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‘El día menos pensado’ abre la puerta a lo ‘oculto’ en el ciclismo

Alejandro Valverde, junto a otros ciclistas del Movistar, en un instante de la serie.Alejandro Valverde, junto a otros ciclistas del Movistar, en un instante de la serie.

Alejandro Valverde pasa el confinamiento haciendo rodillo, y lo hace como hay que hacerlo, vestido de punta en blanco, con su maillot de campeón de España, por supuesto, viendo llover en Murcia desde la ventana de su casa y viendo en la tele carreras antiguas. “Aquí estoy”, dice el ciclista del Movistar el jueves por la tarde. “Con Teledeporte encendido. Ahora ponen una cosa de gimnasia pero después dan la etapa de Lieja del Tour del 95 que atacó Indurain y ganó Bruyneel…”

Así están los canales deportivos. Sin competición en directo que emitir, alimentan el hambre de los aficionados con grandes clásicos del deporte y llenan sus horas y las de sus anunciantes. Eurosport, que tiene los derechos para 50 países europeos de los Juegos Olímpicos y también vive del Tour, del Giro y la Vuelta, produce y emite estos días resúmenes de los Juegos de Londres y Río, y también repone sus archivos de los Grand Slam de tenis de Nadal y Federer, y de grandes clásicas del ciclismo, recordando que hace una semana, para San José, habría tocado la Milán-San Remo y que hasta mediados de abril son los días del pavés, de Flandes y Roubaix, y para ello cuenta con un comentarista de lujo, Fabian Cancellara.

Si Valverde hace unos días pudo volver a ver íntegro su arcoíris, su victoria en el Mundial de Innsbruck 2018, a partir de este viernes se pudo seguir dando un empacho consigo mismo y con sus compañeros de equipo saltando de Teledeporte a Netflix.

El ciclismo, quizás el deporte que más se ha trabajado a lo largo de los años su atractivo vintage, es una de sus grandes armas. Y también el ciclismo es el deporte más oculto: en teoría el aficionado lo puede ver todo, con tantas cámaras —helicóptero, motos, avión— enfocando al pelotón, pero, en realidad, solo ve la cuarta o la quinta parte de lo que ocurre, y de las razones que hacen que eso ocurra: es lo que se vive en los coches de los directores, es lo que se dice por los pinganillos, es lo que se habla en los hoteles, donde pasan tantas cosas o más que el asfalto para definir el resultado de una carrera. Por eso es tan interesante El día menos pensado, el documental de seis capítulos que, producido por Telefónica Broadcast Services emite ya Netflix y emitirá desde el domingo 29, a las 21.30, el canal #Vamos, porque junta la nostalgia de las carreras de un pasado cercano, y la memoria de los aficionados está aún vivísima, con el acceso libre, sin censura, a lo oculto, a ese Tour íntimo y vivísimo que todos sueñan con vivir algún día al menos, o unos minutos.

El Movistar, se podría decir, contó con un corredor más, el noveno ciclista del equipo, en las carreras más importantes de 2019, el Tour Colombia, el Giro, el Tour de Francia, la Vuelta a España… Se llamaba Adolfo y no se despegaba las 24 horas de cada día de los ocho ciclistas verdaderos más que de su bolsa de tabaco de liar o de su cámara con las baterías siempre a tope, o sea, nada. Era el primero en levantarse y el último en acostarse. De hotel en hotel, desayunaba y cenaba con ellos, viajaba en el autobús con ellos y con ellos asistía a las charlas tácticas, y cuando ellos pedaleaban, los seguía pegado embarcado en el coche de sus directores, de Txente, Sciandri, Arrieta, Lastras o Unzue. Y cuando en la carretera salía bien lo que se había planificado en el autobús, y Carapaz ganaba el Giro alentado y motivado por los gritos de Txente desde el coche, grababa sus brindis de celebración, y también grababa la decepción de los planes que salían al revés, las palabrotas, las miradas entre Nairo y Landa en el Tour, en el Tourmalet en el que cada uno fue por un lado, camino del Galibier, y la impotencia de Valverde, por una vez, ante Roglic en la Vuelta que tuvo camino de Toledo, caídas, abanicos y palabras más altas que otras, uno de los momentos de mayor tensión de toda la temporada.

Siempre grabando: grabó masajes de todos, trabajo de mecánicos, de auxiliares, de todo. Grabó, sin restricciones, la vida de un equipo, cientos de horas de imágenes y sonidos que más tarde los directores Marc Pons y José Larraza condensaron en apenas tres horas y seis capítulos, que cuentan una temporada única. Sin Carapaz, Landa o Nairo, tres de los grandes del 19, el Movistar del 20, al que apenas se ha podido ver, es otra cosa. Y los conflictos que generaron el cambio están todos ahí, a la vista.

“El título está relacionado con la manera que tiene el equipo de empezar cada día. Tato, uno de los masajistas cada mañana le decía a Adolfo ‘¿sabes qué día es hoy?’ y él mismo se respondía… ‘Hoy es el día menos pensado”, explica Marc Pons, uno de los directores que con el montaje han buscado crear una narrativa de suspense, “fluida y en crescendo” hacia un clímax en cada capítulo. “Lo sorprendente del tema es que Tato solía acertar… ‘Hoy es el día que gana Valverde’, ‘hoy es el día del viento y los castillos’, ‘hoy es el día que la liamos…”

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