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El Athletic saca petróleo de Ipurua

Agua, más agua, pedía Pedro León en el descanso, mientras calentaba para salir en la segunda parte. Más agua, gritaba, y se metía entre bambalinas para hablar con los empleados de su club y pedirles que activaran el riego del campo. Llovía en ese momento. Le hicieron caso. El primer balón que tocó fue en un saque de córner, minuto 47. Lo templó al área. Kike García empató de cabeza. Fue un instante de lucidez del futbolista murciano y de su equipo. Uno de los pocos momentos en los que la oscuridad dio paso a la luz.

Parece que no pasa el tiempo en Ipurua. El 17 de junio se jugó el último Eibar-Athletic, también a puerta cerrada, con los mismos balcones de las torres engalanadas con banderas azulgranas y también alguna rojiblanca. Los bilbaínos no jugaron con su camiseta habitual, como hicieron entonces, pero el partido parecía el mismo. Como si las vacaciones y los cambios en las alineaciones solo hubieran sido un largo paréntesis y se jugara una segunda parte de noventa minutos. El mismo fútbol obtuso, difícil de digerir. Los balonazos se escuchan nítidos en choques así.

Les costó a los dos equipos entender que aquello era un partido de fútbol y que la pelota sirve para algo más que para maltratarla. Lo comprendió Yuri, en el minuto 13, cuando la condujo hasta el borde del área para disparar demasiado cruzado; o Inui, que cabalgó por la izquierda para ponerle un centro que remató mal Kike García.

Eran gotas de agua en el desierto. Por eso Pedro León pedía más agua en el descanso, sobre todo para su equipo, seco, bastante más que el Athletic, que pudo marcar en una acción de Capa, que obligó a Dmitrovic, y que lo hizo en el minuto 39, cuando el prometedor Morcillo robó un balón en su área, corrió la banda hasta la contraria y allí le puso el balón a Williams, que vio la llegada de Unai López, que cruzó su disparo al palo para abrir el marcador. Con suspense, por la revisión del VAR.

Luego salió Pedro León, que había pedido agua en el descanso, sacó el córner que acabó en gol y otra vez se secó su equipo. Con el empate, el Athletic se sintió herido en el orgullo. Le volvió la lucidez al equipo de Garitano y empezó a desarbolar al equipo de Mendilibar. Los cambios le hicieron bien al conjunto vizcaíno. Salió enchufado Villalibre, que propició una acción en la que el VAR volvió a trabajar después de que Williams batiera a Dmitrovic. Fueron los mejores minutos del partido, porque el Athletic encontró la lucidez en el momento adecuado con un Eibar que se había achicado, aunque vencerle en su campo es como sacar petróleo. Lo consiguió el equipo visitante en otra jugada que revisó el VAR, una acción coral en la que Sancet abrió hacia Capa, que centró al área, donde apareció Unai López, goleador doble, para poner las cifras definitivas en el marcador. El Athletic fue mejor, aunque en Ipurua todos los partidos parezcan iguales.

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