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El círculo de confianza en el que se apoya la reina Sofía

Los hechos han dejado claro que la Casa del Rey había decidido que este verano no hubiera ninguna foto de don Felipe y doña Letizia y sus hijas acompañadas por la reina Sofía. Durante dos semanas la madre del Rey ha permanecido encerrada en el palacio de Marivent sin que se tenga constancia de ninguna salida al exterior. Todo estaba diseñado para que el protagonismo fuera para el monarca en estos tiempos convulsos para el país a causa de la pandemia y para la monarquía por la salida de España del emérito, instalado de momento en los Emiratos Árabes. Por eso no ha habido ninguna concesión para una foto familiar de la abuela con sus nietas, escenas que se prodigaron el verano anterior cuando la política impuesta desde el palacio de La Zarzuela era escenificar que en la familia real las relaciones eran cordiales aunque hubiera datos que cuestionaban esta afirmación.

El martes por la mañana los Reyes dejaban el palacio de Marivent para regresar a Madrid con sus hijas. Este año no ha habido vacaciones privadas según se informa desde La Zarzuela y los cuatro se encuentran en su residencia madrileña a la espera de recuperar la actividad oficial. Veinticiatro horas después de su marcha, doña Sofía se dejaba ver en público. De nuevo escogió una calle céntrica de Palma en la que ha sido su segunda salida. Pero esta vez no iba sola, estaba acompañada de su hermana Irene de Grecia que permanece junto a ella desde el primer día y del matrimonio Fruchard. La pareja son íntimos de doña Sofía, con ella -Tatiana Radziwill- además le une además una relación de parentescon -son primas segundas- y al esposo de esta, el doctor Jean Henri Fruchard, le considera un hermano. Fruchard es un prestigioso cardiólogo instalado en Francia.

“La reina es como una hermana, una verdadera amiga con la que tengo tan maravillosos recuerdos compartidos que, a la edad que hemos alcanzado ya las dos, pocas vamos quedando con las que podamos hablar de nuestro pasado. Un tiempo feliz que nos hizo tan fuertes para la vida como encariñadas con los demás, gracias a los valores auténticos que nos dieron”, ha explicado Radziwill en más de una ocasión. Doña Sofía ve en ella a una segunda hermana.

Pero es en Irene de Grecia, su hermana de sangre, en quien doña Sofía ha encontrado a su mejor confidente. Hace tiempo Irene de Grecia decidió pasar parte del año entre India, Grecia y España. Pero con el paso de los años vive casi permanentemente en La Zarzuela. Hace dos años obtuvo la nacionalidad española después de que el Consejo de Ministros aprobara un real decreto por el que se le concedía ese estatus por los lazos que la unen con el país. Juró la Constitución de manera discreta sin que de ello trascendiera ni una foto.

Durante su salida del miércoles por las calles de Palma, los cuatro se sentaron a tomar algo en una terraza saludando a todos los que descubrían su presencia. Iban con mascarilla y cumpliendo con las normas de distancia.

Es habitual que los Fruchard pasen los últimos días de agosto en Marivent con las dos hermanas. Este año no se ha roto la norma aunque todas las demás han saltado por los aires. Los primeros en causar baja fueron los Urdangarin, luego la infanta Elena y este año también se han ausentando los nietos de doña Sofía. Los Urdangarin han estado Bidart ( Francia) con la familia de su padre y los Marichalar son ya mayores y pasan este tiempo de ocio con sus amigos.

Esta previsto que doña Sofía permanezca como todos los años en Marivent hasta primeros de septiembre. Allí se encuentra acompañada y cerca del mar. Siempre ha dicho que ese lugar le recuerda a su Grecia natal. Quizá cuando regrese a La Zarzuela ya se tengan más noticias de los planes de don Juan Carlos de los que ella no forma parte.

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