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El Congreso de los Países Bajos califica de genocidio el trato dado por China a los uigures

Mujeres de la minoría uigur rodeadas por policías chinos en Urumqi, durante los disturbios de julio de 2019.
Mujeres de la minoría uigur rodeadas por policías chinos en Urumqi, durante los disturbios de julio de 2019.EFE

El trato recibido en China a los uigures, la minoría musulmana de la provincia de Xinjiang, en el noroeste del país, es un genocidio. Así lo ha calificado este jueves la mayoría del Congreso de los Países Bajos en su última sesión antes de las elecciones generales, previstas para el 17 de marzo. Es la primera vez que una Cámara declara en Europa de genocidas las prácticas de vigilancia, persecución e internamiento forzoso de Pekín contra los miembros de este grupo denunciadas por las ONG y los exiliados de esta comunidad. Los diputados neerlandeses consideran que China vulnera la Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948), y han ido más allá de la postura oficial del Gobierno de centro derecha en funciones. Este prefiere hablar de violación de los derechos humanos y dejar en manos de la ONU, o bien del Tribunal Penal Internacional, la consideración de genocidio.

En China viven cerca de 12 millones de uigures, la mayoría en Xinjiang. Más de un millón de ellos están encerrados en campos de internamiento, donde son despojados de sus derechos y padecen incluso esterilizaciones forzosas, según las organizaciones derechos humanos. A principios de este mes, la BBC publicó un reportaje sobre las violaciones sistemáticas de mujeres de esta comunidad en los mismos centros. En 2019, una investigación internacional titulada Los cables secretos de China, desveló las fórmulas de represión del Gobierno chino contra la minoría.

La moción presentada en el Congreso de los Países Bajos contaba con el apoyo mayoritario de los diputados para avalar la calificación de genocidio, incluidos tres de los cuatro partidos de la coalición de centro derecha en el poder. Estaban en contra los liberales de derecha, el grupo mayoritario, al que pertenece el primer ministro, Mark Rutte. El Ejecutivo neerlandés, que está en funciones desde su dimisión en bloque el pasado enero debido a un escándalo de subsidios familiares, no niega las denuncias de trabajo y esterilizaciones forzadas, violaciones, abusos sexuales, torturas o cualquier otra forma de agresión contra los uigures.

Sin embargo, el Ejecutivo considera que para hablar de genocidio hay que demostrar “la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Una tarea que, según Stef Blok, ministro de Exteriores, no compete a los políticos neerlandeses. Blok ha admitido que la situación en China es “alarmante, muy preocupante, sin duda, pero el Gobierno de los Países Bajos ya llama la atención a escala europea para que ponga fin a la vulneración de los derechos humanos”, ha dicho.

El Parlamento canadiense aprobó este lunes una moción no vinculante que equipara con un genocidio el trato dispensado a los uigures por parte de China, un paso que provocó la protesta de la embajada china, que emitió un comunicado en el que se señalaba la “hipocresía de utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos del país”. En enero de este año, Mike Pompeo, secretario de Estado saliente de los Estados Unidos, hizo una acusación similar de genocidio contra los uigures poco antes de abandonar el cargo dando paso al Gobierno del nuevo presidente, Joe Biden.

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