenhua. “La federación ha dicho que avisarán con un mes de antelación, pero todavía no tenemos certezas de nada más. Lo que se hablaba hoy en el club es que en mayo iba a ser imposible, y se empieza a barajar junio, pero tirando más a mediados o finales de mes. Y ya no te hablo de la Champions Asiática, que implica viajes internacionales. Eso pinta muy mal”, añade.

Una vez superada la pandemia en China, los trabajadores extranjeros, entre ellos los deportistas, comenzaron a regresar al país, instaurando el temor a una nueva oleada de casos llegada desde los nuevos focos de la pandemia. Entre los casos que confirmaron esas sospechas estuvo el del futbolista belga Marouane Fellaini, que el 22 de marzo, a su vuelta a la provincia de Jinan, fue detectado como positivo después de realizar los análisis médicos obligatorios.

Ese miedo llevó al Gobierno chino a cerrar sus fronteras para evitar la llegada de población extranjera el 28 de marzo, una medida que afectó directamente a los deportistas extranjeros. Algunos, como los futbolistas brasileños Hulk y Oscar, entraron al país apenas unos minutos antes del cierre, pero otros como el exbarcelonista Paulinho, el austriaco Arnautovic o el canario Jonathan Viera no pudieron regresar a tiempo y siguen actualmente en sus países.

Sin extranjeros ni entrenadores

“De los cuarenta extranjeros que hay en la Liga de baloncesto, únicamente nueve han podido regresar a China. Los dos americanos que jugaban en mi equipo, por ejemplo, están fuera, y no tiene pinta de que vayan a regresar pronto. Así es todo muy complicado”, cuenta Joaquín Ruiz Lorente, entrenador de los Liaoning Flying Leopards de Yingkou, que en los últimos días ha tomado la decisión de rescindir su contrato para quedarse en España. “Prefiero que ellos no dependan de mí, ni yo de ellos. A finales de febrero ya nos hablaron de volver a China para pasar una cuarentena y preparar el inicio de temporada, pero para mi todo cambió al estallar en Italia y después en España. Cuando se lo comuniqué no lo entendían, pero yo intenté hacerles ver que no quería estar lejos de mi familia y al final lo comprendieron”.

“Empezar sin los extranjeros sería desvirtuar la competición”, concuerda Barragán, cuyo club ha contado en su regreso al trabajo con las ausencias del exsevillista Stéphane M´bia y de su capitán, el colombiano Giovanni Moreno. “No sabemos cuando se va a levantar ese telón, pero no creo que exista la posibilidad de iniciar la Liga en estas condiciones. Hay equipos que no tienen ni a sus entrenadores aquí”.

Sin embargo, y a juzgar por las decisiones que está tomando el Gobierno chino, no parece que se vaya a tener que llegar a ese extremo. Recientemente, la Dirección General de Deportes explicó que, por el momento, “los eventos a gran escala y otras actividades multitudinarias no se reanudarán”, rebajando de nuevo las expectativas de los clubes.

“Volver inmediatamente sería temerario”

“Primero se habló de mediados de marzo, luego de primeros de abril, de mediados… Así cada 15 días y todavía no hay fechas definidas. La CBA (Asociación de Baloncesto Chino) quiere jugar, pero el Gobierno no parece estar por la labor. Y siguen en esa tesitura. Prácticamente llevan tres meses planteando ideas para iniciar la temporada, intentándolo cada dos semanas, pero siguen sin arrancar, porque es todo imprevisible”, abunda Ruiz Lorente.

“Tenemos en mente realizar una pretemporada convencional de seis semanas, hasta el 31 de mayo, como si la competición fuera a empezar en esa fecha, pero parece que nos iremos más allá. Esta todo en stand-by, van con mucha precaución y con pies de plomo”, resume Javier Falagán, entrenador de porteros en el Guazhou Evergrande, club que semanas atrás empezó con entrenamientos en grupos reducidos y desde hace unos días trabaja ya con “normalidad” sobre el césped. “Tampoco se puede hacer otra cosa. No se puede pensar que acabar con el coronavirus significa empezar a jugar inmediatamente. Sería temerario, al menos siguiendo el ejemplo de aquí”, sentencia.

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