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El descomunal paso de peatones de 30 metros de un pueblo de Valencia

Algemesí se despertó a mediados de mes con un nuevo paso de cebra. La novedad no se comentaría más allá de los pocos vecinos que lo usasen si no fuera porque tiene un tamaño descomunal, de unos 30 metros. El Ayuntamiento de la localidad valenciana, de 27.300 habitantes, ha instalado la señalización viaria en una avenida cercana a la estación de ferrocarril, muy frecuentada por los vecinos que cada día van y vienen de Valencia en los trenes de cercanías, sobre todo a primera y a última hora de la jornada, aunque no ha habido que lamentar atropellos.

“Hacía falta un paso de cebra porque estaba mal señalizado, pero creo que es demasiado grande”, comenta Ernesto Tortosa desde un taller mecánico cercano al paso. También considera que el nuevo paso de cebra está reduciendo la fluidez del tráfico. “A mí me parece bien: lo veo más seguro para pasar, porque vivo aquí y veía los problemas que había para pasar”, apunta Miguel Sáez, que trabaja en la cafetería Exprés, en la misma avenida. De los clientes que critican la medida ha escuchado el argumento de que resulta “muy exagerada”.

El paso de peatones, desde otra perspectiva.
El paso de peatones, desde otra perspectiva. Javier Ripoll Esteve

El cruce sustituye a otros dos pasos de peatones separados que ya había en la avenida, una ronda muy transitada también por los vehículos. Se han mantenido los semáforos del tramo afectado, pero ahora están siempre en ámbar. “Hemos dado a entender que los peatones tienen preferencia de paso en esa zona”, señala la alcaldesa de la localidad, Marta Trenzano. La fluidez del tráfico, apunta, mejorará porque los coches no tendrán que detenerse salvo cuando crucen peatones.

La actuación ha tenido un coste de 12.000 euros, apunta la alcaldesa, e incluye una nueva zona de cruce sin obstáculos para los vecinos con movilidad reducida. La idea del gran paso de cebra la planteó el concejal de Seguridad Ciudadana, que la compartió con la policía local. La alcaldesa señala que los agentes “se sorprendieron, pero así se ha acordado; y siempre, si vemos que no funciona, se puede rectificar”. Trenzano gobierna la localidad de la comarca de la Ribera Alta en coalición con IU y un concejal no adscrito.

El portavoz del PP en el Consistorio, José Javier Sanchís, se ha mostrado crítico con la medida, que cree que genera “caos circulatorio e inseguridad”, si bien sí está de acuerdo con el nuevo paso rasante para las personas con movilidad reducida. “En esa zona confluyen varios cruces, regulados por semáforos que ahora están en ámbar intermitente, y eso causa confusión a los conductores, porque tienen que estar pendientes a todos los pasos de cebra de todos los cruces”, lamenta. Sanchís cree que con instalar otro paso de peatones, de tamaño estándar, en una zona de paso que no estaba señalizada habría bastado para solucionar el problema. Esta le parece “una medida tomada más para que se hable de ella que efectiva en sí”.

La alcaldesa socialista ha escuchado comentarios de sus vecinos, en su mayoría de sorpresa. “Dicen que [el paso] es muy llamativo o exagerado, pero los usuarios habituales del tren nos están diciendo que se sienten más seguros para cruzar”. Comprende que la nueva señalización haya provocado extrañeza, pero cree que acostumbrarse a ella será una cuestión de tiempo. “Pasará como pasó con las primeras rotondas; no entendíamos nada”, pone por ejemplo.

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