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El Banco de España prevé la insolvencia de casi un tercio de negocios hosteleros si la recuperación se retrasa

Cuando se acercan los meses clave para conocer la capacidad de las vacunas para contener la pandemia de forma permanente, las previsiones económicas tratan de recoger los diferentes escenarios que se abren para las empresas una vez se lleve a cabo una inmunización masiva. El Banco de España plantea dos: uno positivo, en el que los efectos de la crisis serían transitorios y los resultados volverían a la normalidad en el largo plazo. Y otro más negativo donde el impacto haya llegado para quedarse y las empresas noten de forma continuada los estragos de la covid-19 sobre sus cuentas. En este lúgubre caso, las perspectivas son especialmente nefastas para las empresas del sector hostelero y la industria del automóvil, que verían dispararse las insolvencias por encima del 30%, mientras que en el más benigno se quedarían en torno al 20%.

Eso no implicaría necesariamente su desaparición. El organismo define como empresas insolventes a aquellas con un volumen de deuda neta que supera en más de doce veces los resultados esperados a largo plazo, pero sí les aboca a recurrir a instrumentos de apoyo para sobrevivir. “Las empresas con problemas de solvencia pero con modelos de negocio viables requerirían apoyos en forma de capital, o una reestructuración de sus deudas (mediante quitas o mediante la conversión de deuda en capital)”, señala el informe acerca del impacto de la pandemia sobre las empresas no financieras publicado este lunes por la entidad.

Sus cálculos hablan de un desplome conjunto del beneficio para las empresas no financieras del 71% en los nueve primeros meses del año. Y de un shock para estas firmas, dependiendo del mejor o peor escenario, que podría traducirse en la insolvencia de entre el 15 y el 19% de ellas, de las cuales entre el 6 y el 10% serán además inviables —aquellas con resultados esperados a largo plazo negativos—. Para estas últimas, plantea que se facilite su liquidación “de un modo ágil y eficiente”. El regulador ya advirtió este mes de que las moratorias concursales podían mantener con vida artificialmente a compañías zombis que seguirían acaparando ayudas pese a estar abocadas al fracaso.

El Banco de España teme que buena parte de las empresas insolventes pero viables acaben naufragando si no reciben sostén público. “Hasta ahora, las principales actuaciones públicas se han centrado en resolver los problemas de liquidez de las empresas”, dice citando las líneas de avales públicos gestionados por el ICO. “En cambio, las medidas de apoyo a la solvencia han sido más limitadas. El fondo de 10.000 millones de euros gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) permite inyectar capital público en las empresas estratégicas, pero no se han puesto en marcha hasta la fecha instrumentos de apoyo a la solvencia de las empresas de menor dimensión”, afirma poniendo el foco en las pymes. “Por otra parte, para minimizar los riesgos de que empresas insolventes pero viables acaben liquidándose, se debería fomentar, entre otras posibles medidas, una rápida reestructuración de su deudas introduciendo reformas en los mecanismos de insolvencias judiciales y extrajudiciales con el fin de hacerlos más ágiles y eficientes”, añade.

El análisis de la entidad apunta a que las pymes son mucho más vulnerables si la recuperación se retrasa. La única parte positiva de ello es que al absorber las grandes compañías una mayor proporción relativa de empleo y deuda, el impacto de las insolvencias en el empleo, la deuda y el sistema financiero será inferior.

Aún así, los efectos sobre el empleo ya se dejan notar con fuerza. Más de la mitad de las casi 900 empresas estudiadas, la mayoría de tamaño grande, destruyó empleo en los primeros nueve meses del año. Concretamente el 50,6% de ellas, 14 puntos más que hace un año. La caída se concentró principalmente en los trabajadores temporales. Entre las que esquivaron los recortes, el 14,3% mantuvo su plantilla media, y el 35,3% incluso la aumentó.

Los datos del banco detectan dos tendencias: más endeudamiento y más liquidez. Los expertos del organismo apuntan a que detrás de la vuelta al endeudamiento está la búsqueda de recursos para hacer frente a dificultades de liquidez y financiación, y la contracción de los resultados. Mientras que la liquidez se ha disparado por los llamados motivos precautorios, esto es, para hacer frente a posibles necesidades futuras, y por la menor inversión de las empresas, que habría hecho que las compañías con excedentes los acumulen, en un movimiento parecido al que se ha producido en los hogares con el aumento del ahorro e las familias.

“Estamos asistiendo a cambios en el comportamiento de las personas que han venido para quedarse en ámbitos como el teletrabajo, el comercio electrónico, el cuidado personal, la salud… son cambios relativamente estructurales, y habrá sectores que salgan mejor parados que otros”, ha advertido Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España.

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