Internacional

El coronavirus frena en Argelia las protestas masivas contra el régimen

El coronavirus ha frenado en seco las protestas que se suceden contra el poder argelino desde el 22 de febrero del año pasado. Aquel día, millones de ciudadanos se echaron a la calle para reclamar que el entonces presidente, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, no se presentara a un quinto mandato, tras 20 años en el poder. Por primera vez tras 56 viernes consecutivos las calles de Argel han permanecido casi vacías. La epidemia ha conseguido el repliegue del Hirak (Movimiento, en árabe) al que no pudo frenar ni el anterior jefe del Estado Mayor, el general Ahmed Gaid Salah, muerto en diciembre, ni su sucesor, el general Said Chengriha, de 74 años.

Decenas de miles de argelinos vienen reclamando de forma pacífica durante más de un año un Estado civil y no militar, un cambio de régimen mediante una nueva Constitución. Ahora, sin embargo, son los propios militantes del Hirak quienes piden que la gente se quede en sus casas.

El escritor y periodista Lazhari Labter, militante declarado del Hirak, escribió la semana pasada: “El corona no pasará por mí. El Hirak ha maravillado al mundo por su pacifismo y su civismo. Mostrémonos de nuevo a la altura por nuestro nivel de conciencia y sentido de la responsabilidad. Suspendamos las marchas durante cuatro semanas. Las marchas las podemos retomar un día, pero las vidas perdidas se pierden para siempre”.

El presidente argelino, Abdelmayid Tebún, que resultó elegido en diciembre con la oposición del Hirak y con el nivel de participación más bajo en la historia de Argelia, declaró el pasado martes que las manifestaciones y concentraciones quedaban prohibidas a causa de la pandemia. Pero ese mismo día fue difundido en las redes otro comunicado, de diversas organizaciones estudiantiles, que pudo tener más efecto entre los miembros del Hirak que las palabras de un presidente al que miles de activistas tachan de “ilegítimo”.

Los universitarios han sido el motor de la movilización en Argelia, con las marchas que emprendían cada martes. Varias organizaciones estudiantiles anunciaron este martes la suspensión de las protestas “como respuesta al llamamiento que hacen los médicos que participan en el Hirak”.

La cineasta argelina Sofia Djama indica a este diario desde París, donde permanece bloqueada: “Confieso que tengo miedo por Argelia. La situación es muy precaria. La gente no tiene ninguna confianza en las instituciones del Estado. Todas las decisiones del Gobierno son acogidas con gran escepticismo”.

La estudiante Sonia Gassemi señala desde Argel: “Yo creo que la prioridad ahora es la supervivencia de todas y todos. Sería inconsciente manifestarse. La resistencia puede continuar de otra manera. Mediante el pensamiento o en los balcones. Estoy deseando ver cómo innova el Hirak”.

La periodista Ghada Hamrouche relata también desde Argel que han sido muchos los llamamientos de los propios activistas en las redes sociales para que los activistas se confinen en sus casas. “Finalmente, este viernes el Hirak ha tomado forma de campaña de desinfección, de limpieza, de sensibilización y de distribución de productos de prevención. Los estudiantes les hablan a la gente en las calles y les aconsejan quedarse en casa”.

El productor de cine argelino Yacine Bouaziz, miembro del Hirak desde el primer momento, precisa desde Argel: “Todo el mundo que yo conozco está confinado en sus casas de forma voluntaria. Por primera vez en un año, las calles están vacías este viernes. Pero todo el mundo es consciente de que el Hirak no es solo la marcha de los viernes. El Hirak se hace todos los días. Detener las marchas es necesario porque la vida de todos está en peligro. Pero el movimiento se a perpetuar, a renovar. Sobre todo, con la salida de la cárcel de uno de sus líderes más carismáticos, Karim Tabou”.

Bouaziz vaticina que después de la pandemia ya nada será igual ni en Argelia ni en otros países. “Nacerá un nuevo mundo y espero que los argelinos, con sus deseos de libertad y justicia, tendrán su lugar ahí”.

Por su parte, el artista de cómic Benabdelhamid Amine, conocido como Nime, quien pasó varios meses en la cárcel desde el pasado diciembre, comenta desde Orán: “Aquí también es el primer viernes sin manifestación. El poder intenta que la responsabilidad recaiga sobre la gente, pero aún no ha cerrado las fronteras”. Nime cree que “el poder” intentará mantener vigente durante mucho tiempo los temas sobre virus en los medios. “Porque para el poder esa es la única forma de poner fin a este levantamiento popular”.

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